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Un proyecto bien hilvanado desde Graus con venta ‘on line”

Laura gil se instala con un negocio de patchwork en el centro de emprendedores

Laura Gil, realizando una labor de patchwork con su máquina de coser
Laura Gil, realizando una labor de patchwork con su máquina de coser
Elena Fortuño

“Mi tieta preferida’ es una novedosa tienda física y ‘on line’ y taller de costura creativa instalada en el vivero de empresas del centro de emprendedores de Graus. Pero, sobre todo, es el sueño de Laura Gil hecho realidad. “Llevo medio año y me ha sorprendido la respuesta”, confiesa la propietaria de este negocio que nace de una afición nacida en la infancia y que compagina con su actividad hostelera en el negocio familiar.

“La afición la tengo desde que era pequeña. Pedí una máquina de coser y me la trajeron. Mi hermana mayor iba a costura y allí le enseñaron a bordar, a hacer la vainica ciega y siempre esperé que me llegara mi turno, pero no llegó. Eso me frustró para toda la vida”, recuerda.

En su local, en el centro de emprendedores del Polígono Fabardo, organiza talleres con su hermana.
En su local, en el centro de emprendedores del Polígono Fabardo, organiza talleres con su hermana.
Elena Fortuño

Sus estudios y, posteriormente su labor profesional, la llevaron a la hostelería, pero nunca ha dejado ni la afición ni la pasión por la costura. “Siempre me ha gustado. Ha sido mi hobby. Pero no me he formado específicamente. He hecho algún taller presencial en Barbastro, de patchwork y muchos cursos ‘on line’, sobre todo, en los últimos años”, explica.

El paso para llevar adelante su negocio llegó, sin embargo, de forma casual. “Mi hermana quería montar una tienda física en Barcelona, pero claro allí los alquileres son muy caros. A raíz de allí, me lancé yo con el confinamiento”, comenta, remontándose a la primavera del pasado año. “Antes del confinamiento, buscábamos un local con unas amigas. Un piso o así y cada una, dentro de cada habitación, podíamos hacer lo que le gustara, pero eso no llegó a fin. Sin embargo, hablándolo con mi marido, estudiándolo, nos enteramos de que estaba lo del centro de emprendedores con un alquiler muy bajo para emprender tu negocio. Te dan cuatro años para ver si funciona y, entonces, tú decides si sigues o no. Esto fue el empujón definitivo porque, en Graus, los alquileres tampoco son baratos”, asegura, tras haber buscado distintas posibilidades.

Desde el local en el centro de emprendedores del Polígono Fabardo, se muestra agradecida. “Me dieron este empujón y tengo la oficina en el polígono”.

Consolidar la empresa no ha sido fácil porque Laura Gil regenta, junto con su marido, otro negocio de hostelería. “Estudié hostelería y me gusta mucho también, pero es más estresante. La costura ha sido una vía de escape. Me da mucha paz interior, hay gente que medita, otros hacen deporte, yo coso. No es una faena que implique mucho cansancio. Estás todo el día sentada. No es como el bar que psicológica y físicamente es agotador”, confiesa.

Poner en marcha ‘Mi tieta preferida’ ha sido cumplir un sueño para Laura, quien insiste en que lo suyo es un tipo de costura alternativo. “No soy modista. Me gusta el patchwork, la costura creativa, pero a arreglar un bajo, cambiar un botón o hacer un vestido no le encuentro ninguna gracia”, asegura, mientras describe las distintas vertientes de su negocio. “Tengo este espacio en el polígono, pero principalmente es una tienda ‘on line’”, explica, detallando qué tipo de producto vende.

Su catálogo incluye todo tipo de material para patchwork, todo lo que se pueda utilizar, pero también lanas, y productos para el ganchillo. “Me quiero especializar en el Patchwork, con las bases de corte, las reglas reglamentarias, los cutters, los diferentes tipos de hilo según la tela. Hay una gama de productos muy amplia en este mundo”, apunta.

La página web, ‘Mi tieta preterida’, se puso en marcha en noviembre, si bien la actividad de la empresa comenzó unos meses antes, y la valoración es muy positiva. “Llevo poco, medio año, pero estoy muy contenta de la respuesta. La mayoría de mis clientes de Asturias, Extremadura, Andalucía y están contentos”, comenta respecto a la venta ‘on line’, agilizada gracias a la empresa especializada en diseño de páginas web, Serseo, con quien comparte instalaciones en el vivero de empresas de Graus. “Cualquier cosa, los tengo al lado y eso da mucha confianza”.

Laura Gil puso un puesto en el último Ribagorza Outlet, que tuvo lugar en Graus.
Laura Gil puso un puesto en el último Ribagorza Outlet, que tuvo lugar en Graus.
Elena Fortuño

Respecto al nombre de la web, también siente que ha acertado. “Se llama así porque he sido tía hace poco y vivo lejos, así que con esta situación casi no los veo. Les digo que soy la tieta preferida para diferenciarme. Me gusta el nombre”, comenta orgullosa de su familia y del apoyo recibido.

Paralelamente, y con las restricciones propias de la crisis sanitaria, Laura Gil está abriendo este espacio, tanto para comprar y asesorar como para talleres. “Doy opción a la gente de la zona, con cita previa para venir y mirar lo que tengo y comprar. También damos talleres con mi hermana: de ganchillo, de patchwork y de costura creativa. Me sorprende que va muy bien y eso que con el tema del Covid, me da miedo. No hago grupos de más de dos, que conmigo somos tres. Incluso me han pedido ir a pueblos de la zona para impartir clase. La verdad es que tiene buena aceptación”, afirma satisfecha.

Dentro de la costura creativa, Laura les propone hacer “cosas sencillas” para empezar: delantales, gorros, bolsas. “Aprenden a usar su máquina de coser porque cada una va distinta. Coser es muy lento, hay que tener mucha paciencia, pero para el año que viene alguna se lanzará a colchas o cosas más grandes”, avanza viendo la progresión de los grupos en marcha.

La empresa también admite encargos, aunque Laura reconoce que el patchwork “no tiene precio”. “Hago encargos, pero son cosas no muy grandes porque el patchwork lleva mucho trabajo y no le puedes poner precio. O se regala o uno se lo queda. Para vender, hago cosas decorativas más sencillas, para un salón, una habitación”, concluye ilusionada con un proyecto joven pero que avanza bien hilvanado.

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