La Hoya

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Casbas de Huesca, el vino y el queso para asentar la población con placeres

Esta localidad de La Hoya, propicio para asentarse gracias a las posibilidades del teletrabajo

Viñas situadas en los exteriores de Casbas de Huesca.
Viñas situadas en los exteriores de Casbas de Huesca.
S.E.

En Casbas de Huesca todo huele que alimenta. La calle del horno, el camino del molino, el paseo de las eras… Entre el barranco de Cañeto y el arroyo de la Cequia, Casbas, Sieso y Junzano presumen de tener el mejor queso de la comarca, el que produce Villa Villera. Hasta el patrimonio, único en el Alto Aragón por su antigüedad cisterciense, sabe a campo, ya que el Monasterio de Nuestra Señora de la Gloria, fundado en 1173, alberga una huerta de agricultura ecológica que alimenta a más de 70 familias de la provincia de Huesca y Zaragoza.

Rondando los 100 habitantes, la mayoría de sus vecinos son de edad avanzada, pero los jóvenes que se han quedado andan de aquí para allá en el campo. “El cereal, las viñas de la Denominación Somontano o los almendros, además de las granjas de pollos y tocinos, es lo que se trabaja aquí. Recientemente se han plantado campos de carrascas para obtener trufas”, señala María Pilar Viu, alcaldesa de este y seis pueblos más de la zona.

Luis Bradinera teletrabaja para la UAB desde Casbas.
Luis Bradinera teletrabaja para la UAB desde Casbas.
S.E.

“Es un pueblo envejecido y tranquilo. La gente viene a practicar barranquismo y senderismo, pero también a descubrir el patrimonio del Monasterio y de los que componen la zona”. Como cada mes de julio, los veraneantes esperan con ganas la apertura de las piscinas. El bar permanece cerrado y las fiestas patronales no se celebrarán debido a la situación sanitaria, así que las actuaciones musicales van a ser el principal atractivo. Como alcaldesa, María Pilar intentará ser democrática y “repartirlas para todos”.

A pocos kilómetros, se encuentra Villa Villera, la quesería por excelencia de la comarca. Lo dicen sus premios conseguidos a lo largo de los últimos años y también su gerente, Mario Somada. “Cumplimos este curso 27 años, la granja se remonta unas generaciones más atrás. Partimos de una materia prima de calidad, nuestras vacas producen menor cantidad leche pero de un sabor muy especial. Siempre trabajamos el domingo para el queso que se va a hacer el lunes”, señala Mario Somada.

Esta granja vacuna de leche ha viajado por toda Europa: San Sebastián, Londres, Birmingham, Hamburgo... Participaron en los World Cheese Awards representando a España y todo gracias a los trabajadores de la comarca. A cargo están alrededor de 20 repartidores, además de los puestos de administración y de trabajo con los animales, de los que Somada asegura sentirse “muy orgulloso”.

Adaptado a la vida rural

Pero no solo de queso vive, en este caso, Casbas. Otros nuevos residentes han conseguido adaptarse a la vida rural, como Luis Bradinera, que trabaja en la Universidad Autónoma de Barcelona y el teletrabajo le ha dado una oportunidad más.

“Considero que hemos ganado mucho gracias al teletrabajo porque se pierde menos tiempo y yo puedo hacer prácticamente todo desde aquí, ya sea las reuniones o la revisión y crítica de documentos”. Reside en la casa que vivió su madre, siempre fue “un poco rural”, admite, aunque ante cualquier necesidad, tiene Huesca a 20 minutos.

Es un pueblo muy solidario donde nos cuidamos mucho. Si hay que coger el coche por cualquier emergencia, todos nos prestamos. Estos valores en una ciudad grande ya se han perdido”, lamenta Luis. 

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