La Litera

¿QUIÉN SOY?

Eli Terán Castro: esa niña que da pasos al frente con determinación

“Me gusta ayudar en lo que pueda, poner mi grano de arena. Si hay una asociación, hay que estar ahí”

Elin Terán
Elin Terán
S.E.

La vida consiguió arraigarla a Binéfar, en algún momento a regañadientes, aunque en el fondo nunca dejó del todo la localidad en la que nació y en la que ha formado su familia y se ha desarrollado profesionalmente, siempre dando un paso más con la idea de aportar para ayudar a mejorar.

Eli Terán Castro (Binéfar, 1969) fue a la guardería y al colegio “de las mojas”, jugaba en la calle con su hermano, Guillermo, y los vecinos y disfrutaba de su casa en la calle Cardil, con su corral y “piscineta”. Su madre, Paquita, había dejado de trabajar en la confección para hacerse cargo de sus hijos, y su padre, Felipe, que era albañil, fue a trabajar a Tarragona y allí se trasladó toda la familia, al barrio de San Pedro y San Pablo, cuando Eli tenía unos 6 años. Para ella no fue un cambio frustrante, empezó ahí el colegio, hizo amigos y disfrutaba de un barrio tranquilo en el que todavía se podía jugar en la calle, iba a la playa... “Tuve una infancia superfeliz, estaba supercontenta”, rememora. Reconoce que no era buena estudiante y sí muy trasto. A Tarragona se fue con el recuerdo de un agujero en la cabeza -que todavía puede encontrarse- de una vez que se pegó con una esquina cuando iba corriendo “como siempre” y se cayó. Y todavía le recuerda lo “turul” que era la imagen que tiene grabada de una amiga de Tarragona que fue a parar contra un cristal del patio del bloque donde vivían cuando estaban jugando a empujarse; el resultado, las dos en el hospital, ella sangrando llena de pequeños cristales y su amiga con un siete en el muslo.

En aquella época eran constantes los viajes a Binéfar, donde también pasaba el verano con los abuelos y disfrutando con amigos. Iban mucho al río a Barasona y celebraban unas Navidades inolvidables con todos los tíos y primos, una época que le sigue gustando mucho por su carácter familiar. Por eso se hizo algo más fácil cuando sus padres decidieron volver definitivamente a la localidad literana. Aun y todo, “fue muy duro” dejar atrás su vida en Tarragona con unos 15 años, “en plena adolescencia”. Tanto que se rebeló. Y la manera fue decir: “Hasta aquí he llegado, no quiero estudiar, lo dejo todo”. Sus padres lo aceptaron y Eli entró en un taller de confección.

Después las cosas volvieron a rodar, conoció a José Luis y formó una familia con sus hijos, Carla y Jairo. Y aquella niña que le decía a su abuela que ella lo que quería era tener una tienda, y a eso jugaba, acabó creando su propio negocio en el que unió esta inclinación con su pasión por los niños. Abrió primero una zapatería infantil y después una tienda de ropa para niños. Dejó la primera y a la segunda le ha dado la vuelta incorporando puericultura. Y por si era poco, su inquietud por ayudar le ha impulsado a muchos proyectos por la sociedad. “Me gusta ayudar en lo que pueda, poner mi grano de arena. Si hay una asociación, hay que estar ahí”, afirma. Y ahí está. Ahora, desde la presidencia del comercio de La Litera, ha dado el salto a dirigir la sección de Comercio de Ceos-Cepyme Huesca. 

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