La Litera

SECTOR AGROALIMENTARIO

Albelda apuesta por un aceite de alta calidad y sabor intenso

La Cooperativa San Isidro cuenta con 170 socios de la zona

Un trabajador de la almazara de la Cooperativa San Isidro, en el proceso de elaboración del aceite.
Un trabajador de la almazara de la Cooperativa San Isidro, en el proceso de elaboración del aceite.
S.E.

La Cooperativa San Isidro de Albelda desarrolla un aceite de gran calidad gracias a las variedades aportadas por sus 170 socios y agricultores de la zona, que trasladan sus aceitunas a la almazara de este colectivo para elaborar un ‘oro líquido’ con un sabor “más potente” que los que se venden en cadenas comerciales.

Este producto de kilómetro cero, explica Elisabet Gómez, gerente de la Cooperativa San Isidro de Albelda, se nutre a partir de una mezcla de olivas “como la arbequina con otras variedades como la verdiella o la empeltre, con lo que se logra un aceite con más cuerpo y un sabor mucho más intenso”.

Precisamente, este colectivo ha modernizado el proceso de la elaboración de su aceite desde hace 20 años respecto el modo tradicional con el que ha logrado unas cualidades y sabor organolépticos similares al original.

“Hace 20 años se utilizaba un sistema de prensa, con discos de esparto para prensar las olivas”, explica la gerente. Desde ese momento, la cooperativa instaló un proceso de producción en continuo, de forma automatizada, con mayor capacidad.

Uno de los valores diferenciales de esta almazara es que “el 80 por ciento de los clientes que vienen se llevan su propio aceite”, explica Gómez. De este modo, desde la Cooperativa “recogemos las olivas que nos trae el cliente, las molturamos de forma individual, no las mezclamos con las de otros clientes y las envasamos para su recogida”, comenta.

Detalle de las aceitunas recogidas por la cooperativa.
Detalle de las aceitunas recogidas por la cooperativa.
S.E.

Precisamente, el peso mínimo de aceitunas para elaborar el aceite es de 500 kilos. Los clientes son pequeños agricultores que traen 2.000 o 3.000 kilos de olivas en palots o remolques que buscan su transformación.

Los excedentes de las olivas proporcionadas por la propia cooperativa son aprovechados para fabricar un aceite a partir de una mezcla de variedades, con la particularidad de que se trata de olivas de proximidad o cercanía. “El agricultor nos vende esas olivas que no va a querer y del que sacamos el aceite de venta de la cooperativa con la marca comercial Olivera de la Gesa”, explica la gerente.

La Cooperativa San Isidro estima una producción menor de aceite este año, en el que se prevé la recogida de unos 200.000 kilos de aceituna por la falta de lluvias en los olivos de secano frente a los 700.000 kilos recogidos en 2020.

Debido a la escasez de aceitunas en la zona por la campaña, la Cooperativa San Isidro se ha visto obligada a comprar aceituna en la provincia de Tarragona para producir un aceite de características similares.

En cuanto al proceso de elaboración del aceite, se realiza un riguroso control de la temperatura a menos de 27 grados que logra un aceite virgen extra de una primera presión en frío. “y de ese modo mantiene todas las cualidades organolépticas y químicas de lo que es la oliva para poder conservar todos sus beneficios”, matiza.

Resultado del aceite elaborado.
Resultado del aceite elaborado.
S.E.

Aceite premium y objetivo

Uno de los objetivos de la Cooperativa San Isidro reside en la elaboración de “un aceite premium que la gente nos demanda y nos diferencie”.

Si bien la propia cooperativa diseñó una página web con tienda ‘online’ para vender su aceite, su gerente reconoce que “el boca a boca” funciona mejor, de modo que hay clientes que prueban su aceite y lo dan a conocer.

La gerente de la Cooperativa San Isidro reconoce que los objetivos de cara a los próximos años son “mejorar y expandir nuestro mercado para trabajar mejor y de una forma más eficiente”. A su vez, este colectivo pretende ofrecer “un producto diferenciado y atraer a clientes nuevos”.

Para la gerente, “la Cooperativa da vida al pueblo y hace falta mantener este espíritu cooperativista que parece que se pierde con el tiempo”.

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