Ribagorza

TRUFICULTURA

El Ciet de Graus busca mejorar la producción del sector trufero

La labor principal en el centro es el análisis de la planta micorrizada

Eva Gómez y Chela Puy-Peig, componentes de la plantilla fija del Ciet.
Eva Gómez y Chela Puy-Peig, componentes de la plantilla fija del Ciet.
E.F.

El Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura de Graus (Ciet) pretende mejorar la producción y el aprovechamiento de la trufa, mientras presta a los truficultores servicios de asesoramiento, formación o edición de materiales de interés para el cultivo de la trufa.

En plena campaña trufera, paradójicamente, el trabajo del Ciet, un espacio financiado por la Diputación de Huesca, fruto de la colaboración con el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, la Comarca de la Ribagorza y el Ayuntamiento de Graus, desciende. El otoño es su época de máxima actividad ya que, sobre todo, su cometido se centra en el análisis de la planta micorrizada para las plantaciones, el análisis de la trufa para inocular en las raíces y el seguimiento de la evolución de las propias parcelas plantadas.

Eva Gómez y Chela Puy-Peig componen la plantilla fija del Ciet de Graus que, desde el año 2009, compagina la investigación sobre el cultivo de la trufa con el servicio a los truficultores de Aragón, principalmente, pero también de provincias y regiones próximas como Soria, Cuenca o Cataluña. Desde el laboratorio, “donde hacemos la mayor parte del trabajo”, detallan las funciones de este espacio cuya dirección científica ostentan Sergio Sánchez y Sergi García, del Cita, con quienes comparten un equipo investigador, si bien dependen del Departamento de Desarrollo y Medio Ambiente de la Diputación de Huesca.

Las condiciones meteorológicas y el innegable cambio climático afectan a la producción de las plantaciones y desde el Ciet se sigue de cerca ya que, desde 2011, cuentan con 4 hectáreas de plantación en el entorno del propio centro, con casi un millar de árboles entre encinas y robles.

“La campaña está en el mejor momento de maduración. En enero, la trufa está en su esplendor, es cuando está más madura y es más aromática, aunque este calor estará pudriendo parte de la que está ahora madura”, lamentó Gómez, incidiendo en la previsión y la planificación previa antes de poner una plantación.

“Los truficultores van viniendo más a que miremos la planta. Insistimos en que la planta hay que analizarla para garantizar un porcentaje de micorrización concreto. Si no quieren mirarlo aquí, que lo hagan en otro sitio, pero que lo miren porque es un riesgo empezar una plantación con gastos y sin garantías”, explicó.

El Ciet cuenta en sus instalaciones con un invernadero donde se trabaja con la planta intentando mejorar el proceso de micorrización y probando distintos métodos de inoculación, aunque tiene solo fines de investigación y no de venta de planta. “Toda la planta del invernadero es para investigación, no se vende. Al final, trabajamos también por los viveros que, en la mayoría de los casos, funcionan bien, pero cuando detectas un problema, te lo agradecen porque no hay una certificación oficial. Hay que dar trazabilidad al producto y analizarlo es la única herramienta que existe”, aseguran.

El análisis de plantones micorrizados para la puesta en marcha de las plantaciones es su servicio prioritario y más demandado. Además, certificar las plantas es obligatorio para recibir la subvención de la DPH para vallado de plantaciones. Pero además, el Ciet trabaja en las plantaciones de 3 ó 4 años con otros servicios. En esta fase es fundamental la detección de micorrizas de Túber Melanosporum en raíces extraídas de árboles de más de tres años. Para plantaciones de a partir de 10 años, se ofrece un servicio de evaluación del estado de micorrización. “Esta evaluación para plantaciones de 10 u 11 años, se hace sobre todo si deberían estar en producción y no han entrado. Aquí se analizan todos los hongos que hay en la plantaciones porque hay muchos competidores o poca Trufa Melanosporum. Esto suele pasar si no se ha hecho como se debería”, explican.

El Ciet realiza también análisis e identificación de trufas frescas, lo que supone la identificación de Tuber Melanosporum frente a otros hongos, especialmente útil para la comprobación de las esporas que se aportan en plantaciones. “La identificación de trufas se hace cuando tienes una plantación adulta, de 4 ó 5 años. Haces aportes para inocular trufa que van a la raíz. Hay que analizar que sean Tuber Melanosporum realizando análisis molecular de esas trufas”, detallan.

En el apartado de investigación, el Ciet participa en distintos proyectos entre los que destacan: el Proyecto del Plan Nacional “TuberSystems: Hacia una truficultura multiproductiva y sostenible”, con el Irta y el ICA-CSIC; el Proyecto del Plan Nacional Tuberlinks, con las Universidades de Michigan (EE. UU.), Cagliari (Italia), Zaragoza y Navarra; el Proyecto Europeo MSCA-RISE-H2020 INTACT, en el que Ciet y Cita realizarán estancias de formación en Italia, Francia, Argentina y Serbia; o el Proyecto del Plan Nacional I+D+I HMulchCircle de acolchados de aplicación líquida en cultivos leñosos.

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