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María Felipa Español, en el Octubre cultural

La biblioteca de Sariñena ha organizado varias actividades para celebrar el día de estos centros

Pilar Vives durante su exposición.
Pilar Vives durante su exposición.
M. B.

COMO todos los años, la biblioteca de Sariñena ha organizado varias actividades para celebrar el mes de octubre cultural y en concreto el día de las bibliotecas, 24 de octubre. En este 2022 el lema ha sido “BiblioTEcuida” destacando una vez más el papel de las bibliotecas de diferentes tipologías como espacios libres y abiertos que, a través de sus servicios y recursos, se preocupan por atender las necesidades de sus usuarios.

Por ello, se llevó a cabo la conferencia sobre M.ª Felipa Español Coll, bibliotecaria de guerra en Sariñena, con la investigadora Gemma Grau que presentaba a la historiadora Pilar Vives Corbella para hablar de esta bibliotecaria de guerra. “En febrero de 1937 se creó el Servicio de Bibliotecas del Frente, cuyo objetivo era atender y entretener durante su tiempo libre a los soldados de primera línea, a los de retaguardia y a los ingresados en hospitales, con dos subsedes para atender la amplitud del Frente de Aragón: Sariñena sería la del Sector Norte, a cargo de la joven Mª Felipa Español”, manifestaba Grau en su presentación rememorando su libro “Sariñena en guerra” y dando paso a la historiadora Pilar Vives Corbella que exponía la figura de Español, la joven bibliotecaria del Servicio de Bibliotecas del Frente, en el 85 aniversario de su llegada a Sariñena.

Fotografía tomada durante la recuperación de los libros.
Fotografía tomada durante la recuperación de los libros.
M. B.

“La inclinación por los libros y la vocación de Mª Felipa hay que centrarla en el entorno familiar, la figura del padre, abogado, liberal con importante biblioteca personal. Además de las estancias en la finca de veraneo al campo que permitió buena relación con la naturaleza y destacable preparación física”, explicaba Vives detallando que, “los estudios de la Escuela de bibliotecaria de Barcelona le permitieron completar idiomas y tener una visión humanística. La vida en la gran ciudad le permitió amplitud social y dedicación al deporte y modernidad”.

Además, continuaba exponiendo, “era conocedora del papel de la lectura y las bibliotecas como instrumento de libertad y arma contra la ignorancia y el analfabetismo, todavía presente. Con 27 años se presentó de bibliotecaria voluntaria al Servei de Biblioteques del Front de la Generalitat de Catalunya, su primer destino fue Sariñena. Una vez caído el Frente de Aragón con una experiencia intensa de menos de un año, vuelve a Barcelona y sirve al SBF repartiendo libros a los soldados y hospitales con el bibliobús”.

Apuntando también que “sus dietarios, los de las Bibliotecas Populares y la correspondencia, nos muestran una chica entusiasmada, apasionada, empática con los soldados, y profesional reconocida, muy inteligente y valiente”, si bien conocemos a través de ‘Sariñena en guerra’, que “visitó el hospital de sangre buscando una sala para ubicarse, aunque este ya contaba con una modesta biblioteca propia, de libros antiguos”, y narrando que “desde aquí se ofrecían y seleccionaban las mejores lecturas para los soldados en el frente, así como para quienes reposaban en los hospitales de Sariñena, Barbastro y Monzón, transportando libros hasta las mismas trincheras”.

Según Vives, la labor de las bibliotecarias de las Bibliotecas Populares catalanas, como todas las del estado republicano estaban en estrecha colaboración con las escuelas para vencer el analfabetismo, los dietarios de las bibliotecarias dan testimonio de ello, con el nombre de los maestros y maestras, “su experiencia de guerra, breve, la marcó para siempre y tuvo que guardar silencio. Como bibliotecaria teniente, ante la represión franquista no pudo ejercer su profesión y optó por cambiar de vida: estudios de idiomas, de visitadora psiquiátrica, carreras universitarias de filosofía y letras, derecho. Dedicándose a la traducción, a los viajes y al atletismo. Se jubiló como abogada laboralista. Siempre fue una luchadora en todos los ámbitos por donde pasó, una mujer de la República”.

En la primavera de 1937, Español llegaría a Sariñena con más ilusión que libros, para atender la biblioteca del Servicio de Bibliotecas del Frente, cuyo objetivo era atender y entretener durante su tiempo libre a los soldados de primera línea, a los de retaguardia, y a los ingresados en hospitales, así como a los propios médicos, necesitados de consultas científicas (no sólo de Sariñena, sino también los de Barbastro y Monzón).

Con el espíritu revolucionario a través de la educación, impulsado por la Segunda República y las Misiones Pedagógicas, las bibliotecarias se entregaron con un alto compromiso profesional y personal, convencidas de su labor y del beneficio de las lecturas para los ingresados, para quienes descansaban, o para quienes estaban en las trincheras viendo pasar las horas. Lecturas de autores clásicos de la literatura nacional y extranjera suponían lo más alto de la cultura como un oasis en el caos de la guerra.

Tras un año de servicio, Español saldría de Sariñena en marzo de 1938, con la caída del frente aragonés “bajo una avalancha de metralla, intentando salvar los libros, la documentación, y la vida”. Pasaría los meses siguientes ejerciendo en Cataluña, con los bibliobuses que acercaban todavía más la literatura a las trincheras. Su dedicación y coraje le valieron el nombramiento de Teniente por parte de la II República.

Es de destacar que el Servicio de Bibliotecas del Frente se acercó a los escenarios directos de la lucha y para ello se crean dos subcentrales en zonas del frente aragonés: en Sariñena y en Alcañiz, desde donde se llegará a los destacamentos de primera línea y a los hospitales de campaña, a los que se mandarán lotes de libros, y más destacable fue la figura de Mª Felipa Español, que llevó a cabo una labor entusiasta e intensísima, multiplicando su actividad, para acercar los libros a los soldados que luchaban y a los heridos.

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