Somontano

patrimonio

Adiós a una gran casa de la calle Las Fuentes de Barbastro

La demolición de este inmueble saca a la luz la historia de sus inquilinos más notables

El barrio de San Joaquín, en especial, pierde un “caserón” de estilo característico.
El barrio de San Joaquín, en especial, pierde un “caserón” de estilo característico.
A. H.

LAS OBRAS de demolición de un inmueble en calle Las Fuentes, en situación de ruina, por decisión de la familia propietaria, dejará al barrio de San Joaquín, en especial, y a la ciudad sin un “caserón” de estilo característico, dotado de falsas, solanares, un retrete adosado al aire libre, conejar y huerto cerca del río Vero. A veces, estas obras llevan consigo connotaciones emotivas inevitables como pasó en el edificio que aún forma parte del paisaje urbano tradicional, por poco tiempo.

Las piquetas han iniciado la demolición de estancias interiores y luego se perderá de vista la casa que despertó el interés por su estructura exterior y la curiosidad por conocer historias interiores. La casa fue propiedad de Tomás Romero Blanc, quien la vendió a Antonio Latorre Clemente y María Baquer Trillo, según consta en escritura del abogado-notario barbastrense Antonio Lafuente y Antón en fecha 4 de noviembre de 1928. Los nuevos propietarios eran naturales de Barasona, de Casa Guish, y optaron por realizar la compraventa un año antes del inicio de las obras de construcción del embalse Joaquín Costa, en 1929. Las expropiaciones forzosas obligaron a dejar el pueblo y el matrimonio se trasladó hasta Barbastro, donde compró la casa de aspecto consistente y atractivo, en calle Las Fuentes.

Pedro Huguet, señalado con una cruz, entre los oficiales del Batallón Almansa, en Cuba.
Pedro Huguet, señalado con una cruz, entre los oficiales del Batallón Almansa, en Cuba.
S. E.

La dotación de huerto exterior y agua garantizada por la acequia próxima al molino de harinas “La Verense”, más conocido por “El Moliné”, fueron, probablemente, alicientes añadidos para la compra. En los bajos de esta casa con historia estuvo la antigua fábrica de jabones del grausino Mariano Turmo Linés, que se estableció hasta 1920. Los sucesores se trasladaron a calle Joaquín Costa, 14, donde la referencia Casa Turmo fue muy conocida hasta el cierre del establecimiento que regentó Mariano Turmo Sanz, tercera generación familiar.

La documentación deja constancia de que allí vivió y murió el militar barbastrense Pedro Huguet Bayos, teniente del Batallón de Infantería Almansa número 18 que finalizó su vida militar en Cuba, según consta en la Hoja de Servicios del Distrito Militar de la Isla de Cuba, donde llegó el 29 de enero de 1896. Además prestó servicio en el antiguo cuartel de la Merced, en Barbastro, según la documentación en el Archivo Militar de Segovia, donde la consiguió el historiador Luis Alfonso Arcarazo, el 18 de diciembre de 2002. Años después, recreó el antiguo cuartel en una de sus ilustraciones.

Operarios trabajando en el inmueble.
Operarios trabajando en el inmueble.
A. H.

Para la familia Huguet es la única referencia de vida militar iniciada en el año 1874 con sucesivos ascensos y destinos hasta que pasó a la reserva en Barbastro, donde se retiró el 9 de julio de 1902 con el grado de capitán honorífico de Infantería. En su historial constan condecoraciones con la cruz de primera clase del Mérito Militar; cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; medallas de Alfonso XII y Cuba, entre otras.

A nivel familiar, tiene historia documentada y contribuyó, también, a forjar la de Barbastro desde que fue “soldado por su suerte, el 6 de junio de 1874”. Pedro Huguet falleció el 11 de diciembre de 1922, a los 68 años, en la casa que desaparecerá casi 100 años después, en calle Las Fuentes.

La casa despertó interés por su estructura exterior y la curiosidad por conocer historias interiores

En la historia local no fue el único militar barbastrense destinado en Cuba porque allí estuvo el teniente Faustino Franco Aznar, según evoca su bisnieto Luis Gavín. Por su parte, Alonso Ordín constata que su abuelo también estuvo en Cuba y le quedaron “secuelas físicas importantes”. La demolición de la casa no pasa desapercibida y por referencias se sabe que allí residieron “inquilinos con títulos nobiliarios”, explicó una familia de la calle.

Dejará un vacío tremendo

Pepa Samitier recuerda que allí vivieron los abuelos de su marido Miguel Ardanuy cuando regresaron de Francia y dice con cierta nostalgia: “esa casa era muy chula, lástima que no se haya restaurado a tiempo y termine en ruinas”. En la práctica, los propietarios actuales tomaron la decisión porque la casa está deshabitada desde 1990 y aunque realizaron inversiones de mantenimiento, llegó un momento en que fue imposible.

Pilar Lorén opina que “dejará un vacío tremendo en la zona” y Nacho Alcalde, presidente del Centro de Estudios del Somontano, se pregunta “¿por qué llegamos tantas veces tarde?, la ciudad será un poco menos sin este edificio en calle Las Fuentes”. En la misma línea de otras opiniones similares, “con cada casa demolida se pierde parte de la historia y de la personalidad de Barbastro”. La casa ha sido fuente de inspiración para el artista Miguel Arnal en un dibujo a plumilla que conserva la familia. En fecha más reciente, Juan Villalta se animó, también, a dejar constancia.

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