Somontano

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María Castro: "Los zapatos de tacón son una prolongación de mis piernas"

Natural de Barbastro, es una mujer polifacética, directora de la Escuela Sentir Flamenco del Somontano y la Compañía de Baile Flamenco 

María Castro.
María Castro.
S.E.

Genio y figura. ¿Se identifica con esto?

-Total, cuando estoy en mi trabajo. Fuera de él, lo llevo más oculto.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas que son inteligentes. ¿Sonríe mucho?

-La sonrisa es la expresión natural de mi cara. Por ningún motivo en concreto, simplemente es mi forma de ser.

¿A quien le haría la reverencia sin dudarlo?

-No puedo dar un nombre sin sentirme en deuda con el resto de las personas a quienes admiro.

Quedo asombrada ante el talento innato de Antonio Gades entre los que se fueron y Adrián Galia entre los que están.

¿Es posible sentir el flamenco en el Somontano y bailar unas sevillanas en estas tierras de jotas?

-Doy fe y de personas que se han sentido felices al poder bailar o simplemente ver el flamenco en esta tierra lejos de la suya.

¿Qué representan las sevillanas y cómo se lo cuenta a sus alumnas?

-Como una historia de amor, Cuatro sevillanas en una copla, cuatro momentos en un romance.

¿Cómo se las arregla para crear escuela por la que pasaron 500 alumnas durante 20 años?

-No ha sido fácil. Resulta atractiva la naturalidad del baile flamenco, su belleza de expresión corporal y el hecho de disfrutar del mismo en cualquier evento festivo.

¿Cuál es la clave para que Shira, su alumna más pequeña con tres años, taconee con genio y remenee la falda con ganas?

-Shira llegó con dos años y al igual que otras niñas, imitan los movimientos. Solo hay que utilizar palabras clave para que se acuerden de ellos.

El flamenco necesita gran coordinación y las “peques” adquieren una psicomotricidad extraordinaria gracias a las clases.

¿Es cierto que el flamenco transmite todo tipo de sentimientos?

-Amor, odio, alegría, dolor y pasión por la vida es lo que hace sentir el flamenco y por ende, transmitirlo.

¿Contribuye a la declaración de Unesco del flamenco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde noviembre de 2010?

-Cada persona enamorada del flamenco contribuye con su aporte personal. Me considero una más entre muchas a quienes admiro.

¿Cree que el flamenco es un cajón de sastre muy conceptual?

-Para nada. Necesita de mucha organización y después que cada intérprete deje salir su “duende” interior.

¿Cuáles son las normas básicas?

-Técnica, belleza en el movimiento, sensualidad y libertad de expresión.

¿Existe el miedo escénico en su trabajo?

-Siempre en poca medida y cuando el reto es mayor que el anterior, existe ese momento complicado antes de salir al “tablao”.

¿Qué consejos deberían tener en cuenta quienes empiezan?

-A cuidar su cuerpo como única herramienta, expresar las emociones y aceptar que todo lleva su tiempo.

¿La pasión por aprender ha sido una constante en su vida?

-Siempre luchando contra viento y marea, como buen navegante en mar bravío.

En su caso concreto ¿prefiere zapatos de tacón o las botas con tacón para el uso cotidiano?

-Los zapatos de tacón me quedan bien, suponen una prolongación de mis piernas dentro y fuera del escenario.

¿Bulerías por soleá o Jotas aragonesas?

-Bulerías por Soleá y Soleá por Bulerías. Claro que también me gusta la “jotica” de mi tierra. El flamenco por alguna razón que ignoro hace que “mi alma” aflore. Y doy gracias por ello. 

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