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Muretes de arte en Troncedo

Vecinos y artistas han trabajado codo con codo junto a la ermita de San Andrés

José María, de Casa El Herrero, e Ismael, de Casa El Baile, se afanan en la reconstrucción del muro.
José María, de Casa El Herrero, e Ismael, de Casa El Baile, se afanan en la reconstrucción del muro.
S.E.

Han sido muchas jornadas de trabajo. Ha habido que reconstruir los muros de piedra seca. Los habitantes de Troncedo han estado atareados para adecentar el entorno de la ermita de San Andrés, enclave de intersección de las cabañeras por las que discurría el ganado trashumante del Valle de Chistau y Cerler a la tierra baja, hasta Selgua; a Campo o Graus y viceversa. Y con los vecinos, los artistas Sandrine, Alba de Lucas y Diego. Este viernes se inaugura la exposición a las 12 del mediodía en Troncedo.

Sadrine Reynaud, que viene de los Alpes franceses, se afana con el cincel para dar vida a su escultura sobre la piedra cuyo motivo central es Venus, la relación entre la Tierra y el Cielo. Ella, que enseña unos pies desnudos blancos fruto del polvo que sale de la roca, habla de la feminidad de su obra. Y es que Venus, la estrella que guía al anochecer y amanecer a los pastores, es, además, “la estrella del arte, de la belleza, del amor…”.

Al lado de Sadrine, tres vecinos de Troncedo, Joaquín de Casa Torretas; José María de Casa El Herrero, e Ismael de Casa El Baile, se esmeran para dejar perfectos los muros de piedra seca. Es decir, muretes de menos de un metro de altura conformados piedra sobre piedra, sin ningún tipo de cemento o argamasa.

A vecinal

Es tal el entusiasmo de los habitantes de Troncedo -la idea surgió de la Asociación del Castilllo de Troncedo- , que según en qué momento del día vayas, la tarea se hace lo más parecido “a vecinal”. Junto a Ismael está la segoviana Alba de Lucas que, mientras revisa sus bocetos, echa una mano en la reconstrucción de los muros. Y es allí donde irá la puerta de roble en la que va a pintar imágenes relacionadas con el pastoreo. Detrás de su arte se encuentra su natural creatividad y una intensa formación académica.

Alba encuentra su inspiración para Troncedo en sus abuelos pastores que vivían en el pueblo segoviano de San Martín de Mudrián. Alba está vinculada a la Asociación Muretes de Arte -Sandrine cs de Murets d’Art- y es la secretaria de esta organización, Carmen Bautista, en quien recae buena parte del concepto ideado para Troncedo.

Y, falta un último elemento, una escultura justo en la intersección de las cabañeras. Una cabra, una oveja y un cordero son las tres figuras de hierro que se ensamblan entre sí. El artista es Diego, tornero de profesión, y de casa Mariñosa de Troncedo.

Vivencias, arte y naturaleza se conjugan estos días en Troncedo en una obra que queda para la posteridad. Troncedo, un lugar al que escaparse este domingo.

Lo dicho, este domingo día 3, al mediodía, tenemos un cita en Troncedo. 

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