Ribagorza

GASTRONOMÍA

9.000 raciones de longaniza encumbran a la fiesta de Graus

Miles de personas han vivido la cita, “única en el mundo”, destacan los cocineros

Foto de familia de los encargados de la parrilla de la longaniza de Graus, junto al tastador.
Foto de familia de los encargados de la parrilla de la longaniza de Graus, junto al tastador.
E.F.

La Fiesta de la Longaniza ha regresado este sábado cargada de sensaciones y arropada por millares de personas, tras dos ediciones solidarias por la pandemia, recuperando su esencia y repartiendo los más de mil kilogramos de embutido de la parrillada de longaniza más grande del mundo, record Guinness desde 1997, en unas 9.000 raciones, ha calculado el presidente de la Asociación de Fabricantes (Aventín, Melsa y Maella), Mariano Ciutad. El “tastador”, el etnógrafo y director de cine Eugenio Monesma, ha dado el visto bueno a la degustación de la parrillada, de 25 metros cuadrados de embutido y asada y volteada sobre las brasas en el atardecer grausino, en lo que ha vuelto a ser un espectáculo de aromas, luces y destreza que siempre rebasa con creces lo estrictamente gastronómico.

El inventor de la parrilla y responsable de la elaboración y cocción, Ángel Sin, ha ensalzado la peculiaridad de la longaniza en esta jornada en Graus. “Es única en el día de la Fiesta de la Longaniza porque son tres fabricantes, Aventín, Melsa y Maella, y unimos las tres masas en la embutidora y sale una longaniza que la podríamos llamar ‘cocktail’ de Longaniza. Por eso es única”, ha dicho sobre este manjar elaborado ‘in situ’ en la calle Barranco desde primera hora de la tarde por las mujeres de la Asociación de Mujeres de Graus “Santa Águeda”.

Tras la elaboración, y antes de la espectacular cocción, se ha hecho el nombramiento del “tastador” al son de los Gaiteros de Graus. El título ha recaído en Eugenio Monesma, quien ya había firmado previamente en el libro de honor del Ayuntamiento acompañado por la Corporación municipal y representantes políticos comarcales y autonómicos como el director gerente de Turismo de Aragón, Ildefonso Salillas, quien ha recordado que esta fiesta es de Interés Turístico de Aragón desde 2013. Monesma ha calificado de “honor” este nombramiento y, en calidad de embajador de la longaniza, propuso a los fabricantes grabar dos capítulos temáticos en su programa Fogones Tradicionales de Canal Cocina. “La longaniza de Graus, en su fondo, recoge dos tradiciones de nuestra tierra, la gastronómica de la matacía y la fiesta de compartir los alimentos en una identidad social”, ha asegurado Monesma quien ha utilizado su propia “navajeta” para el “tasteo”.

Tras la entrega a Monesma de la parrilla de bronce, el embutido se ha trasladado a la zona de cocción, donde la parrilla se ha sujetado a la grúa y se ha colocado sobre las brasas, elaboradas con 890 kilogramos de carbón vegetal de Castigaleu, de Antonio Bellera, “un carbón que oxigena la carne”, ha comentado Ángel Sin. La peripecia de la cocción, con los espectaculares volteos gracias a la grúa, por primera vez de una empresa local, el fuego, el humo y el aroma resultaron entusiasmaron a un público entregado. “Las brasas alcanzan los mil grados y la parrilla hace de tape, así que si pasamos de los 600 grados se nos doblaría el hierro y se ha de controlar que no se superen los 200 grados para que no peligre”, haagregado Sin.

Como se venía haciendo en las últimas ediciones, se habilitaron tras la cocción dos zonas de reparto para agilizar la degustación y que los asistentes pudieron disfrutar después del Longaniza Fest, la cita musical en el Centro Recreativo que, en la segunda noche, contó con la actuación de Julia Maro y también con la posibilidad de degustar tapas con longaniza. Después, hubo actividades infantiles como el taller infantil de Longaniza o Tocinópolis.

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