Monegros

COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

"Vivir en Alcubierre te permite estar inmerso en la naturaleza 365 días"

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Fernando de Oleza, en pleno proceso de elaboración de una guitarra en su taller de Alcubierre.
Fernando de Oleza, en pleno proceso de elaboración de una guitarra en su taller de Alcubierre.
M. B.

Nació en Mallorca, si bien se considera canario de adopción. Fernando de Oleza lleva poco más de 10 años dedicado a la artesanía de la madera y las cuerdas, siendo un meticuloso productor de guitarras que terminan llenando almas de alegría, convirtiendo maderas en instrumentos de cuerda, fabricados a medida para cada músico.

No se trata de un fabricante. Fernando, que reside en Alcubierre desde el año 2019, se siente intensamente conectado con la música. “Vi un anuncio en Idealista, mostrando una nave, con mucho espacio para mi taller a un precio muy razonable. Cuando vine a verlo en persona y vi la estatua del cristo junto al tejado, las higueras y la torre mudéjar desde mi corral, me encantó”, ha explicado Fernando, que considera que la vida en el medio rural “tiene sus inconvenientes, faltan algunos servicios, posibilidades o recursos que ofrece la ciudad, pero tiene muchos encantos, su lado entrañable y humano”.

Lo que más le gusta es la convivencia, “es más estrecha, más cordial, más cercana que en el medio urbano, y las personas no somos números, seres casi anónimos que no se conocen, sino que tenemos nombre e incluso apodos que nos individualizan”.

En referencia a la despoblación de Los Monegros, el luthier ha opinado que “estar menos gente me parece bien, el idilio del silencio, la naturaleza, la mejor calidad de vida que, sin duda, se da en un pueblo como Alcubierre, se vive de manera más económica y el estar rodeado de naturaleza e inmerso en un ambiente sano no tiene precio”. En este sentido, el contacto con la naturaleza prácticamente en todo momento y en todo lugar es una realidad, “así como el mirar hacia cualquier lado y otear el horizonte sin encontrar una selva urbana de edificios y un gorro de contaminación, otra ventaja”, así como “oler aromas que reponen el espíritu, a flores, todos los días o escuchar los pájaros, los ladridos de los perros, día sí y día también…. ¿Seguimos? Vivir en un pueblo como Alcubierre te permite esta inmersión los 365 días al año”.

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