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“Es un territorio vivo, con muchos emprendedores, y sorprende la inversión que hay”

Eduardo Casamayor trabaja en Caja Rural de Aragón en su pueblo, Alcubierre

Eduardo Casamayor, en la oficina de Caja Rural en Alcubierre.
Eduardo Casamayor, en la oficina de Caja Rural en Alcubierre.
Caja Rural

“Ahora la gente joven se está quedando mucho más que antes”, comenta Eduardo Casamayor, de 38 años, gestor comercial de Caja Rural de Aragón, que tiene el privilegio de poder trabajar en su pueblo, en Alcubierre, en Los Monegros. “Es un territorio vivo, con muchos emprendedores, y sorprende la inversión que hay”, explica por su experiencia, ya que lleva la oficina de dicha localidad, que abre tres días a la semana; así como las de Lalueza y Lanaja, que abren cuatro.

“Ofrecemos una banca cercana, sencilla y con un servicio próximo que no dan otras entidades. Nuestro punto fuerte aquí es el sector primario, el 90 por ciento de la actividad, aunque lógicamente atendemos absolutamente todo”, comenta. En general, en esta zona se apuesta por la agricultura y la ganadería, no solo por el porcino sino también los sectores vacuno y avícola.

“Son pueblos pequeños, pero sorprende el movimiento que hay porque es gente muy trabajadora y emprendedora. Los tres pueblos que llevo yo tienen mucha vida y se trabaja muy bien en las oficinas”, recalca. Como ejemplo, comenta que en Orillena están llevando a cabo la concentración y una gran inversión en regadío. “Son inversiones muy caras y a largo plazo, pero consiguen mucha eficiencia por el ahorro de agua, mayor producción y revalorizan la tierra”, destaca, sin desdeñar la comodidad que supone para los agricultores en el trabajo diario.

“Tener una oficina en el pueblo da mucha vida y ayuda a que desarrollen sus proyectos y tengan un futuro mejor, porque estás muy próximo y se les facilita que puedan construirse una granja o una casa. Y si con eso se pueden quedar en el pueblo...”, indica.

A Eduardo Casamayor siempre le ha gustado el pueblo, Alcubierre, donde su padre es agricultor y vive toda su familia. Por ello, “prefiero estar aquí que en una oficina en Zaragoza y, además, estoy encantado porque los clientes me acogieron muy bien”, comenta. “Se trabaja con mucho entusiasmo y no solo ayudamos a la gente para que pueda alcanzar un futuro mejor y se pueda quedar, sino que con ello contribuimos a vertebrar el territorio”, destaca.

Tiene la percepción de que en Alcubierre, y más todavía en pueblos mucho más grandes como Lanaja o Lalueza, los jóvenes se están asentando más. En su localidad, se han quedado tres parejas que han tenido hijos. “En Alcubierre, que se queden tres parejas de treinta años y tengan tres hijos, hace diez años era impensable. Eso es mucho para un pueblo, para un colegio...”, detalla. 

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