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IGLESIA

La diócesis de Barbastro-Monzón se reestructura y suma laicos

El censo de sacerdotes con una media de edad alta se compensa con la buena disposición de 60 animadores de comunidad y cerca de 750 colaboradores

El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, con los vecinos de Bellestar.
El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, con los vecinos de Bellestar.
Ángel Huguet

El protagonismo de los seglares en la Diócesis de Barbastro-Monzón aumenta en la reestructuración geográfica y pastoral realizada por el Obispado, puesta en marcha en este curso. Afecta a cuatro arciprestazgos Somontano, Cinca Medio-Litera, Bajo Cinca y Sobrarbe-Ribagorza. El censo de sacerdotes con una media de edad alta se compensa con la buena disposición de 60 animadores de comunidad y cerca de 750 personas que colaboran en distintas tareas con el denominador común de hacer posible el proyecto donde el obispo no quiere “cristianos de sacristía sino en plaza pública”.

El informe que entregará al papa Francisco en su primera visita ad limina apostolorum, en diciembre próximo, sobre el estado de la Diócesis se basará en “la fortaleza de las personas que hacen viable el proyecto ilusionante que tenemos en marcha”. Necesario para el futuro de “esta Diócesis singular” donde el laicado cobra protagonismo “con respuestas de garantía”.

Así opina Ángel Pérez cuyo nombramiento se hizo público el 27 de diciembre de 2014 tras dar respuesta afirmativa al “¡atrévete!” coloquial del papa Francisco. Se han saludado en varias ocasiones y en diciembre se verán de cerca en la primera visita ad límina que realiza seis años después de su nombramiento donde informará sobre la realidad diocesana.

El obispo Ángel Pérez con el Papa el 7 de octubre.
El obispo Ángel Pérez con el Papa el 7 de octubre.
Ángel Huguet

La toma de posesión del equipo sacerdotal y laical de la Unidad Pastoral de Barbastro, celebrada el domingo pasado en la Catedral, marcó el inicio de etapa nueva que se enmarca entre la amplia reestructuración, geográfica y pastoral. El obispo presidió la Eucaristía con el nuevo equipo sacerdotal formado por Joaquín Trujillo, párroco in solidum, moderador y arcipreste del Somontano; José María Ferrer y Pedro Escartín, párrocos in solidum, este último en representación de Francisco Cabrero, ausente.

El obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, con sacerdotes.
El obispo de la Diócesis de Barbastro-Monzón, con sacerdotes.
S.E.

En el consejo de esta unidad pastoral con cinco laicos nombrados por el obispo están los coordinadores Carlos Azón, ámbito económico; Belén Monclús y María Isabel Iglesias, catequesis, comunión, postcomunión y confirmación; Belén Checa, ámbito de Caridad y Silvia Peropadre, celebración. Su labor es de ayuda al equipo sacerdotal en tareas de actividad pastoral y gestión, en el nuevo modelo en la Diócesis.

La unidad pastoral de Barbastro es una de las que se han puesto en marcha con Binéfar, Peralta de la Sal y Monzón, Fraga, Aínsa-Boltaña, Benasque y Graus. Algunos sacerdotes se han ofrecido como adscritos para cubrir necesidades. Los feligreses verán caras nuevas en las antiguas parroquias con objetivos comunes unificados. Los cuatro arciprestes José Antonio Castán, José Huerva, Julián Sepúlveda y Joaquin Trujillo cuentan con equipos sacerdotales en cada unidad pastoral y con animadores de la comunidad. En todo caso, es un paso en el decreto firmado por el obispo con el objetivo de “impulsar una renovación pastoral, personal y comunitaria desde la opción misionera, para la transformación integral que incluirá costumbres estilos, horarios, lenguaje y estructura eclesial” según explica. Aborda “cuestiones troncales” como renovación de Consejos Presbiteral, Pastoral y de Asuntos Económicos, aprobación de nueva norma estatutaria, reestructuración de divisiones territoriales de la Diócesis y modificación del organigrama de Barbastro-Monzón.

Profesionales laicos

En la nueva organización, Ángel Noguero continúa de Vicario General durante cinco años, coordina la acción pastoral, de sacerdotes, animadores de la comunidad y de consagrados. Sigue de director del Museo Diocesano y delegado de Patrimonio. Juan Ignacio Cardona permanece de Vicario Episcopal de Pastoral, delegado de Caridad y moderador del equipo formado con los delegados de Anuncia y Liturgia.

Francisco Cabrero, delegado de Anuncia, se incorpora a la unidad pastoral de Barbastro, en la iglesia de San José y continua como Vicesecretario-Canciller. José Mairal, sigue de Vicario Judicial, Fernando Juste como Notario de la Curia y José María Huerva como Administrador, todos por cinco años. José Luis Nunes es Delegado de Pastoral Vocacional, Rector del Seminario y forma parte del equipo de pastoral juvenil vocacional. Julián Sepúlveda es el responsable del Registro de fincas.

El obispo con pastoral juvenil en Clarisas de Mozón.
El obispo con pastoral juvenil en Clarisas de Mozón.
Ángel Huguet

El obispo ha confiado “algunos servicios técnicos” a profesionales laicos para que los sacerdotes se dediquen de forma íntegra al ámbito pastoral. Beatriz Mairal es nueva responsable de Secretaría General; Ascen Lardiés, delegada de Medios de Comunicación, actuará de forma transversal en áreas pastorales y forma parte de la Comisión Permanente.

El Administrador General, José María Huerva, dispone del equipo jurídico económico con Marta Calavera (viceadministradora), Beatriz Mairal (Secretaria General), David Martín (consultor económico) y Jesús Gracia (asesor de seguimiento). Una de las labores será coordinar las comisiones de Inversiones, Patrimonio, Obras y Presupuesto; además, el estudio de viabilidad para convertir el edificio del Seminario en Casa de la Iglesia.

“No quiero cristianos de sacristía sino de plaza mayor”

Ángel Pérez dice con buen humor: “en una empresa estaría jubilado con 65 años recién cumplidos pero a los obispos aún nos quedan diez más y después Dios dirá. Nuestro activo diocesano son las personas y el grupo cualificado de sacerdotes cuya media de edad es alta. Todo es providencia. Me siento fascinado por la Diócesis, muy extensa, despoblada y envejecida pero con muchas posibilidades si de verdad creemos en ellas. Es verdad que nos faltan sacerdotes y 20 han fallecido en cuatro años”. Se considera “hombre feliz” para seguir adelante. “La clave es rodearse de los mejores y en estos momentos, la gente colabora mucho porque siente y cree que esto es una obra coral”, indica. Las claves, “tan sencillas como mostrar el proyecto fascinante pero necesario, hoy. He visitado todos pueblos y decía a los alcaldes que tenemos dos obligaciones, querer al pueblo y servirle. En esa medida, la gente se motiva y los valores exponenciales se multiplican. Hoy que se lleva excluir a Dios del paradigma, no quiero cristianos de sacristía sino en la plaza pública”.

Pérez, en una visita al Sobrarbe, con un pastor.
Pérez, en una visita al Sobrarbe, con un pastor.
Ángel Huguet

Destaca el trabajo de los animadores de comunidad en pueblos donde no llegan los sacerdotes. “La gente tenía claro que después de este mosén nos quedamos sin nada. De repente, desde el Obispado comenzó a fraguarse una nueva manera de ofrecer a Dios a través de otras manos, seglares copartícipes con el obispo y los curas en tareas. La gente entiende que esta manera de ser cristiano es posible”. Añade que “los animadores son el corazón del sacerdote y gracias a ellos es posible llegar a pueblos donde es imposible ahora por falta de sacerdotes. Se quedan con la comunidad, comparten visitas y llevan la comunión a los enfermos. Han sido acierto y solución. Además, tenemos cerca de 700 colaboradores”. El análisis de la realidad que afecta a 100.000 personas ha llevado consigo la reestructuración en cuatro grandes arciprestazgos.

Un proyecto ilusionante

En la primera visita ad límina al papa Francisco “si le presento solo datos estadísticos de cifras serían de quiebra total en una empresa, pero se trabaja por un proyecto esperanzador e ilusionante en el informe que recoja la realidad. El dossier previsto de 14 páginas se resumirá en aspectos concretos, motivación, relevancia y singularidad de esta Diócesis cuya identidad geográfica e histórica la hicieron muy apetecida por todos. Hasta hace 25 años ha sido una Diócesis-sándwich”.

Destaca otro concepto: “el martirial, porque en 2022 presentaremos 250 mártires que se suman a los 81 beatificados. La mayoría de ellos, 210 eran sacerdotes, el 85% de la población, entonces, y el resto seglares. Le dije al papa Francisco que es una deuda pendiente”. El informe recogerá el organigrama con el proyecto “esperanzador e ilusionante”. Respecto a su continuidad, “eso depende del papa pero digo alto y claro que esta Diócesis tiene futuro. En teoría, lo propio sería unificar Huesca, Jaca y Barbastro pero con efectivos y potenciales humanos disponibles se puede responder con suficiente garantía para brillar con luz propia. En concreto tenemos en las manos potencialidades absolutas”.

“Se ha devuelto la dignidad” con los bienes

En noviembre se expondrán, por primera vez, una selección de las 111 obras de arte devueltas en depósito judicial en el Museo Diocesano. El interés y la expectación han aumentado después de 25 años de litigio por la devolución de las obras propiedad de las parroquias que pertenecieron al Obispado de Lérida hasta que se formó la nueva Diócesis Barbastro-Monzón.

“En estos momentos estamos en fase de confianza después de conquistar un objetivo que ha sido un reto difícil. Hemos hecho lo que debíamos, lo que me produce más satisfacción es que hemos puesto voz a 44 parroquias de localidades aragonesas que tenían obras de arte en depósito en el lugar que correspondía hace años. Ahora están aquí, donde deben. Se ha devuelto la dignidad porque la identidad aragonesa no se pone en cuestión”, señala el prelado. Se pregunta, “¿qué vamos a hacer? pues lo que tiene razón de ser en obras de arte, en general, que son expresión de fe y nos tienen que llevar a Dios.

La obsesión del obispo con los responsables del Museo es que se consiga una Diócesis Itiner-Arte porque tenemos más de 50 iglesias que forman parte de nuestra historia milenaria”. En cuanto a las obras, “se ha generado gran expectación desde fuera y los técnicos trabajan para que se visualice la identidad de nuestro pueblo, que arranca en Roda de Isábena”.

En el recuerdo de esta larga historia están Santos Lalueza, Manuel Iglesias y Enrique Calvera que fueron precursores de Ángel Noguero, delegado diocesano de Patrimonio en diferentes etapas. En la misma línea que los obispos Ambrosio Echevarría, Juan José Omella, Alfonso Milián y Ángel Pérez, actual. l

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