Ribagorza

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Sergi Llena: “El folclore de Ribagorza tiene una singularidad especial”

Sergi Llena.
Sergi Llena.
E. F.

El grausino Sergi Llena lleva veinte años especializado en la música tradicional, tras completar una formación clásica en los conservatorios Profesional de Lérida y Superior del Liceo de Barcelona. A través de distintos proyectos particulares, locales y de ámbito europeo, ha potenciado el folclore ribagorzano, ha investigado para la recuperación de músicas e instrumentos y ha trabajado en su difusión. Mientras prosigue con la docencia de gaita y músicas tradicionales en las escuelas de Graus, Benabarre y Aínsa, publica estos días un nuevo disco recopilatorio de dances ribagorzanos y acaba de cerrar, con un encuentro en Graus, el exitoso proyecto The network of european bagpipers.

¿Cómo llega a la música tradicional desde una formación clásica?

—En 2006, una vez terminé mis estudios en Barcelona, me adentré en la música tradicional trabajando en el proyecto Interreg Cardelinas y calandretas de recuperación de músicas tradicionales. Por entonces, escribí la obra Entrán por el Barrichós para orquesta de cámara e instrumentos tradicionales. En 2013, presenté mi primera publicación pedagógica: el Método de Bot o Método de gaita de boto. A esta publicación, le siguieron el Repertorio para Cobla ribagorçana y el método para oboes del Pirineo, una colección de cuatro libros para clarí de Bigorra, aboés de Coserans, graire o grall de pastor y Trompa de Ribagorça.

En su trayectoria, destacan también las grabaciones, fruto de la investigación, y que acaba de aumentar.

—Mi discografía se compone de casi 30 trabajos donde destacan los discos en solitario que empecé con el CD de Pepa Chireta, un proyecto para niños. Le siguieron Vísperas et laudes, grabado en la cripta de la Basílica de la Peña de Graus con composiciones propias; el trabajo de divulgación Ribagorça canta, la música para la obra Leyenda de Rodrigo y Marica y Dances totxets y palitrocs, recién publicado, para gaita, trompa e instrumentos ribagorzanos, con un total de 30 temas.

¿Qué tiene el folclore, sobre todo aragonés y ribagorzano, que le resulta tan atractivo?

—Aragón tiene un folclore muy rico en todos los sentidos. Dances, palotiaus, jotas, etcétera. La situación geográfica y demográfica también influyen, así como la riqueza lingüística que aporta ciertas características. Ribagorza, que es el área donde he concentrado mi acción y mi trabajo, tiene una singularidad especial. Se han conservado muchas tradiciones, repertorio (algunas tonadas y canciones las hemos rescatado del olvido), instrumentos, etcétera. A veces cuando entrevistas a gente y te cuenta su historia, su conexión con los instrumentos, ves que no son conscientes de su valor. Es cultura viva, un patrimonio cultural inmaterial que va a desaparecer si no lo ponemos en valor. Todo este folclore responde a un tipo de sociedad que también desaparece, una sociedad rural que con pocos recursos hacía mucho, su entorno y su medio les daba el material necesario, sus fiestas y celebraciones estaban vinculadas directamente con el ciclo anual y el ciclo vital tenía mucho más sentido.

Sin embargo, lejos de quedarse con una visión nostálgica, trabaja para difundirlo.

—Además de dar clases de gaita y música tradicional, he desarrollado una intensa actividad interpretativa y pedagógica que me ha llevado a dar conferencias y cursos en Conservatorios como el de Toulouse, Agén, Séptimo, Riga, Tbilisi, o la Universidad de Basilicata, entre otros. También he ofrecido conciertos en festivales internacionales dedicados a las cornamusas en diferentes países: Francia, Italia (Festival Internacional di Zampogna en Erice y en Piazza Armerina, Valoriate, San Paolo Albanese, San Severino Luccano), Croacia, Letonia, Georgia, Portugal y en Serbia (Festival Rog Banata en Zrenjanin , en el Teatro Nacional de Serbia en Novi Sad y la ciudad de Crav). En España, ha participado en los principales festivales de Mallorca, Comunidad Valenciana, Aragón y Cataluña.

De estos contactos, supongo que nació el proyecto europeo The network o european bagpipers, financiado con fondos europeos

—Los Gaiteros de Graus fueron los representantes españoles en este proyecto en torno a la gaita que ha durado algo más de dos años y que se clausuró este mes en Graus con un balance muy positivo. Hubo un gran nivel tanto técnico como interpretativo porque vinieron músicos muy relevantes, principalmente de Letonia, Georgia, Italia, Croacia y Eslovaquia, que eran los socios del proyecto, y todos hemos aprendido mucho con este intercambio.