Somontano

SOMONTANO - PATRIMONIO

Las Capuchinas de Barbastro acogen una serie de tallas del Niño Jesús

Las monjas de la congregación conservan este legado desde hace casi tres siglos

Figuras del Niño Jesús dormido y Niño Jesús recostado.
Figuras del Niño Jesús dormido y Niño Jesús recostado.
Á.H.

El monasterio de las Madres Capuchinas de Barbastro, que se construyó en 1737 aunque el primitivo es de 1670, guarda una de las mejores colecciones de imágenes del Niños Jesús que hay en España. Forma parte del legado patrimonial que las religiosas han conservado con mimo y esmero. Una selección se expuso por primera y única vez en el Museo Diocesano, en diciembre de 2017, con algunas obras de las Capuchinas del Real Convento de la Purísima Sangre de Cristo y Glorioso San José, de Castellón, cuyas religiosas se trasladaron a Barbastro en marzo de 2012 cuando se cerró.

El legado de las religiosas se conserva hace casi tres siglos gracias a los esmeros y cuidados de las Capuchinas cuyo convento y la iglesia están bajo la advocación del Niño Jesús. En la colección destacan imágenes como “Ricarditos”, que estuvo al cuidado de Antonia Clara y Antonia Bienvenida, hermanas del ilustre barbastrense general Antonio Ricardos Carrillo de Albornoz (1727-1794). Ambas profesaron en el convento que disfrutó del apoyo y protección de la familia.

De la misma colección es el Niño de Belén, llamado “el milagroso” porque apareció desnudo a las puertas del convento. Además, “Pepitico”, Niño Jesús de Praga, Niño de Pasión “Nazareno”, Niño Jesús con cruz (XIX), Niño sedente con cruz (XIX-XX), Niño dormido sobre cruz (XVIII), Niño recostado (XIX), Niños Jesús limosneros de diversas épocas y estilos en urnas petitorias con hucha lateral para la cuestación domiciliaria, Niño con bola del mundo (XVIII), Niño Jesús limosnero (XIX) y Niños sedentes de varias épocas.

Las tallas de madera policromada están en buen estado de conservación gracias al interés de las religiosas que han cuidado de la colección como legado patrimonial. Destacan los vestidos bordados con creatividad y gusto por las religiosas que se preocuparon de lavarlos y plancharlos. La mayor parte de las imágenes llegaron al convento por donaciones de familias.

En la exposición de obras que forman parte de la Ruta organizada por iniciativa del Museo Diocesano (Pulsera Turística) destacan imágenes del Niño Jesús que forman parte de la colección y cobran interés en Navidad si tenemos en cuenta que el monasterio capuchino y la iglesia se dedicaron a la advocación del Niño Jesús. 

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