Monegros

ENTREVISTA

Jesús Tiscar: "Es un drama social, un grito manso a la pobreza pasada de límite"

El escritor ha sido galardonado con el primer premio del XXIII Certamen de Relato Corto Tierra de Monegros por 'Pobre sangre'

Jesús Tíscar.
Jesús Tíscar.
D.A.

El escritor jienense Jesús Tíscar ha sido galardonado este mes de diciembre con el primer premio del XXIII Certamen de Relato Corto Tierra de Monegros, cuyo jurado eligió el relato Pobre sangre de entre las más de 400 obras presentadas.

Esta es la segunda ocasión en que Tíscar recibe este reconocimiento a sus escritos puesto que hace catorce años también fue ganador del concurso literario, aunque destaca que sintió “el mismo contento, o más, porque catorce años más viejo da para sentir las alegrías con mejor deleite”. Claro que advierte “es raro que a alguien le comuniquen un premio literario bien dotado económicamente y le entre una tristeza descomunal, aunque, bueno, de todo hay, supongo. Además, recordé las atenciones y deferencias de la organización del Tierra de Monegros y me apeteció mucho volver a Aragón a revivir aquello”.

Según explica su autor, Pobre sangre narra “cómo desde la pobreza más absoluta se intenta salvar a la persona a la que amas profundamente con un poquito de jamón” y añade que es “un drama fisiológico, social, patológico y sentimental. Una búsqueda absurda y desesperada de alimento para salvar la vida de una mujer que ha hecho de la tuya, de tu vida, un lugar agradable”.

En este sentido, apostilla el escritor que es “un grito manso a la pobreza pasada de límite. El optimismo ingenuo de un salvavidas hecho pedazos. Un canto de hemóptisis, pensiones miserables, gente naturalmente mezquina y frío, mucho frío”.

Bien es cierto que el amor sobrevuela la novela porque “el amor nunca es tremendista, sino disculpador. Y todopoderosamente anestesiante”, sentencia.

Tíscar asegura que se trata de una obra tremendista, lo cual considera “uno de los géneros literarios más atractivos y meneatripas que conozco, aunque, en este caso, quizá este tremendismo esté suavizado por la atroz bonhomía del personaje protagonista”.

Por otro lado, comenta sobre cómo nació la idea que “casi siempre flota una imagen persistente, sólo una imagen, o un párrafo, o una palabra, y cuando uno se decide a trasladarla a la pantalla del ordenador, empieza a criar argumento, se pone en marcha la literatura”.

Indica que “para escribir hay que leer, sin duda” y que como lector, “mis maestros son Umbral, Cela, Valle-Inclán, Juan Marsé y muchos otros que escriben, que no redactan”.

Actualmente, desvela el jienense que está centrado “en trabajar para la editorial que me ha contratado, Marli Brosgen; en promocionar mi última novela, La carcunda, en llevar a escena, en Madrid, un texto cómico y ácido que escribí hace pocos meses y... hasta ahí puedo contar”.

Y es que Tíscar además de escritor de relatos, teatro y novelas, también es actor. En este aspecto, confiesa que “yo a actor llegué de casualidad, no es mi vocación, aunque dicen que no lo hago mal, sobre todo los papeles de malo”.

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