Monegros

LOS MONEGROS - MONASTERIO DE SIJENA

Sijena cierra una etapa de vida monástica en espera de nuevas religiosas

Este martes abandonaron el cenobio las últimas monjas de las Hermanas de Belén tras 35 años de presencia

Sijena cierra una etapa de vida monástica en espera de nuevas religiosas
Sijena cierra una etapa de vida monástica en espera de nuevas religiosas
S.S.

BARBASTRO.- El testimonio de vida comunitaria y la gran belleza aportada al monasterio con mejoras y cuidados son algunos aspectos valorados por la Plataforma "Sijena, Sí", en la carta de despedida a las Hermanas de Belén, que ya se han ido de Villanueva de Sijena después de 35 años de estancia. En este tiempo, hubo más de cien nuevas vocaciones en el monasterio, del que salieron religiosas para fundar en ciudades de España, Portugal y América "un hito histórico y eclesial en estos tiempos tan difíciles".

La decisión de irse, anunciada en diciembre de 2019 y llevada a la práctica hasta este martes, cuando se fueron las últimas religiosas, "ha sido un golpe sobre todo en las presentes circunstancias", señala Juan Yzuel, coordinador de la Plataforma. Al mismo tiempo, recuerda los motivos, "su vocación de silencio, soledad y oración ya no era compatible con el carácter que tomaba Sijena, un monumento nacional mucho más visitado desde la llegada de los bienes".

Las religiosas han partido hacia diversos monasterios en Jerez de la Frontera, Portugal, Chile y Francia, algunos de los cuales se fundaron con vocaciones procedentes de Villanueva de Sijena, que ha sido monasterio "fundacional". En este aspecto "ha mantenido su sentido y la misión original siendo un espacio de vida religiosa contemplativa que ha atraído a miles de peregrinos y personas que buscaban un espacio de soledad, silencio y oración", se expresa en la carta entregada a la Hermana Sylvie (priora) y las Hermanas de Belén.

Al mismo tiempo, deja constancia de su vida comunitaria, "ha sido una luz que atrajo a decenas de mujeres jóvenes a Sijena. El hecho de que en 35 años hayan recibido un centenar de nuevas vocaciones atestigua la fuerza y el calor de esta presencia callada y fraterna". Por otra parte, "han aportado gran belleza tanto en su sencilla pero extraordinaria liturgia como en el primoroso cuidado del monasterio y de su entorno".

Su presencia ha permitido "el cuidado y mejora del monumento porque de haber seguido deshabitado como lo encontraron en 1985 habría sufrido graves deterioros. La vida que han aportado al monasterio ha permitido la posibilidad de hacer inversiones privadas y públicas que han mejorado, de forma notable, la salud del monumento y su habitabilidad".

Se destaca el hecho de "dejar el monasterio completo para que la nueva comunidad que venga se encuentre todo preparado para entrar a vivir en unos edificios modernos y equipados. Es gran ejemplo de desprendimiento y confianza en Dios". Desde la Plataforma piensan que sería posible la convivencia de Sijena, monasterio y monumento.

En la misma línea, señalan que desde la Orden de Malta (Sanjuanistas) y el Obispado de Barbastro-Monzón se trabaja para que se asiente una nueva congregación de religiosas y que pueda hacer compatible "la vocación monástica con la acogida de peregrinos y visitantes". A partir de ahora, en las dependencias del monasterio vivirá una persona para el desarrollo de diferentes tareas. Las últimas religiosas se fueron sin ningún tipo de despedida aunque en estos días habrían recibido visitas de vecinos y vecinas.

La antigüedad del Real Monasterio de Santa María de Sijena data del siglo XII y se construyó por iniciativa de Sancha de Castilla, reina consorte de Alfonso II de Aragón, destinado a religiosas hospitalarias. Las primeras religiosas de la Orden de San Juan de Jerusalén ingresaron el 23 de abril de 1188 y su estancia se prolongó hasta la primera mitad de la década de 1980. Las Hermanas de la Familia monástica Belén, de la Asunción de la Virgen y de San Bruno llegaron en 1985. La última parte de la vida monástica se cierra el 21 de julio de 2020. De momento.

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