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José María Giménez: "Aumenta la población, no se cierran negocios y están llegando nuevos emprendedores"

El alcalde de Boltaña destaca el potencial de un municipio en crecimiento, con muchos servicios que favorecen el asentamiento de población

José María Giménez (PP), alcalde de Boltaña desde 2015.
José María Giménez (PP), alcalde de Boltaña desde 2015.
S.E.

Llegó a la Alcaldía de Boltaña en 2015, se encontró con una fuerte caída de población, ¿qué situación hay hoy?

—Llegué en junio de 2015 y, con los datos nuevos de 1 de enero de 2016, bajó de 1.040 a 920 habitantes, lo que suponía que perderíamos dos concejales, que recibiríamos menos financiación... Me preocupé y lo primero que hicimos fue intentar que la gente que estaba viviendo sin estar empadronada entendiera que, si vivía allí, tenía que hacerlo. De este modo, llegamos en torno a 970 y, con la campaña, alcanzamos el número 1.000. Además, creamos una bolsa de pisos para ayudar a la gente que quería venir a vivir aquí, conseguimos siete y en dos días estaban alquilados. Ahora, ya somos 1.140 habitantes.

¿Qué ha cambiado en Boltaña para que la cifra no haya dejado de crecer?

—Poco a poco se han ido aplicando medidas, porque no es una única, pero intentamos hacer lo posible para que el que se interese por venir a Boltaña pueda. Como ejemplo, un carpintero de Todelo que camperiza furgonetas llamó a preguntar si había una nave, a la semana vino y en 15 días ya la tenían. Ahora, se han comprado casa en Guaso, porque no han encontrado aquí.

¿Es muy difícil conseguir la vivienda?

—No hay vivienda, y eso que en Boltaña tenemos la suerte de que hay propietarios de unos 25 o 30 pisos que los alquilan para todo el año (y no como turísticos) y ahora se está reformando una casa para crear 12 o 13 apartamentos.

¿Qué solución plantea?

—Facilitar que se construya vivienda. Para la empresa privada la rentabilidad es escasa, sería necesario apoyo público para VPO (Vivienda de Protección Oficial), pero las últimas se hicieron hace ya 20 años, o algún tipo de ayuda. La DPH sí que ayuda a pueblos de menos de 1.000 habitantes. Además, hay empresas que tienen suelo pero les sale más rentable Panticosa o Benasque que Boltaña, porque el coste es parecido pero el precio de venta no. Tendría que haber vías públicas para facilitar la vivienda.

¿Qué proyectos tiene el alcalde para el municipio?

—Hemos hecho inversiones como la ampliación del pabellón y nos acaban de conceder otro taller de empleo de Inaem. Con el último, se dio empleo a diez personas para mejorar el acceso al castillo, que media subida ya está empedrada e iluminada. Con el de este año, se terminará el acceso y se hará alguna pequeña obra en Villaboya o con Valentia. También hemos pedido fondos europeos. Por un lado, con el Circe, la Cooperativa y ganaderos de Guara, con la colaboración de Valentia y la Fundación Agustín Serrate, para un proyecto de gestión forestal sostenible para generar materia. Este proyecto enlaza con la idea de instalar una caldera de biomasa para todos los edificios públicos que se concentran en la misma zona como los Juzgados, la OCA, la Escuela Infantil..., para lo que han solicitado un millón de euros. Al mismo tiempo, tenemos un proyecto de 2,1 millones para rehabilitar la escuela hogar, reformar el albergue, crear vivienda y un ‘hub’ de innovación (153.000 euros). A través de otra línea, hemos solicitado 400.000 euros para instalar placas solares en los bombeos de agua y edificios públicos.

En un municipio con muchos núcleos pequeños y varios despoblados, ¿cómo se llega?

—Tenemos 13 núcleos habitados y hemos llevado la luz a Matidero, con tres casas y siete empadronados, con apoyo de la DPH. En Ascaso, la luz lleva un año funcionando, y Miguel Cordero y Néstor Prades, impulsores del Festival de Cine de Ascaso (la Muestra de cine más pequeña del mundo) han hecho cuatro pisos y está viviendo gente, en Morillo de Sampietro también se invertirá en el depósito... Quizá no sea lo más rentable a nivel económico, pero lleva vida a nuestros pueblos. La carencia son los accesos, para los que hay que pedir ayuda: el peor, Morillo de Sampietro, La Valle y San Martín, Aguilar y Silves... y vive gente.

¿Cómo ve la situación y el potencial de Boltaña?

—No se cierran negocios y se han abierto muchos, como el Hotel Boltaña; una lavandería con ocho trabajadores, una empresa que limpia coches -estas dos últimas en el polígono-; una emprendedora que cose neoprenos y ha abierto una tienda...

Boltaña es capital administrativa de Sobrarbe, partido judicial, tiene el Greim, un Palacio de Congresos... ¿Qué aporta todo ello al municipio?

—La clave de tener servicios es que la gente se interesa por nosotros. El Greim es una referencia a nivel nacional y asienta población. El partido judicial, el Palacio de Congresos y el Hotel Monasterio han sido fundamentales, y nos ha ayudado contar con la sede comarcal.

Boltaña ofrece una naturaleza exhuberante, desde La Gorga al Confesionario, algunas de las rutas míticas de la Zona Zero..., pero también tiene uno de los cascos históricos más grandes del Pirineo. ¿Se conoce lo suficiente?

—Queremos que la gente conozca el casco antiguo de Boltaña como un referente turístico, el castillo, la Zona Zero, el turismo familiar... Los turistas se sorprenden.

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