Monegros

LOS MONEGROS - PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

Trabajadoras de la residencia Monegros de Grañén se encierran voluntariamente para cuidar a los ancianos

Quieren reforzar así las medidas para evitar que el virus entre en el centro

Trabajadoras de la residencia Monegros de Grañén se encierran voluntariamente para cuidar a los ancianos
Trabajadoras de la residencia Monegros de Grañén se encierran voluntariamente para cuidar a los ancianos
M.B.

SARIÑENA.- Un total de 28 trabajadoras de la Residencia Monegros, de Grañén, han decidido quedarse con los residentes hasta que pase el estado de alarma. La directora del centro, María José Zuferri, manifiesta, orgullosa de su equipo, que "han sido ellas las que han tenido la iniciativa y nos vamos a quedar todos hasta que se termine esta situación, hasta que sea necesario", apunta.

El geriátrico, con 99 residentes, ha implementado unas estrictas medidas de prevención frente al coronavirus desde principios del mes de marzo "y de momento podemos presumir de no tener ningún contagiado", señala la directora, gracias a la prevención, aunque la lucha por proteger a los residentes continúa y las trabajadoras contribuyen a ello cada segundo del día y de la noche: "Son un equipo excepcional", revela la directora.

Es la mejor de las noticias que puede llegar de una residencia, si bien todavía es pronto para cantar victoria y esto lo sabe muy bien la directora del centro, que apunta que "la lucha para proteger a nuestros residentes no ha acabado; sabemos que si entra el virus no lo vamos a controlar y por eso hemos decidido reforzar al máximo las medidas de protección", afirma.

MEDIDAS

El encierro de estas 28 trabajadoras en la residencia Monegros de Grañén llega después de que el centro tomara ya otras medidas de prevención, hace más de 14 días, como el día 6 de marzo, con la restricción de las visitas e invitando a los familiares a utilizar el teléfono.

El 13 de marzo lanzaban otro aviso solicitando la limitación de las visitas, la higiene en el lavado de manos y el uso obligatorio de mascarilla, además de mantener la distancia de seguridad y no dejar salir a los residentes del centro, finalizando con la prohibición total de entradas de familiares y anunciando durante el sábado 28 de marzo la cuarentena de trabajadoras y residentes "con el único fin de protegerles frente al Covid-19 e informando a través del teléfono".

La fórmula parece haber funcionado y ahora, con esta medida más drástica, en esa residencia no paran de recibir llamadas de familiares de los ancianos ingresados para "animarnos y felicitarnos", indica María José Zuferri. En este caso, esos parientes saben que sus seres queridos están bien atendidos y muy protegidos.

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