La Hoya

HOYA DE HUESCA - GANADERÍA

José Luis Grasa: "Si cuidas las ovejas, te van a dar, y con mejora genética, mucho más"

El ganadero, de Siétamo, ha recibido el premio Martín Peinado por su contribución a la Rasa Aragonesa

José Luis Grasa: "Si cuidas las ovejas, te van a dar, y con mejora genética, mucho más"
José Luis Grasa: "Si cuidas las ovejas, te van a dar, y con mejora genética, mucho más"
R.G.

HUESCA.- Ser pastor es algo más que apacentar ovejas, porque José Luis Grasa se muestra convencido de que puede aportar mucho al sector y, en su caso, la apuesta es por mejorar la Rasa Aragonesa. Este ganadero, que tiene su paridera en Siétamo, ha recibido recientemente el XI Premio Martín Peinado a la Mejora Genética, que concede Oviaragón Grupo Pastores y Upra (Unión de Productores de Rasa Aragonesa). Y, además, cría ovejas felices. No es una afirmación gratuita sino científica, porque son muy prolíficas y tienen muchos partos dobles. El secreto: "cuidarlas muy bien", resume. "Si cuidas las ovejas, te van a dar, y con mejora genética, mucho más", comenta.

Su ganadería reúne 600 ovejas y unos cuantos sementales, y lleva trabajando desde 2008 en la mejora genética en prolificidad con Upra. Son ya tres o cuatro generaciones, indica, porque "hacer una raza cuesta muchos años". Ahora, mantiene una media de 1,40 corderos por parto, lo que significa que el 40 % son dobles, aunque ha alcanzado cifras mucho mayores.

"Es un premio a la constancia y al esfuerzo", indica José Luis Grasa. El galardón lleva el nombre de Martín Peinado, un ganadero de Villadoz (Zaragoza), que contribuyó a la mejora genética en la selección de la Rasa y al descubrimiento del gen ROA (Rasa Oviaragón), que dota a los animales de una alta prolificidad. De hecho, mejora esta cualidad en las hembras portadoras en 0,35 corderos por parto, mayoritariamente en partos dobles, indican en Oviaragón Grupo Pastores. Este gen se localizó en varios sementales del centro de inseminación y en ovejas nacidas a partir de estos por inseminación artificial. No obstante, Grasa se muestra convencido de que todavía hay mucho por hacer, por lo que como ganadero quiere seguir contribuyendo al desarrollo de la investigación en esta raza.

José Luis Grasa recoge todos los datos de los animales (edad, partos, sexo de la cría, características...) que pasa a Upra para su análisis, de modo que puede saber el valor genético de cada res. A cada oveja, le coloca un chip y, con un lector (Sira), introduce los datos, que le sirven después para tomar decisiones. De este modo, sabe cuáles son sus mejores reses, de las que escoge "las más guapas" para su inseminación artificial. En su explotación, realiza tres partos al año, cada 8 meses (cinco meses de gestación) y la oveja descansa entre mes y medio y dos meses y se vuelve a cubrir. En general, son fértiles durante ocho o nueve años y si tienen un valor genético alto las deja 10 u 11 años. "Hay que cuidarlas mucho todo el año porque si cuando pones los machos no están bien, ya no tienes tantos partos", destaca. El 35 % de su rebaño tiene el gen ROA, pero tampoco quiere ir a más porque con muchos partos dobles no podría llegar. Además, indica que solo tiene 76 menores de un año para ir reduciendo la cabaña.

"Me hago mayor y no viene nadie detrás. Hoy es lunes y mañana también y si un día me caigo o, ahora, cojo el coronavirus...", reflexiona sobre lo sacrificado que es su trabajo. "Esto no da para nada, se está perdiendo o falta poco tiempo para perderse del todo. ¡Cómo le vas a decir a un joven que se ponga ganadero si no es rentable!", apunta.

En su caso, como en el de muchos otros pastores, es más difícil todavía porque carece de patrimonio y tiene que tenerlo todo arrendado. José Luis Grasa nació en Matidero (Boltaña), donde estaba de arrendatario su padre, natural de Torrorruela de la Plana, en el mismo municipio del Sobrarbe. Cuando cerraron la escuela, sus padres bajaron con sus cuatro hijos a Huesca, donde tuvieron otros cuatro más, y su padre continuó con las ovejas en Castilsabás y años después en Siétamo. "No me gustaba, pero al ser el mayor de los chicos... Ahora que lo entiendo, realmente sí que me gusta", comenta. "Si eres observador aprendes muchísimo de los animales, de la naturaleza..." y con eso, ahora contribuye al crecimiento de la raza.

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