Sobrarbe

COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

Arcusa, el pueblo con el museo al aire libre más pintoresco de Aragón

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Pintura de unos niños jugando bajo un árbol real.
Pintura de unos niños jugando bajo un árbol real.
V. A.

A escasos 20 kilómetros de Aínsa, en el corazón del Biello Sobrarbe, se localiza el pueblo con el museo al aire libre de pinturas al óleo y obra plástica más pintoresco de Aragón. Se trata de Arcusa, una pequeña localidad de apenas treinta habitantes que ha encontrado en el arte una manera de distinguirse, de posicionarse en el mundo para atraer visitantes, incentivar el turismo y luchar contra la despoblación.

Luis Moreno muestra varias de sus pinturas en Arcusa.
Luis Moreno muestra varias de sus pinturas en Arcusa.

El autor del proyecto es Luis Moreno, un vecino soñador y entusiasta al que la pandemia le inspiró una idea. “Si no puedo exponer mi obra en galerías por las restricciones sanitarias, sacaré mis cuadros a la calle, al pueblo, para que los puedan ver todos los vecinos”.

Así fue como en 2020 puso la primera pintura en la fachada de casa Ferrer. La iniciativa gustó y hoy la cifra de obras -que todavía no está cerrada- asciende a 36. Todas ellas distribuidas en distintos espacios, convirtiendo este pequeño pueblo del Biello Sobrarbe en un auténtico museo al aire libre.

Pintura en una ventana frente a un camino del pueblo.
Pintura en una ventana frente a un camino del pueblo.
V. A.

En la provincia de Huesca hay experiencias similares y también en el resto de Aragón, pero en su mayoría se trata de arte mural y urbano, como en Montesusín, Grañén o Albelda, por ejemplo. En cambio, Luis Moreno trabaja otra técnica, con óleo, fundamentalmente, y pintura plástica. Para que aguante las inclemencias meteorológicas, el lienzo es una tela de moqueta sobre la que echa varias capas de pintura convencional hasta que coge consistencia, luego lo lija y ya tiene la superficie para pintar, revela.

El trabajo es tan original como el propio artista que, después de muchos años de pintor de edificios y centros públicos para el Ayuntamiento de Huesca, empezó a interesarse por el arte y se apuntó a varios cursos de pintura. De este modo nació una afición que le ha llevado a exponer en espacios de la capital oscense y de Aínsa, aunque su mayor galería está en Arcusa, el pueblo al que llegó gracias a su mujer, que procede de una localidad vecina, Santa María de Buil.

"Lo que me gusta, lo pinto"

Sus pinturas se inspiran en lo que le rodea. “Soy un copiador, si veo algo que me gusta lo pinto, recurro mucho a fotografías y obras de otros artistas famosos”, explica.

Versión del cuadro 'Los jugadores de cartas'.
Versión del cuadro 'Los jugadores de cartas'.
CUERDADEPACA

Por eso, que nadie se extrañe si paseando por la localidad encuentra que en el famoso cuadro de Paul Cézanne se han colado dos vecinos, Palacio, de Paúles, y su primo de San Juan de Plan, para echar la partida con Los jugadores de cartas del pintor francés. O no se sorprendan si ven asomada a una ventana a la bella actriz italiana Monica Bellucci quien, por cierto, fue la primera en “llegar” a Arcusa hace cuatro años.

El pueblo está lleno de referencias a artistas, obras, costumbres y tradiciones del territorio a través de la pintura. En el barrio de la Corona, en unos bajos abovedados de casa Ignacia se ubicaba la cárcel, luego se utilizo de herrería y ahora de almacén del parque de Guara. Y para que quede constancia de lo que fue, una pintura de un preso muy famoso (que nunca lo fue) asomado a una ventana lo recuerdan. Se trata de Charles Chaplin en la película El Peregrino.

Pintura de entrada a Arcusa.
Pintura de entrada a Arcusa.
CUERDADEPACA

El vino ha sido siempre asunto de primer orden en Sobrarbe. En alguna casa tenían prensa propia y en Arcusa había una municipal, situada entre casa Bellota y casa Tejedor, donde ahora hay una fuente. Recordando las prensas de antaño, Luis Moreno ha pintado una réplica de la que tienen en el patín de casa Aran de Sarratillo en Santa María de Buil.

La plaza ha sido un lugar de encuentro de vecinos y forasteros, de celebración de ferias y fiestas, de intercambio de mercancías y animales. También el lugar preferido por los niños para jugar. Por ello, el pintor recrea en una obra que da a una plaza el momento en que las caballerías esperaban plácidamente, mientras los pequeños jugaban con ellas imaginando mil aventuras.

Luis Moreno posa frente a su casa en Arcusa, construida por él mismo.
Luis Moreno posa frente a su casa en Arcusa, construida por él mismo.
V. A.

En el paseo expositivo por la localidad, el visitante también se topará con músicos callejeros, ancianos afanados en distintos quehaceres, un títere con su titiritero o una gran variedad de ganado, en clara alusión al pueblo, eminentemente agrícola y ganadero.

80 "vecinos" nuevos y más de 20 animales

Cuenta Luis que una de las cosas que más le agradecen los vecinos es que sus pinturas les acompañan. En invierno, cuando el pueblo se vacía de gente, la veintena de animales y los más de 80 personajes que ha pintado, de algún modo, les hacen compañía a los que se quedan. Y Rosa Pardo, que vive en Arcusa desde hace una década, lo confirma. “El pueblo está más bonito. A mí la exposición me parece fenomenal, me gusta mucho y cada vez trae a más personas”, comenta.

Rosa Pardo abre el bar de Arcusa todos los días.
Rosa Pardo abre el bar de Arcusa todos los días.
V. A.

Rosa lleva el bar de la localidad, que abre de lunes a domingo, porque para ella es “una distracción” y para los vecinos, “un servicio fundamental”. No solo para echar la partida, de guiñote o de parchís, el establecimiento se convierte muchas veces en un punto de encuentro “y de recogida de paquetes o lo que sea menester”, apostilla.

Arcusa, como muchos de los pequeños pueblos del Sobrarbe, ha sufrido una pérdida de población drástica desde principios del siglo pasado, cuando llegó a tener 204 habitantes frente a los 36 registrados en la actualidad.

La apuesta por el arte es una estrategia más para dar a conocer la localidad, atraer turismo y, con suerte, nuevos vecinos a un territorio, el Biello Sobrarbe, que es una de las áreas más despobladas de Huesca. 

El arte como catalizador demográfico

La Casa de los Títeres en Abizanda, el Corral de García en Santa Eulalia de Gállego, la Casa Chuglar en Berdún... Cada vez son más los proyectos culturales que se asientan en el medio rural, a pesar de las dificultades logísticas que conlleva el entorno.

La cultura es un factor catalizador para el desarrollo social, económico y, en ocasiones, demográfico de las áreas rurales y sus promotores lo saben. Por ello, guiados por su compromiso y, haciendo un ejercicio de osadía sin precedentes -no exento de cierto romanticismo rural-, algunos deciden lanzarse a la aventura y llevar sus proyectos a las pequeñas poblaciones.

Según datos del Ministerio de Cultura, más de 723.000 personas trabajaron en la industria cultural el año pasado, lo que representa un 3,4% del empleo total en España.

En las áreas rurales, el turismo cultural supone aproximadamente el 30% del turismo total. De hecho, durante 2021 la motivación cultural ocupó el cuarto puesto entre las razones para hacer turismo rural, por delante de la motivación gastronómica o de aventura, según el Observatorio de Turismo Rural.

En lo que respecta a la demografía, la cultura también es un factor determinante. En este sentido, cabe citar la encuesta realizada en junio de 2021 por la Red Rural Nacional a los jóvenes, a los que se les preguntaba qué valoraban a la hora de establecer su residencia en el medio rural.

Los resultados indican que consideran una cuestión “importante” la mejora de la oferta de ocio y cultura para su permanencia en los pueblos.