La Hoya

LA HOYA - OBRAS HIDRÁULICAS

Biscarrués, 33 años de reclamaciones opuestas de regantes y territorio

Biscarrués, 33 años de reclamaciones opuestas de regantes y territorio
Biscarrués, 33 años de reclamaciones opuestas de regantes y territorio

HUESCA.- Se podría decir que hay regantes expectantes y vecinos de La Galliguera que han pasado la mitad de sus vidas, cuando no sus vidas enteras, esperando la llegada del agua para transformar sus secanos en regadíos, en el primer caso, y deseando que la larga sombra de un embalse se difumine, en el segundo.

Y no es baladí decir media vida, porque fue en 1984, hace 36 años, cuando "nació" el primer estudio de alternativas para regular el río Gállego. Y fue en 1987, hace ahora 33 años, cuando se eligió para ello la opción del embalse de Biscarrués. Hoy, 33 años después, sigue la reivindicación de unos y otros (en sentido inverso) porque más de tres décadas después de estudios, informes, acuerdos, desacuerdos, protestas, logros, promesas y procesos judiciales, el río Gállego a su paso por la Galliguera no se ha regulado.

El embalse de Biscarrués ha irrumpido esta semana con fuerza en la actualidad, desatando un vendaval de opiniones, tras el anuncio del presidente aragonés, Javier Lambán, de convocar una Mesa del Diálogo del Agua para revisar proyectos como el de este pantano.

El 16 de febrero de 1987, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) anunció la realización de este pantano, con una capacidad de almacenamiento de 192 hectómetros cúbicos de agua y la inundación del pueblo de Erés. El proyecto venía a colmar la pretensión de la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, una de las más importantes y grandes de Europa, de avanzar en la extensión del regadío para llevar el desarrollo a zonas que estaban esperando el agua desde hace años.

El proyecto se incluyó, años más tarde, en el que ha sido el gran acuerdo en materia hidráulica que ha guiado la gestión de este recurso en la comunidad: el Pacto del Agua de Aragón. Era 1992 y el acuerdo se alcanzó con el consenso de las fuerzas parlamentarias existentes en ese momento. Junto al embalse de Biscarrués, el Pacto del Agua incluyó la ejecución de otros embalses como Santaliestra, Montearagón o Jávonas, en Huesca, o el recrecimiento del de Yesa, una parte del cual se asienta en la Jacetania.

Pasados todos estos años, solo está construido el de Montearagón, aunque sin uso, y prosiguen las obras en Yesa, no exentas de polémica.

Jánovas se desechó tras formularse una declaración de impacto ambiental negativa, arrastrando tras de sí una historia de desalojo forzoso que abrió una dolorosa herida en el territorio, y Santaliestra, tras otra historia de fuerte rechazo social y la judicialización del proyecto, tampoco llegó a hacerse y se "sustituyó" por el embalse de San Salvador, sin ningún tipo de rechazo social y que dota de agua a regantes del Canal de Aragón de Cataluña tras su inauguración en octubre de 2015 por parte del entonces presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

El proyecto de Biscarrués, por su parte, sufrió una modificación tras el acuerdo adoptado en julio de 2006 por la Comisión de Seguimiento del Pacto del Agua para rebajar su capacidad a 35 hectómetros cúbicos. Comenzaron los trámites para redactar un nuevo proyecto y, posteriormente, el Ministerio de Agricultura en tiempos de Miguel Arias Cañete acordó la construcción del embalse de Almudévar para formar junto al de Biscarrués reducido un sistema para regular el Gállego y dotar de agua a los regantes.

Al tiempo que los trámites seguían en los despachos para hacer realidad la vieja reivindicación de Riegos del Alto Aragón, los ayuntamientos de Biscarrués, Santa Eulalia y Murillo de Gállego, junto a la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, llevaban a los tribunales el proyecto, contra el que también presentaron un recurso cinco grandes grupos ecologistas de ámbito nacional.

La vía judicial desembocó en dos sentencias dictadas en julio de 2017 por la Audiencia Nacional que anularon el anteproyecto y la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del embalse. Ahora, casi tres años después, el Tribunal Supremo está deliberando, este mes de febrero, sobre los recursos contra dichas sentencias que presentó Riegos del Alto Aragón y que fueron los únicos que admitió el alto tribunal que, por contra, inadmitió los escritos de preparación de recursos de los ayuntamientos y el Ministerio.

La deliberación y votación de los recursos de los regantes está coincidiendo en el tiempo con el anuncio de una Mesa del Diálogo del Agua en la que revisar proyectos hidráulicos, como el del embalse de Biscarrués. En los 33 años que han pasado desde que se eligió este proyecto para regular el Gállego han cambiado muchas cosas, social y políticamente, pero persiste la necesidad de agua para los regantes expectantes y la amenaza del embalse para la Galliguera.

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