Sobrarbe

SOBRARBE - OJO AVIZOR

Viaje a las profundidades del mar de Sobrarbe con una especie de vaca marina y otra fauna inimaginable

El Museo Paleontológico de Lamata, creado por Jesús Cardiel, conserva restos del primer sirenio cuadrúpedo de Eurasia y hasta 500 fósiles de hace entre 40 y 45 millones de años

Viaje a las profundidades del mar de Sobrarbe con una especie de vaca marina y otra fauna inimaginable
Viaje a las profundidades del mar de Sobrarbe con una especie de vaca marina y otra fauna inimaginable
M.P.S.

HUESCA.- Hubo un tiempo en el que Sobrarbe era un mar diverso, con un clima cálido, tipo tropical, en el que vivieron vertebrados ya extinguidos y donde se conserva el mayor yacimiento del mundo de sirenios del Eoceno Medio. Empieza aquí, con salida desde el Museo Paleontológico de Sobrarbe, ubicado en Lamata (Abizanda), el viaje a las profundidades del mar, a entre 40 y 45 millones de años, al Eoceno, concretamente al Luteciense, a lomos de una "vaca marina" que tiene nombre: Sobrarbesiren cardieli.

Es el primer sirenio cuadrúpedo de Eurasia y la especie más antigua del oeste de Europa, descrita por paleontólogos del grupo Aragosaurus-IUCA de la Universidad de Zaragoza, del País Vasco y de Nova de Lisboa. Lleva el "apellido" de un vecino de Lamata, Jesús Cardiel, que no es precisamente su descendiente sino su descubridor, impulsor y propietario del museo, y el que puso sobre la pista a los investigadores del citado grupo, que en julio realizaron otra campaña de excavaciones. Se trata de un nuevo género de sirenio, con un modo de vida subacuático y extremidades aún funcionales, descrito por dichos investigadores en 2018.

Los primeros restos hallados por Cardiel de este vertebrado se encuentran en el Museo de Lamata, construido por este investigador en los bajos de su vivienda, donde se exponen unos 500 fósiles de los miles que conserva. Una mandíbula de cocodrilo de más de 70 centímetros de longitud; un fémur de un mamífero herbívoro de gran tamaño, el fémur de Abizanda, que destaca por su tamaño y buen estado de conservación; caracolas de grandes dimensiones, los campaniles (un tipo de caracola marina de gran tamaño), crustáceos, corales... son otros fósiles que la tierra ha devuelto del mar de Sobrarbe. La investigación sigue.

El Museo Paleontológico de Sobrarbe, con 120 metros de exposición permanente, ocupa la planta calle, semisótano y sótano de Casa Román, en ruinas desde los años 60 hasta 2007. Cardiel rehabilitó las estancias bajo tierra y levantó el resto del edificio, donde él mismo reside en la planta superior. Se trata de una colección de fósiles con ejemplares únicos. "Cuando lo acabé, -se inauguró el 23 de mayo de 2009- me puse en contacto por los vertebrados con Ainara Badiola, que estaba en el grupo Aragosaurus", recuerda. Los científicos se interesaron en la zona, y ya hay más de 50 yacimientos catalogados en lo que era una zona costera, propicia para que fosilicen los vertebrados, mientras se formaban los Pirineos. Abarcaría desde el sur de Santa María de Buil hasta Abizanda y desde Samitier hasta Eripol, en los municipios de Abizanda y el sur de Aínsa-Sobrarbe.

Los últimos trabajos de excavación se desarrollaron en julio, en el yacimiento de Castejón de Sobrarbe, donde se localizaron los restos de la "vaca marina". El material sobre el "Sobrarbesiren cardieli" que han sacado a la luz los investigadores se encuentra en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, del que el de Lamata podría convertirse en una subsede, aunque pasará tiempo porque habría que realizar una catalogación de las piezas.

"Los yacimientos de vertebrados del sur de Sobrarbe tienen relevancia mundial porque hay fósiles que son especies únicas en el mundo. De sirenio, es el yacimiento más importante del Eoceno Medio, y donde hay más cantidad de restos", señala Cardiel. A ojos del paseante es un tesoro oculto. Y mejor. Ahora, la normativa impide recolectar fósiles y, en caso de localizar uno de valor, hay que avisar a Patrimonio del Gobierno de Aragón.

Con todo ello, se dibuja cómo era ese mar del Eoceno Medio donde había mucha diversidad de vertebrados e invertebrados. La zona más superficial se localizaría donde ahora se encuentra el Mesón de Ligüerre, Mondot, Escanilla... mientras que la más profunda, de cientos de metros, en el entorno de Aínsa y Banastón.

Además, según Cardiel, tiene la particularidad de que prácticamente llegó a ser "un mar aislado del resto. Al haber aislamiento poblacional, han evolucionado de una manera diferente", indica. "Se debe a que el Pirineo se estaba empezando a formar, incluida la Peña Montañesa, y quedó una cuenca reducida a un mar al que vertía sus aguas un río. Estos ambientes deltaicos costeros son muy propicios para que fosilicen los vertebrados, por lo que se encuentran fósiles que no se hallan en otros sitios de la comarca con otro tipo de ambientes sedimentarios", precisa.

TODO, POR UNA CARACOLA QUE ENCONTRÓ DE NIÑO

Cardiel tenía 11 años cuando supo lo que era un fósil y desde entonces no ha dejado de buscarlos. Se bañaba en el río Susía cuando encontró una pequeña caracola entre las piedras. "Me llamó la atención, volví otros días y me fui aficionando", indica, hasta el punto que estudió Geología y le hubiera gustado especializarse en Paleontología, pero entonces no existía en la Universidad de Zaragoza. "Primero empecé con invertebrados hasta que un día, por casualidad, encontré fragmentos que unidos a otros resultaron ser un hueso, una extremidad de mamífero y, a partir de allí, pensé que si había uno podría haber más", indica Cardiel. Iba fijándose en estratos parecidos al que había encontrado ese primer resto y halló cocodrilos, tortugas... y diversos grupos continuaron con la investigación. Sin su contribución, es muy probable que todavía estuviera por descubrir parte de la riqueza de una zona que tiene su historia escrita en la tierra.

El Museo Paleontológico de Sobrarbe alberga una de las colecciones más interesantes, a la que acuden estudiosos de diversos grupos de fósiles: crustáceos, crinoideos o "lirios de mar", tortugas... Hasta allí, a Casa Román, al museo, llegan cerca de un millar de visitantes al año a los que recibe directamente, normalmente personas interesadas por este tema, la mayoría procedentes de Europa. La pasada semana un grupo de investigadores de diversas nacionalidades, procedentes de Suiza, que han realizado un estudio geológico de la zona de Olsón. Y es que al sur de Sobrarbe acuden muchos investigadores de estratigrafía y sedimentología, ya que "en poco espacio" encuentran zonas de estratos de partes emergidas, costeras y marinas profundas.

La visita guiada dura 50 minutos. Se recorre la planta calle de 64 metros cuadrados, donde hay 11 vitrinas, entre las que se encuentra una de presentación y seis de vertebrados del delta de Sobrarbe, con cocodrilos, tortugas, sirenios,...; hay otra dedicada a vegetales, dos a restos arqueológicos, y también hay cantos rodados que contienen fósiles. En el semisótano, de 32 metros cuadrados, o bodega grande, se encuentran siete vitrinas de invertebrados y fósiles, casi todos marinos (bivaldos, gasterópodos, cefalópodos, icnofósiles, braquiópodos, crinoideos...); mientras en el sótano, de 24 metros cuadrados, hay tres vitrinas de invertebrados (corales, esponjas, briozoos, anélidos...). Ahí, en las profundidades del mar, acaba el viaje con el "Sobrarbesiren cardieli".

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