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SOMONTANO - PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

El coronavirus retiene en Dulcis a una pareja rumana

Adelina Vladescu y Bogdan Vladescu llevan nueve meses recorriendo Europa

El coronavirus retiene en Dulcis a una pareja rumana
El coronavirus retiene en Dulcis a una pareja rumana
S.E.

BARBASTRO.- Adelina Vladescu y Bogdan Vladescu son psicólogos residentes en Bucarest (Rumanía), que salieron de su país en autocaravana en julio de 2019 para recorrer Europa junto a su perro Ancuta, y después de visitar 18 países están "aparcados" ante el santuario de Santa María de Dulcis, donde les cogió la crisis del coronavirus con las medidas propias de la situación.

La confinación les mantiene allí, cerca del bosque de los olivos y el reloj de sol, a expensas de los vecinos de Buera.

"En diez meses hemos visitado 18 países, llegamos a España en diciembre de 2019, en concreto a Cataluña, y hace un mes nos encontrábamos cerca de Zaragoza, pero no la visitamos porque había casos de coronavirus, de modo que seguimos hacia Huesca, y después teníamos la intención de visitar Alquézar, pero paramos en Buera", explica la pareja rumana por medio de Julia Lisa, traductora.

"Llamamos a la Policía de Barbastro para notificar que estábamos en Dulcis, y que seguiríamos aquí mientras dure el confinamiento. Conocimos a Alba y Joan, dos vecinos del pueblo que nos pusieron en contacto con el alcalde, Mariano Lisa, que nos autorizó a quedarnos en Dulcis", relatan Adelina y Bogdan.

"Hasta ahora, continúan, los vecinos se portan muy bien. Nos ayudan a comprar, de modo que no vamos con la autocaravana hasta el mercado de Barbastro, así que cuando ellos bajan, compran para nosotros", subrayan los dos vecinos de Bucarest.

Ambos califican a los vecinos como "una comunidad muy cariñosa, Justo y su mujer nos dieron productos de su huerta: verduras, almendras, vino local, ¡Dios mío qué exquisito!... Este lugar se ha convertido en más que un destino, es un pequeño paraíso que recordaremos siempre. En Rumanía tenemos un viejo dicho que dice: El hombre santifica el lugar".

TRABAJO "ONLINE"

De momento, Adelina y Bogdan trabajan "online". "Tenemos sesiones de terapia con clientes que viven en Bucarest, y el resto del día disfrutamos de la naturaleza. Nos encanta sacar fotos desde aquí", reconocen sobre su situación actual.

"Hasta ahora no ha habido tiempo para el aburrimiento porque cocinamos, lavamos y compartimos experiencias en nuestro canal de Youtube, gracias al cual Buera y Dulcis ya existen en nuestro país", relatan.

Tras nueve meses de viaje y dieciocho países recorridos, "gracias al coronavirus hemos descubierto un lugar perfecto, diferente a las clásicas vacaciones donde se desconecta de la ciudad. Sin duda, es una experiencia completa", aseguran.

Ambos recuerdan la frase de un filósofo rumano que dijo: "En España te sientes como si no quisieras perder un segundo".

SIN ROMERÍA AL SANTUARIO

Este año la romería tradicional al santuario de Dulcis (1658-1664) se reducirá a dos rumanos y un perro como única referencia para el lugar, donde se reúnen 500 vecinos de siete pueblos.

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