La Hoya

CENTENARIA

“La bautizaron con urgencia porque no iba a sobrevivir”

Carmen Ríos Lasierra, vecina de Tierz, acaba de celebrar su centenario en compañía de sus dos hijas, seis nietos y nueve biznietos

Carmen estuvo acompañada de sus hijas, nietos, biznietos y otros familiares en un día tan especial.
Carmen estuvo acompañada de sus hijas, nietos, biznietos y otros familiares en un día tan especial.
Marcos Guara

Nada más nacer Carmen Ríos Lasierra la comadrona les dijo a sus padres que “tenía pocas posibilidades de sobrevivir e inmediatamente fueron a buscar al cura, al que despertaron, para que pudiera bautizarla de urgencia”. Eso ocurrió hace 100 años, y ella “mujer de gran bravura y carácter recio”, ya mostró su gran coraje y salió adelante. Ahora acaba de celebrar su centenario por todo lo alto y rodeada de su extensa familia, y aunque su cabeza ya no está tan lucida como antaño, sigue muy activa y luciendo un aspecto envidiable.

Su hija Mari Carmen relata parte de su historia. Fue la pequeña de nueve hermanos y vio la luz el 10 de julio de 1922 en Sesa, localidad en la que transcurrió su infancia hasta que, añade, “se fue a Barcelona junto con sus hermanos mayores. Tenía pensado estudiar para maestra, pero empezó la guerra y su madre la hizo volver”.

Sobre ella cuenta con orgullo que “en la escuela ya era de las más espabiladas y de bien mayor aún seguía ayudando a hijos y nietos con los deberes, haciendo raíces cuadradas y cúbicas y otras operaciones”.

Tras la guerra- continúa- “se apuntó a ser divulgadora en la Sección Femenina y con todo lo que aprendió pudo formar a muchas otras mujeres de los pueblos de la zona en cuidadados de puericultura, sanitarios... y contribuyó a mejorar las condiciones de vida de todas ellas”. Y añade que “por desempeñar esa tarea le regalaron un viaje a San Sebastián que siempre recordó con mucha ilusión”.

Poco después conoció al que sería su marido y se instaló en Tierz. El matrimonio tuvo a sus dos hijas: Pilar y Mari Carmen, y la familia siguió creciendo y en la actualidad tiene además seis nietos y sus parejas, y nueve biznietos.

Con la rasmia y el gran empuje que siempre ha tenido, decidió “ponerse una granja con vacas para sacar dinero y aunque no sabía ordeñar no tardó en hacerse con los animales”. De aquella época destaca su hija que “siempre era la primera que se levantaba y la última que se acostaba”.

En el pueblo pronto fue una persona tan querida como respetada, “nadie le tosía pero también era muy dispuesta” y muchas vecinas recurrían a ella tanto para pedirle una receta, como para conocer un punto de costura o un truco del hogar.

La familia lamenta que “su cabeza ya no es la de antes y se olvida de muchas cosas, pierde los recuerdos recientes y se acuerda mucho mejor de los tiempos pasados”, pero aún así Carmen tiene una buena calidad de vida. “Se viste sola, continúa con su hábito de leer cada día como ha hecho toda la vida, aunque ahora no siempre procese lo que pone entre líneas. También le gustan los concursos y compite con nosotros a ver quién responde a más preguntas”.

El pasado domingo, la vecina más longeva de Tierz disfrutó de una jornada muy especial que comenzó con una misa, un vermú con los vecinos de la localidad que tanto la quieren, y acabó con una emotiva celebración en familia.

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