Somontano

COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

“Es una herramienta similar a los bienes culturales públicos”

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Pedro Luis Hernando, delegado de Patrimonio de Teruel.
Pedro Luis Hernando, delegado de Patrimonio de Teruel.
A. H.

LA IGLESIA puede cumplir un papel importante para evitar la despoblación porque el patrimonio diocesano en la España despoblada tiene muchas situaciones y circunstancias que no se dan en otros sitios”, señala el profesor Pedro Luis Hernando, delegado de Patrimonio Artístico de la diócesis de Teruel-Albarracín, que participó en las Jornadas.

En su ponencia se centró en “la problemática del patrimonio en los territorios despoblados” y en aspectos concretos como son robos, deterioros y otros, propios de pueblos donde ya no queda casi nadie. A pesar de estas situaciones, el patrimonio cultural de la Iglesia sí que puede tener un papel importante para evitar la despoblación, fundamentalmente a través del desarrollo local”.

En este aspecto, “a lo mejor en las instituciones y en ayuntamientos parece que existe una visión más clara a la hora de organizar rutas y paquetes turísticos, culturales y parece ser que no se pudiera hacer con el patrimonio de la Iglesia. Se intenta que vean el patrimonio diocesano como herramienta similar a los bienes culturales públicos, adecuada para incentivar y contribuir al desarrollo local, implicación, la casuística es muy variada porque se pueden hacer muchas cosas, si bien pensamos que se pueden hacer bastantes más en beneficio de la despoblación”.

Por otra parte, “la Iglesia y sus diócesis tienen una estructura social propia de la España despoblada, aunque la problemática es diferente y requiere de otras acciones e iniciativas, con muchas ganas de trabajar, no buscar un rendimiento económico porque es prácticamente imposible. En la Diócesis de Teruel se hacen y son viables en otras de similares condiciones. La gestión y las acciones llevan consigo resultados y son aprovechables para otros lugares con mayores problemas que los nuestros, propios de Iglesia”. Pedro Luis explica que cada situación y problemática tienen soluciones viables y comunes. En muchos pueblos turolenses, el cura toca la campana y tiene pocos feligreses “por lo menos se enteran” y en otros “ni siquiera vale la pena tocar la campana ya. En fin, a ver qué pasa…” l

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