Ribagorza

RIBAGORZA - PATRIMONIO

Los tesoros que esconde La Puebla de Castro, en la comarca de la Ribagorza

La antigua sacristía de la parroquia de Santa Bárbara acoge el espectacular joyero de la iglesia

Los tesoros que esconde La Puebla de Castro, en la comarca de la Ribagorza
Los tesoros que esconde La Puebla de Castro, en la comarca de la Ribagorza
E.F.

HUESCA.- La antigua sacristía de la parroquia de Santa Bárbara de La Puebla de Castro acoge el sorprendente joyero de la iglesia. Las espléndidas tablas de San Pablo y San Pedro, fechadas en 1303, son sus joyas más preciadas si bien atesora otras piezas de orfebrería y objetos de arte sacro y vestimenta litúrgica que pertenecieron a la Abadía de Castro y que tienen un gran valor.

Desde 2004, la parroquia de La Puebla de Castro habilitó como joyero las dos plantas de su antigua sacristía. La primera alberga objetos de orfebrería y liturgia, además de algunos libros y la única de las cinco tablas robadas del alfarje o coro de Castro, mientras que en la segunda se custodian las dos tablas citadas de Pablo y Pedro junto a una cruz de término y vestimenta litúrgica.

Están inventariados en el joyero, aunque dado el interés que han suscitado en los últimos tiempos se han trasladado a una de las capillas de la iglesia, dos relicarios: uno con el cúbito de San Francisco Solano y el otro con el radio de Santa Rosa de Lima. Dos piezas de actualidad en los últimos años que han propiciado el peregrinaje hasta la Puebla de Castro de muchos vecinos de la localidad cordobesa de Montilla. Allí se venera con devoción a San Francisco Solano, cuyas reliquias pueblenses, a través de la Diócesis de Córdoba y las buenas relaciones entre ambos Consistorios, viajaron hasta este enclave andaluz hace tres años hasta que una delegación ribagorzana devolvió la visita para recogerlas y traerlas de nuevo a La Puebla de Castro. Todo apunta a que este relicario fue un regalo del Duque de Medinaceli, Señor de Montilla, cuando casó con la Marquesa de Castro en el año 1.700.

Amén de estas dos piezas inventariadas aunque fuera del joyero, este museo parroquial pueblense está perfectamente localizado en las dos plantas de la antigua sacristía, a la que se accede por una puerta situada a la izquierda del espléndido retablo. Cabe apuntar que se trata de un retablo gótico que se encontraba originalmente en la ermita de San Román y que fue puesto a salvo en Ginebra (Suiza) durante la Guerra Civil.

Entre los objetos de orfebrería más destacados de la primera planta, la mayoría de los cuales pertenecían al Abad de Castro que se trasladó a La Puebla en 1622, destacan algunos como una bandeja y su jarra del siglo XVII, cinco cálices de esas mismas fechas, al igual que un acetre y un isopo para bendecir y una curiosa pila bautismal portátil. Encontramos también en las vitrinas de este primer piso unas crimeras y varios relicarios, aunque ninguno tan curioso como los de San Francisco Solano y Santa Rosa de Lima ya citados.

Uno de los elementos más curiosos de esta primera planta es la tabla de "Pereza Castro", una de las cinco tablas robadas en los años 70 y que, misteriosamente, fue devuelta de forma anónima al Obispado Barbastro Monzón hace cinco años. Esta tabla, al igual que el resto que se han visto en casas de subasta en los últimos años, pertenecía al Alfarje o coro de la magnífica ermita de Castro, pendiente de restauración y donde volvería en caso de que ésta se llevara a cabo. "Pereza Castro" fue pintado en torno al año 1400 y nace del compendio de imágenes maravillosas y fantásticas de la mentalidad de un pintor medieval que creía en la existencia de los Esciápodos, aunque esta imagen está vestida y con dos piernas.

Las fantásticas pinturas al temple sobre tabla de San Pablo y San Pedro son lo más destacado de la segunda planta del joyero de la iglesia de La Puebla de Castro. Ambas formaban parte del primitivo retablo del gótico lineal de la iglesia románica de San Román de Castro. Afortunadamente, se conservaron cuando se sustituyó el retablo primitivo por el actual que luce en la iglesia, porque pasaron a convertirse en las puertas de la sacristía de la iglesia de San Román de Castro. El resto se perdieron. Como curiosidad, cabe recordar que la de San Pablo fue restaurada en Madrid donde participó en una exposición nacional sobre tablas de San Pablo en 1968. La de San Pedro fue restaurada en Barbastro, manteniendo una inscripción tallada a navaja, presumiblemente por un párroco sobre una riada que se llevó el puente en 1604 y fue reconstruido en 1607. Estas tablas se custodiaban en Barbastro junto con una cruz procesional, que no ha regresado a la Puebla, hasta que se construyó el joyero en 2004.

Junto con las tablas de San Pedro y San Pablo y una cruz de término situada entre ambas para aprovechar el espacio del joyero, se exponen vestimentas litúrgicas de gran valor. Figura así un terno, compuesto por la casulla, la capa pluvial y la tunicella del siglo XVI, elaborado en terciopelo granate y bordado en oro y plata como una dalmática, que también se expone en este espacio junto con otras vestimentas más modernas.

El joyero de La Puebla de Castro de Castro solo puede visitarse en grupos de menos de 6 personas, debido a sus dimensiones y al valor de sus piezas. Para hacerlo, hay que contactar con el Ayuntamiento que dispone de un dinámico grupo de voluntarios formados como informadores turísticos en 2014.

Además del joyero, a través de estos informadores turísticos de la Puebla de Castro puede visitarse la ciudad romana de Labitolosa, la ermita de Castro, el lavadero, la iglesia de Santa María y la propia iglesia de Santa Bárbara con su valioso y sorprendente joyero. El año pasado, los informadores guiaron más de un millar de visitas.

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