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Mariano Turmo Sanz: “En Cáritas la caridad surge en cuanto pasas por la puerta, cada día”

Este barbastrense ha trabajado como comerciante en Casa Turmo y en los últimos doce años ha dirigido Cáritas Interparroquial de Barbastro

Mariano Turmo Sanz en la sede de Cáritas en Barbastro.
Mariano Turmo Sanz en la sede de Cáritas en Barbastro.
Á.H.

La vocación de servicio destaca entre las cualidades que honran a Mariano Turmo Sanz, que ha sido director de Cáritas Interparroquial de Barbastro desde el 18 de mayo de 2010 hasta el 4 de febrero de 2022, cuando presentó su renuncia al obispo Ángel Pérez. En doce años ha dado muestra del compromiso personal tan característico en su vida.

En términos de confianza, se puede decir que ha hecho “de casi todo”. Fue jugador de baloncesto, directivo en la Sociedad Mercantil Artesana, en Montañeros de Aragón, en el Patronato del semanario local, junta fundadora de Cruz Roja, primer comité de Protección Civil, en la Asociación de Vecinos del barrio, animador en celebraciones litúrgicas y en la comunidad neocatecumenal, entre otras actividades. En especial, ha sido comerciante y tendero en Casa Turmo, emblema de la calle Joaquín Costa de Barbastro, donde la familia ha sido una referencia tradicional durante tres generaciones detrás del mostrador.

Ahora en el relevo, el balance en Cáritas lo resume de forma sencilla. “Se ha cumplido el tiempo -dice-, ha sido un trabajo que he hecho muy a gusto porque respondía a mi vocación de cristiano comprometido. En doce años ha habido de todo, momentos de euforia y de dificultades. En lo esencial, ha sido un tiempo bien aprovechado”.

“Cáritas, lo vives o no lo vives. La caridad surge en cuanto pasas por la puerta, cada día -agrega-. A más de uno le he dicho ¡qué me vas a contar!... En la pandemia se vivieron momentos difíciles porque la cercanía cuenta mucho en Cáritas y no era posible. Así que se ha hecho un esfuerzo para mantener el servicio y ha sido un tiempo de prueba dura para trabajadores y voluntarios”.

La solidaridad existe, “está clarísimo -confirma-, la vivimos en cualquier momento, con motivo de la guerra en Ucrania, pandemia o catástrofes. En estas situaciones, basta con levantar la mano para pedir y la gente responde, en instituciones, personas particulares, mayores y niños. La respuesta general, satisfactoria, unánime”, asegura.

Afirma que dirigir Cáritas “no es difícil, debes tener un poco de mano izquierda, ganas de trabajar y no tomar nunca decisiones violentas. Mi norma -apunta- ha sido, siempre, pensar qué debo hacer para que las decisiones sean prudentes”. El voluntariado está a mano siempre, “a veces, el problema es que haya para diferentes tareas, funciona y la respuesta es buena. La gente responde mejor de lo que esperas”.

Una de las preguntas habituales ha sido sobre la situación de “las estanterías vacías” y reconoce que “ese problema es continuo. En estos momentos, están así, en otros te diría que entre el banco de alimentos y lo que trae la gente se llenan. Este año, la campaña de Navidad fue un poco rara como si hubiera tantos sitios a los que atender y estamos, un poco, con las estanterías vacías. Gracias a Dios y a los colaboradores no hemos llegado a la falta de recursos económicos”.

En Cáritas no tiene caras, pero se han visto muchas nuevas. “La pregunta general fue ¿qué tal lo estáis pasando? En grandes ciudades había más necesidades urgentes; aquí costó un poco que llegara la ola, viene más despacio pero llega. Vemos caras y necesidades nuevas porque ya no es solo la comida, cada vez hay más problemas con hipotecas, alquileres, recibos de luz y de gas, botellas de butano…”.

Las puertas de Cáritas están abiertas a todos. “En muchas ocasiones nos han echado en cara que solo atendíamos a inmigrantes -explica- y ahora la situación es general, gente del país, de todos los colores por decirlo así y necesidades diferentes, papeles, orientación, trabajo… la ayuda es bastante completa. La imagen de aquella Cáritas tradicional limitada al ropero y reparto de vales para comer pasó a la historia, no tiene nada que ver con la labor actual. Todo es más amplio, profundo y variado”.

La preparación está a la altura de las exigencias, y “de mi equipo estoy muy satisfecho porque hemos atendido a la gente que llega, a veces asustada, acomplejada, encogida… y está cómoda con el trato recibido. Desde que entré en Cáritas he asumido el reto de ir de acuerdo con la Iglesia, de hacer un cuerpo único con la Parroquia, a todos los niveles”.

En su caso, aceptó el reto de pasar de tendero a director de Cáritas. “Me había jubilado de comerciante y tengo que echar la culpa a Carmen Pargada que me convenció y después relevé a Pepe Sancho (fallecido), hasta hace tres meses. He tenido la ventaja añadida de que el tendero es también un poco psicólogo y tiene trato con la gente. El espíritu no cambia nunca”. Y es que pasó cerca de medio siglo en el mostrador de Casa Turmo. “En un momento concreto de mi juventud tomé esa decisión porque me iba lo de servir al público y así ha sido en mi vida. Al principio con mis padres al lado y al final con mis hijos. Tres generaciones de servicio. A veces decía en casa que necesitaba un día con más de 24 horas para llegar a todo porque he tenido muy claro el servicio de participar y de colaborar. Me apuntaba a casi todo. Ahora celebraremos con María José 50 años de matrimonio que casi no hemos tenido posibilidades”. Ya toca con casi 79 años.

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