La Hoya

QUIÉN SOY

José Encontra Herranz, huyó del campo y armó el belén

"Había navidades que el belén ocupaba la mitad del comedor. Participaba en concursos y quedaba bastante bien", reconoce

José Encontra Herranz
José Encontra Herranz
D. A.

El pan con agua y azúcar, “bien surtido de azúcar”, remarca, es el sabor de su infancia, y el llano, con el promontorio de la ermita de Santa Quiteria, el paisaje de esos primeros años. José Encontra (1950) nació en La Pardina, una finca perteneciente a Gurrea de Gállego, de la que su padre era encargado, y donde vivió hasta los 4 años. Su siguiente destino hasta los 10 fue Almudévar y luego sus padres, Félix y Matilde, se trasladaron con José y sus hermanos, Conchita, Félix y Julián, al pueblo de colonización de Artasona.

Fue al colegio en Almudévar, pero más que de las clases disfrutaba con la cuadrilla jugando al balón en la era y buscando nidos en las paredes. En verano iban a la acequia de los Pinos, esperando que el riego no les hubiera dejado sin agua para bañarse. Uno de los días señalados era el de la matanza del cerdo. “Nos levantábamos a las 6 y pasábamos el día pendientes de todo. Venía toda la familia y se hacía mondongo, torteta, chorizo...”, recuerda. También San Isidro, cuando “los pueblos de colonización adornaban carrozas con ramas verdes”, y la ronda de los joteros en Almudévar: “Íbamos todos los críos detrás oyendo la música y bailando, y nos daban torta de moño que insertaban en una gran lanza”.

En Artasona alguna vez le tocaba recoger alfalfa o remolacha, pero a José no le gustaba la agricultura, “huía del campo”, asevera. Por eso, con 15 años se trasladó a Huesca a estudiar en la Universidad Laboral, donde se hizo ajustador matricero. “Al terminar nos dieron trabajo en la empresa de metalurgia Humsa, y ya cogí una pensión y viví por mi cuenta 4 o 5 años. No fue su destino definitivo. De pequeño quería ser “motorista de la Guardia Civil de Tráfico”, quizá porque los veía abriendo paso en la vuelta ciclista, y aunque no fue en la Benemérita, con 21 años dejó la empresa y entró en el Ejército, donde ha desarrollado su carrera, al tiempo que formó su familia con María Teresa y sus hijos, María y Carlos.

En Almudévar disfrutaba en Navidad de un belén que se hizo famoso en una casa particular y del que instalaban las monjas, pero José Encontra no empezó a crearlos hasta que nacieron sus hijos. Primero era un belén modesto “al pie del árbol, con espumillón y un camino para los Reyes Magos”, pero año a año iba creciendo, al tiempo que su afición; “había Navidades que ocupaba la mitad del comedor. Participaba en concursos y quedaba bastante bien”, apunta. La unión con otros aficionados dio lugar a la Asociación Belenista Oscense, de eso hace 31 años. “Empezamos a traer maestros belenistas y acudíamos a cursillos, poco a poco fue calando la cosa y participamos en muchos concursos, en los que quedábamos bien; luego éramos nosotros los que dábamos los cursos”, y le nombraron maestro belenista de la entidad oscense.

Observando a los joteros cantando villancicos en los belenes de la asociación se le ocurrió una idea:Unirnos todos y hacer una especie de consorcio para oficialmente ir animando juntos la Navidad oscense". La primera reunión fue en su despacho del Club de Tiro Loreto, del que fue secretario muchos años, y se acordó el nombre que aglutinaba a todos: Amigos de la Navidad, que José coordina, y que estos días hace que Huesca tenga un ambiente navideño especial.

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