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SOBRARBE - CONTRA LA DESPOBLACIÓN

Llega un niño tras el SOS para salvar la escuela de Paúles

"He cumplido el sueño de mi familia de vivir en Sarsa de Surta y de llevar a mi hijo a este colegio", explica la madre Blanca Vizán, tras mudarse desde Huesca

Llega un niño tras el SOS para salvar la escuela de Paúles
Llega un niño tras el SOS para salvar la escuela de Paúles
E.V.

HUESCA.- Por primera vez en muchísimos años un niño corretea a diario por Sarsa de Surta, ajeno a que su llegada es un símbolo de esperanza en la zona y para la escuela de Paúles de Sarsa amenazada de cierre desde hace décadas. El Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe emitió un bando ya en primavera de 2019 para ofrecer ayudas a familias con hijos que se instalaran en la zona. El SOS no ha surtido el efecto deseado, pero la casualidad ha querido o, más bien, el amor sembrado durante décadas por una familia oscense, que Blanca Vizán se haya trasladado con su familia a vivir a Sarsa de Surta. El colegio se abrirá este curso con cinco alumnos.

Pero ¡ojo! la amenaza no se acaba. Tres de los escolares que asistirán este curso pasarán el próximo al instituto de Aínsa, por lo que solo con dos su continuidad quedaría en el aire. No se puede decir que la llegada de este niño de 4 años haya salvado la escuela, dado que Educación del Gobierno de Aragón mantiene los centros abiertos con cuatro, por lo que este curso hubiera comenzado igual. Pero fue la perspectiva de que sería el último y la dificultad de que se asienten nuevos vecinos lo que propició que se lanzara con tiempo el SOS, un grito unánime de los dos ayuntamientos afectados, Aínsa-Sobrarbe y Bárcabo, en coordinación con el maestro y las familias del centro. La llamada para acoger a nuevos vecinos sigue activa.

Sin esperarlo, Blanca Vizán ha apostado por vivir allí con su familia y ya se instalaron en mayo. "Es una historia curiosa porque mis padres, cuando mi madre estaba embarazada de mí, se compraron un pajar en Sarsa de Surta, así que lo he mamado. Lo arreglaron poco a poco y le dieron vueltas durante años a la posibilidad de buscarse un trabajo por la zona, de venirnos aquí y que nosotros fuéramos a la escuela de Paúles de Sarsa. Así que he cumplido el sueño de mi familia de vivir aquí y de llevar a mi hijo a este colegio", comenta, mientras recuerda que empezaron la obra mientras se alojaban en el patio de otra casa con un camping gas. Le gusta mucho la idea de que solo vayan cinco niños.

Su hijo se reunirá allí con el resto de alumnos: uno de Mondot, otro de Hospitaled, otro de Paúles y otro de Samitier. De hecho, a este le correspondía ir a Aínsa pero su familia eligió este colegio. Es un centro independiente que no pertenece a ninguno agrupado (CRA), dirigido por José Mari Santos, que lleva de maestro más de 20 años. "Lo principal de una escuela no es el tamaño sino el tipo de educación, aunque en la pandemia es más fácil el control", responde a la pregunta de si es mejor un colegio de este tipo en esta situación. Más que un grupo será un colegio "burbuja".

Ahora, tiene una propuesta que lo mantendría abierto: que se admita la escolarización de alumnos de dos años. "Como es una situación peculiar, porque solo sería un aula, lo tenemos que mirar también con los padres", expone Santos. De implantarse la escolarización anticipada, podría sumarse a las de Montanuy y Arén, que este próximo curso serán las primeras del medio rural con esta opción, que ya existe en 25 centros en Aragón. De este modo, el próximo curso podría entrar una niña de Paúles e incluso hay otra en Arcusa, un bebé de meses y otro en camino.

Hasta la primavera de 2019 que se dio la voz de alarma, en siete años no había nacido nadie en los trece pueblos adscritos al centro. El más grande es Arcusa con 26 vecinos censados. Además, están Paúles de Sarsa, Las Bellostas, Sarsa de Surta (6, ahora), El Coscollar, Mondot y Castellazo, en el municipio de Aínsa; y en el de Bárcabo, dicha localidad, Eripol, Betorz, Lecina, Almazorre, Santa María de la Nuez y Hospitaled, que suman 103 censados, pero que como mucho rondan los 15 vecinos en cada uno.

"Creo que había una semilla dentro de nosotros y ahora mis hermanos -es la tercera de cuatro- me dicen que les da envidia, que al ser enfermera puedo trabajar por aquí", indica esta profesional que presta servicios en el centro de Salud de Aínsa. "Quería probar y de momento estamos muy contentos aquí", indica. Además, ya que vive en la zona les hace los análisis o les acerca recetas a los mayores.

Aínsa-Sobrarbe ofrecía ayudas a las familias de hasta 750 euros al año y de hasta 1.200 euros a los propietarios que pusieran viviendas en alquiler, ya que uno de los principales problemas es la falta de vivienda. "La idea era que en los apartamentos o casas que estuvieran disponibles pudieran instalarse familias para que el colegio se mantuviera abierto. Hubo interés por parte de un propietario, que lo alquiló a otras personas, pero tampoco había familias", comenta el alcalde de Aínsa-Sobrarbe, Enrique Pueyo. "El principal problema es la falta de trabajo. Preguntaban familias por las posibilidades de encontrar, pero hay muy pocas, y entonces se les hacía inviable. La solución es el autoempleo", explica.

Blanca Vizán ha cumplido un sueño y espera que su historia sirva de efecto llamada para repoblar el Biello Sobrarbe.

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