La Hoya

LA HOYA - TRADICIONES

La Cofradía recupera la Vela a San Úrbez

Devotos de todos los lugares urbecianos vuelven a venerar los restos, una antigua tradición ya perdida

Los cofrades portan las reliquias de San Úrbez.
Los cofrades portan las reliquias de San Úrbez.
Cofradía San Úrbez de Nocito

En el año 2020 teníamos programada una Vela a San Úrbez, para recuperar una antiquísima tradición, tanto de la antigua y extinguida cofradía medieval de San Úrbez, como de otras de esta provincia e incluso de otros santos.

Se trataba de velar los restos del santo, es decir, acompañarlos en cuerpo presente por parte de devotos cofrades. El último acto similar podríamos decir que había sido la veneración de 1945, cuando los romeros de Albella, último año que acudieron, lo habían hecho para pedir el agua en una fuerte sequía que asolaba la provincia. Aquellos romeros, siempre dos, en silencio, descalzos y con unos pobres hábitos o “ropones” acudieron en aquella ocasión, y como era norma secular, al ser requeridos desde el Santuario de Nocito. Aquella lejana noche en que llegaron al Santuario caminando desde Albella, tras más de 30 kilómetros y un desnivel considerable, la pasaron en oración junto a los restos, desgraciadamente expoliados y maltratados para la guerra civil, y nunca más se había vuelto a repetir.

En 2020, la pandemia nos impidió retomar esta mágica noche... por lo que ahora hemos podido agradecer al Santo los muchos favores de él recibidos desde que la Cofradía, refundada en 1967, se hizo cargo del arruinado Santuario. Hoy podemos decir que somos una cofradía muy activa, con más de 500 cofrades, con el Santuario en un estado todo lo adecuado que nuestro trabajo y esfuerzo económico nos permite (y que siempre necesita continuas reparaciones), con un camino registrado como camino turístico de Aragón, llamado “GR268, Camino de San Úrbez” que recrea el camino que San Úrbez, (y también aquellos romeros de Albella) transitó hace más de 1.200 años... más una larga lista de gracias y favores que mucha gente de nuestro Alto Aragón ha recibido por su intercesión.

Desde la Cofradía pensamos en el 2 y 3 de abril. Se citó a los cofrades, pero también a los amigos y cofrades de “los otros“ lugares urbecianos, que son valle de Vio y Añisclo, la cofradía de San Úrbez de Albella y Planillo, y Cerésola, pequeño pueblo en la Guarguera también con un gran corazón urbeciano. Además, a los devotos de La Almolda, en los Monegros, de donde nuestro San Úrbez es copatrón, y de donde amablemente todos los años para la romería acuden sus gaiteros y danzantes para honrar al Santo. No nos podíamos olvidar de la cofradía de Santa Orosia, con quien nos une una estrecha relación, y con la que en nuestras respectivas romerías somos copartícipes.

El sábado, a las 10:30, ya somos unos 30 personas las que desde la Capilla del Santo, con la reliquia, la cruz propia del Santuario y la bandera pequeña, salimos en procesión por la puerta principal del Santuario, abierta para la ocasión, hacia la ermita “pequeña”, la Virgen de las Nieves... a la que tanto fervor le tenía una de las personas, recientemente fallecida, que más hizo por los comienzos de esta Cofradía: D. Damián Iguazen, obispo que lo fue de Barbastro y Tenerife. Muchos tuvimos un recuerdo y una oración para él cuando depositamos la urna junto al antiguo sepulcro donde 900 años estuvieron los restos del santo hasta que en 1702 fue trasladado a su ubicación actual en la capilla del Santuario.

Aquí quedó la reliquia, la cruz y algunos cofrades que por edad o condición no podían subir a la “peña o Santo”, lugar donde hay una cruz que puso la cofradía en la pasada década de los setenta, y donde según la tradición San Úrbez pasó largas temporadas del final de su vida, en oración, junto a otros compañeros anacoretas, sembrando de luz cristiana todas estas montañas y valles de Nocito y Guara. Unas veinte personas subimos hasta la cruz, donde la bandera fue extendida.

De nuevo en la ermita, volvemos a extender la bandera y junto a la cruz y la reliquia entramos por la puerta principal hasta la capilla, donde depositamos los restos sobre una mesa. Las velas, los manteles, las flores... todo exalta la belleza de la antiquísima capilla románica que guardan tan preciado tesoro espiritual. Tras esto, se cierra la puerta principal, se lee la oración que para esta ocasión había escrito un cofrade y encendemos la vela principal que significa el comienzo del recogimiento de la pareja que allí se quedará una hora.

La vela la planteamos para 24 horas, desde las 12 del sábado a las 12 del domingo, por parejas, en silencio... y para mayor emotividad, los amigos de Albella y Planillo nos acompañan y han traído los mismos ropones que aquellos romeros de 1945 llevaron sobre sus hombros... la primera pareja quedan solos. Así, cada hora.

Comemos unas 30 personas. La tarde del sábado va pasando, los turnos de vela se van cumpliendo... y el comentario general es que una hora se hace corta. Vamos preparando la cena, que esta vez haremos en la cocina de la casa, en las cadieras que tanto podrían contarnos de San Úrbez, de romeros, de veneraciones y de gentes que siglos y siglos por aquí pasaron con la esperanza de un santo protector. Esta vez, un caldo que lleva todo el sábado haciéndose, nos calentará el cuerpo con una gustosa sopa, que precede a las chiretas, más tortetas, longanizas y chorizos a la brasa del fuego bajo. Los postres, por supuesto. En total volvemos a ser unos treinta para cenar, de los cuales algunos se irán al acabar su turno y otros nos quedaremos a pasar la noche en las salas de la casa de los romeros.

La noche se ha cerrado, y el viento ha cesado, lo que hace pensar en una madrugada heladora. Las estrellas, que se cuentan por cientos, también han venido a velar, y su limpia brillantez marca muchos grados bajo cero.

En uno de los turnos no queremos dejar de hacer mención a dos romeros de Santa Orosia, que han querido acompañarnos y ello nos llena de agradecimiento. Son cruceros de Layés y Bergua que han venido a rendir pleitesía a nuestro santo en representación de una gran Santa también como es la santa de Bohemia.

Algunos otros romeros que vienen de madrugada desde sus pueblos, nos dicen que en el camino han visto hasta -10ºC, pero en el Santuario hay “solo” -8ºC... las 16 o 17 personas que estamos pasando la noche aquí para hacer los turnos de toda la noche damos fe de ello. Y las tuberías del agua también, pues a pesar de haber dejado dos grifos un poco abiertos hasta media mañana, hemos tenido que descongelar una tubería con un soplete.

El día se va asomando sin darnos cuenta. La mayoría escasamente ha dormido, salvo alguna ligera cabezada en el fogaril, recostados en las cadieras al abrigo del fuego que lleva desde el viernes sin parar de arder. El almuerzo, gracias a otro cofrade de Bespén, se compondrá de migas con huevo frito que levantan el ánimo y la temperatura. La gente lo agradece y los gestos de frío se van relajando gracias al almuerzo y al sol radiante que desde la sierra Gabardiella va llegando.

El domingo llega nuestro consiliario, el párroco de Nocito, D. Rafael Gallego, siempre atento con esta cofradía y al cual queremos agradecer su predisposición y buen hacer con este Santuario y los cofrades. También hará su turno de vela, y su emoción se trasmite en felicidad cuando levantamos la vela a las 12:00, con la última pareja y hacemos la Misa a la que acuden, además de quienes hemos velado, vecinos del valle de Nocito y de otros lugares de la sierra Guara, incluso del Santuario de Santa María de la Nuez. Gentes de Almudévar, Paúles, San Felices, Arguis, Used, Nocito, Piracés, Santa María, Aínsa, Guaso, Albella, Cerésola, Buerba, Monesma de San Juan, Huesca, Azpe, Belsué, Valfonda...y muchos que se me olvidan se unen para honrar y celebrar un santo tan querido por todos.

Somos más de 60 personas en Misa, lo cual es todo un logro dadas las fechas y el tiempo. Estamos muy contentos por ello y desde la Junta queremos agradecer a todos los que han Velado, acudido a Misa, ayudado, participado en cualquier cosa... Gracias, de corazón, gracias.

Para comer seremos unos cincuenta. Nadie de los que han venido a querido dejar de traer una garrafa de vino de casa, o un poco de cordero de casa, postres hechos para la ocasión... todo el mundo se siente como en casa, porque la Santa casa de San Úrbez, si algo es, es la casa de todos.

Por la tarde nos despedimos, emplazándonos para otras romerías, nuevas velas...y contentos de un fin de semana tan especial. De nuevo, las personas, todos los que de una u otra manera estuvieron con nosotros han hecho un acto muy especial para recordar. Y también nos acordamos de todas aquellas personas que por uno u otro motivo, sin estar físicamente en el Santuario, lo estaban de pensamiento y de corazón. Seguramente este acto no será la última vez que lo hagamos, es posible que tengamos que mejorar cosas y es posible que haya sido la mejor prueba, el mejor preludio para las próximas romerías a San Úrbez que tenemos en breve.

El 4 de junio será en Albella y el 26 de junio en Nocito. Esperemos poder juntarnos todos y celebrar, mejor que nunca esa devoción, esa confraternización y esos buenos momentos que entre todos logramos hacer. Tras dos años de parón por la pandemia, San Úrbez merece que hagamos el esfuerzo de unas romerías como nunca se han visto. Sus cofrades y devotos también nos las merecemos, y haremos por lograr que así sea. Que San Úrbez nos proteja e interceda por nosotros ante Dios nuestro Señor. 

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