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SOMONTANO - REAPERTURA DEL MUSEO DIOCESANO DE BARBASTRO-MONZÓN

María Puértolas: “Hemos tardado 11 años en sustituir fotos por obras originales”

La subdirectora del museo valora el trabajo común

María Puértolas.
María Puértolas.
Á.H.

Los visitantes encontrarán nuevo discurso museográfico cuando visiten el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, donde destacan 66 obras seleccionadas entre la colección de 111 piezas de arte religioso devueltas por el Museo de Lérida entre los días 15 y 22 de febrero y el 5 y 10 de marzo. La mayoría de ellas se las llevaron de parroquias aragonesas entre los años 1889-1905 durante la etapa del obispo Messeguer y Costa para depositarlas en el antiguo Museo de Lérida tras la restauración.

La propiedad pertenece a 44 parroquias del Obispado de Barbastro-Monzón y la devolución se ha demorado entre 116 y 132 años tras un litigio, por vías canónica y civil, que ha durado 26 años, hasta ahora. Los vecinos que vieron las obras en iglesias de los pueblos ya fallecieron y han dejado el legado oral, incluso testimonios gráficos, a los herederos. Muchos viajaron a Lérida para ver una parte de la colección expuesta en el Museo Diocesano y Comarcal de Lérida.

Desde el 22 de diciembre pueden verlas en la exposición permanente del Museo Diocesano de Barbastro-Monzón, donde están en depósito judicial hasta que finalice el proceso, previsiblemente en el Tribunal Supremo tras su paso por la Audiencia Provincial de Huesca. Desde la devolución de 111 obras, “hemos trabajado en el nuevo discurso museográfico que conlleva la reorganización del Museo”, explica la subdirectora del mismo, María Puértolas.

En la colección permanente se exponen 47 piezas, entre ellas los 29 Bienes de Interés Cultural (BIC) que se han distribuido entre las tres plantas. “Este discurso estaba previsto en 2010, cuando se inauguró el Museo tras la rehabilitación del antiguo Palacio Episcopal (siglo XVI). Los espacios estaban disponibles y hemos tardado once años en sustituir fotos por obras originales”. De la colección de 83 Bienes Inventariados, 17 piezas se exponen en la sala de temporales durante un tiempo indeterminado.

“El disfrute de las obras debe hacerse con alma y detenimiento”

Respecto a la distribución de espacios, explica que “en la primera sala están las piezas románicas, frontales de Treserra (XIII), de San Hilario en Buira (XIV), arqueta de Buira (XIV), Virgen de Zaidín (XIV), retablos de San Cristóbal (XV), San Antonio Abad (XV), San Blas (XV) y Calvario (XV) y textiles de Roda de Isábena, por citar algunas piezas significativas. Son las obras de mayor antigüedad, tienen muchísimo valor y para nosotros son representativas del patrimonio por su importancia y significado”.

En las salas restantes, obras de arte gótico expuestas de forma cronológica; en la de orfebrería, objetos variados entre ellos píxides, cálices, copones, cruces procesionales, pies de relicario y bol de Benavante, entre otras”. En la tercera planta, “el recorrido comienza en el siglo XVI con gótico aragonés perdurable por lo que se aprecia la evolución hasta el estilo renacentista, alguna muestra de pintura manierista y dos salas con pintura barroca, obras sobre tabla, entre ellas Caserras, Chalamera y Valcarca, por citar algunos ejemplos”.

Las obras se exponen tal como llegaron al Museo. “No ha habido problema de ningún tipo ni necesidad de intervenciones”. En cuanto a posibles peticiones para exponerlas fuera de Barbastro, “en esta primera fase solo pensamos en que la gente puede verlas y disfrutarlas aquí. No hemos pensado cesiones porque están en depósito judicial y ejecución provisional de la sentencia. Por lo tanto, somos responsables de todas y cada una. Así consta en la ejecución provisional de la sentencia de 10 de diciembre de 2019 que ordenó la devolución inmediata a Barbastro-Monzón”, explica.

“Una experiencia distinta”

María Puértolas aconseja a los visitantes “detenerse y disfrutar del nuevo discurso museográfico porque hay obras muy interesantes en el Museo. La posibilidad de disfrutar del patrimonio diocesano debe hacerse con calma y detenimiento. Desde que cerramos para preparar el nuevo discurso ha cambiado mucho y la visita actual es una experiencia distinta”. En once años, se han incorporado más de 70 piezas a la colección inicial.

La posibilidad de que los alumnos conozcan el Museo le parece “estupenda porque desde la inauguración en 2010 se ha trabajado mucho en talleres didácticos, abiertos a escolares de ésta y de otras diócesis. Se trata de que lo conozcan y disfruten porque son la generación que deben conservar y valorar el patrimonio. La formación es imprescindible”.

La Federación de Sindicatos Independientes de la Enseñanza (FSIE) ha planteado la posibilidad de que los alumnos altoaragoneses realicen visitas guiadas durante el curso escolar, a partir de febrero y marzo de 2022. La propuesta de Ángel Morán, secretario general del FSIE en Huesca, afectaría a cerca de 600 alumnos aragoneses, según cifras estimativas.

Los directivos del Museo “están en buena disposición de colaborar porque es una iniciativa pionera que para profesores y alumnos de Primaria, Secundaria, Bachillerato e Infantil de colegios en Sabiñánigo, Jaca, Huesca, Barbastro, Monzón, Binéfar, Fraga y Benasque”. Respecto a la importancia adquirida a partir de ahora, dice que “cada Museo aporta y tiene su propio valor, en Aragón podemos estar muy satisfechos. Es evidente que custodiamos piezas de mucho valor y significado por lo que somos un auténtico referente porque define muy bien patrimonio, historia y cultura de la Diócesis”.

Artífices desde el principio

A la hora de recordar cómo ha sido posible conseguir el objetivo, dice que “está claro: a todos aquellos que han luchado durante años para que hoy fuera posible, quienes dieron los primeros pasos como José María Lemiñana, Manuel Iglesias, Enrique Calvera, los obispos Ambrosio Echebarría, Juan José Omella, Alfonso Milián y Ángel Pérez. Ha sido una labor en común con aportaciones de abogados y esfuerzo de muchas personas que han dado este fruto”.

En la misma línea se refiere “a quien apostó por la construcción del Museo con la vista puesta en el regreso de las obras de arte. Me refiero a Marcelino Iglesias porque en su etapa de presidente del Gobierno de Aragón tuvo mucha sensibilidad. Por sí solo, el edificio vale la pena visitarlo porque es un referente en arquitectura”. 

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