Ribagorza

GANADERÍA

Un siglo de ganadería para competir con calidad en el mercado ‘online’

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Los hermanos Pablo y Santiago mirando el rebaño desde muy lejos.
Los hermanos Pablo y Santiago mirando el rebaño desde muy lejos.
Elena Fortuño

A las faldas de la Sierra de Chía, aunque pasan los rigores estivales en los frescos prados del puerto, se cría la excelente Ternera del Pirineo y, directamente desde el Valle de Benasque, los máximos estándares de calidad en carne de vacuno viajan a toda la Península. Los hermanos Pablo y Santiago Lamora, de Casa Chirón de Villanova, han aprovechado el confinamiento para impulsar la comercialización directa a través de una vanguardista plataforma de venta ‘on line’, llevando un paso más allá la explotación centenaria de ganadería extensiva heredada de su padre.

Casa Chirón de Villanova lleva, al menos desde 1886, dedicándose a la ganadería. “Nosotros vivimos la ganadería con mi padre, le ayudábamos cuando volvíamos, porque los dos estudiamos fuera, mi hermano informática y yo, arquitectura técnica”, detalla Pablo, que fue quien tomó el testigo en 2008, tras el fallecimiento de su padre. “Al ser el hermano mayor, tomé la iniciativa de seguir con el negocio”, explica, manteniendo la esencia de esta tradición familiar y del valle. “El manejo de los animales no ha cambiado hace muchísimos años. Lo único que se ha introducido son los tractores. Los prados son los mismos que los de nuestros abuelos. La montaña, la falda de la sierra de Chía, es la misma. En verano, suben al puerto, bajan a la sierra y, en diciembre, con las primeras nevadas, las llevamos a la granja y les damos la hierba que hemos recogido con los tractores en verano. La única diferencia es que, lo que antes se hacía con 8 ó 9 personas, lo hacemos ahora uno o dos”, detalla, enamorado de su trabajo y su entorno, tras regresar al Valle, después de recorrer el mundo y trabajar como aparejador.

Tanto Pablo como su hermano creen en la excelencia del producto. “Para nosotros es muy importante que la calidad sea máxima. El Pirineo no puede competir en cantidad, pero sí en calidad. Nuestro camino es conseguir la máxima calidad y la transparencia. El sabor y la textura marcan la diferencia de esta carne y se lo dan las condiciones de aquí”, indica Pablo, recordando cómo, ya junto a su hermano Santiago, dieron el paso de la venta directa tras el confinamiento. “Empezamos a moverlo en junio de 2020 y lo pusimos a funcionar en septiembre, con el primer reparto. Cada mes hemos seguido, cuidando el detalle. De momento, lo hacemos una vez al mes y, cada vez ha sido más fácil, la gente ha ido repitiendo e incluso ahora se queda gente fuera porque se han vendido todos los lotes”, aseguran, sin descartar ampliar. “En un futuro, esperamos ampliar a dos terneras al mes, tampoco sería mucho más trabajo”, apunta contento con la respuesta de los clientes, sobre todo de Zaragoza, Barcelona, Huesca y Madrid, aunque también están llegando pedidos de zonas más alejadas como Málaga.

Su iniciativa, con un enfoque ecológico que, en breve, les llevará a incorporar plástico de compostaje en los envases, les permitirá ser autosuficientes, el objetivo de un sector ganadero extensivo de carácter familiar, como el pirenaico, que no puede depender de las subvenciones, consideran.

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