Somontano

SOMONTANO - LONGEVIDAD

Fallece Encarna Náger: la abuela más longeva de la provincia de Huesca, que jugaba con la tablet

Supo adaptarse a los tiempos a pesar de las dificultades de su edad

Fallece Encarna Náger: la abuela más longeva de la provincia de Huesca, que jugaba con la tablet
Fallece Encarna Náger: la abuela más longeva de la provincia de Huesca, que jugaba con la tablet

BARBASTRO.- Encarna Náger (19 agosto 1915) tal vez por edad sea la altoaragonesa más longeva ha fallecido con 105 años de edad y cierra un capítulo de longevidad en la historia local y del Somontano.

En el mismo año que falleció Lucía Lacoma (31 de mayo) con cerca de 109 años, vecina de Castillazuelo. Ambas eran supervivientes de la primera pandemia del año 1918 y hasta el final disfrutaron en familia de una vida saludable que antes no estuvo exenta de sacrificios y de trabajo. El barrio del Entremuro ha perdido, también, a su vecina más longeva.

En el caso de Encarna, se le consideró una centenaria aventajada porque se manejaba con la Tablet que le regalaron por Reyes y aprendió lo suficiente para jugar la sopa de letras, en ratos de ocio que compartió con sus hijos Fina y Alfonso. Es posible que haya sido la única centenaria que se manejaba con la Tablet, más de un siglo después de su nacimiento. "Ahora a la vejez he aprendido muchas cosas porque antes no tuve ocasiones ni tiempo disponible", explicaba en la entrevista publicada por Diario del Alto Aragón en agosto de este año.

En clave de buen humor decía: "A veces me canso pero me agarro a la vida como cualquier persona. Los 105 años se me han pasado deprisa y siempre, bien acompañada de la familia".

Referencias para sus hijos Fina y Alfonso, hija política Aurora, nietos Raquel y Rafa, y el bisnieto, Iván. Al mismo tiempo recordó "a los 17 años fui a Zaragoza a buscarme la vida y allí pasé nueve años durante los cuales conocí a mi marido Pío en el refugio durante un bombardeo de la Guerra Civil. Nos casamos en el año de la victoria (1939)".

En la vida laboral trabajó en dos fábricas textiles y cuando vino a Barbastro vivió en el barrio del Entremuro. Respecto a la edad, "ya me gustaría que con 105 años fuera una salud de hierro, hasta ahora pocas pastillas he tomado aunque los achaques se notan un poco. A las personas que hemos sido muy activas la inactividad por impotencia física nos va muy mal".

En la vida cotidiana, contaba que "no hago demasiadas cosas porque tampoco puedo. Me gustaba cocinar, reconozco que he sido una buena cocinera pero al cumplir 100 años delegué en Fina y colgué los trastos. Aun así le ayudo en cosas fáciles como limpiar la verdura y el visto bueno a los guisos".

Hasta el final de su vida ha sido una referencia propia de las mujeres del siglo pasado que se adaptaron bien a los tiempos actuales del siglo XXI. El sepelio de Encarna Náger será este lunes en la Catedral (Parroquia de la Asunción) a las 11 horas.

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