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COSAS DE CASA

Miguel Merino: “He llevado el gigante porque me gusta y he disfrutado”

Se jubila como portante de las fiestas de Barbastro tras una extensa trayectoria

Miguel Merino
Miguel Merino
A. H.

Los gigantes nunca se jubilan, los portantes, sí. Miguel Merino ha portado durante 35 años uno de los gigantes de la pareja Ramón Berenguer IV y Petronila, cuya presentación oficial fue en las Fiestas de Septiembre de 1954 y están entre los más antiguos en Aragón. La tradición “gigantesca” local se remonta a 1757 según recuerda el historiador Luis Alfonso Arcarazo, especialista en el tema. La restauración estética más reciente fue obra de la artista local María Maza en 2018 en colaboración con Isabel Soler, Asociación Viudas de Barbastro, Estela Valero y José Gea.

Merino ha sido el portante más veterano entre la comparsa a la que se incorporó “por mediación de mi suegro y de un tío de mi mujer, un día me llamaron porque faltaba un portante. Ahora con 62 años tengo edad, se sufre mucho por las calles. Hay que tener mucho cuidado para no caerse porque conllevarían riesgos añadidos, sobre todo porque nos rodea mucha gente. Ya no estoy tan capacitado como antes”, dice.

En el interior del Bar Victoria en Fiestas de Barbastro.
En el interior del Bar Victoria en Fiestas de Barbastro.
A. H.

Las claves para llevar un gigante, “es prioritario estar muy atento, tienes que ir con los cinco sentidos, luego hay que mantener el equilibrio para llevarlo porque con tanta altura, el aire perjudica, si mantienes el equilibrio, lo demás es fácil, puedes hacer lo que quieras con el gigante. La cautela es fundamental. Y si bailas es como hacerlo con tu pareja solo que con más altura”. Hasta ahora, su “pareja” en la comparsa ha sido Ramón Berenguer IV, “toda la vida hemos ido juntos en Fiestas y en los encuentros donde hemos participado, entre ellos en Barbastro en 2010 y 2012, organizados por la Peña Ferranca y el Ayuntamiento”.

Miguel es el más veterano y reconoce que la comparsa de gigantes y cabezudos han formado parte de su vida personal “incluso nos planteamos una página web pero no salió adelante por falta de recursos y de apoyo”.

Cos Los Gaiteros del Somontano en Barbastro.
Cos Los Gaiteros del Somontano en Barbastro.
A. H.

La comparsa es de propiedad municipal desde 1954 cuando adquirió la primera pareja por 300 pesetas, cada cabeza y 400 pesetas los brazos y el armazón de tres metros de altura y 2.500 pesetas los trajes confeccionados en Almacenes Cativiela, en Zaragoza.

La participación de gigantes en encuentros fuera de Barbastro ha ido “por cuenta propia, nadie ha pagado nada, el Ayuntamiento solo el transporte. En salidas de fiestas nos pagaban 40 euros diarios. En general, no se llevan por el dinero sino porque nos gusta mucho, en mi caso concreto lo he pasado en grande, sobre todo por los críos que nos rodean, el ambiente es indescriptible”.

En una cabalgata del Pregón, el 4 de septiembre.
En una cabalgata del Pregón, el 4 de septiembre.
A. H.

Al mismo tiempo, “meterse en el cuerpo de un gigante no lleva tanta faena como parece. Por ejemplo, en 5 minutos hemos entrado al antiguo Bar Victoria”.

Los compañeros más habituales de comparsa han sido Juan Carlos Ballarín, Domingo Monfort, Luis Grasa, Andrés Navarrete y en ocasiones, Pachi, “por lo que sé, la mayoría no seguirán, pero es cosa de cada uno. En mi caso, si hubiera una urgencia lo llevaría de nuevo pero este año quiero ver la comparsa desde fuera. Dos años de pandemia han venido bien para tomar la decisión”.

Las fiestas desde el interior del gigante, “no se ve nada, me he perdido las cabalgatas durante 35 años, en el interior vas a lo tuyo, te centras y cuando sales a tomar un respiro ves el ambiente. El día de la Cabalgata es más tranquilo, pero en las salidas diarias te rodean casi 500 críos porque les gusta estar el lado, encima, incluso dentro. El itinerario diario nos da igual”.

Orgullo y nostalgia

La responsabilidad de llevar un gigante limita la vida festiva, “claro, no puedes permitirte salidas de noche, ni tampoco ir donde quieras, es una sujeción”.

En cuanto a las Fiestas, “he conocido a todos los presidentes de Fiestas y a las personas encargadas de la comparsa, nunca hubo problemas. En mis inicios comencé con mi suegro, Francisco Peruga, Andrés Ballarín y Basilio Repilado que los llevaron durante tres décadas, después hubo relevo generacional. Recuerdo que los críos ya estaban a las 8 horas en las puertas del Ayuntamiento, hacían cola para llevar cabezudos y había picaresca”.

En especial cita a Javier Burballa: “Para nosotros fue un acompañante fijo y nos ayudaba, vigilaba todo y decía gigante, no tocar… cada año estaba fiel en el Coso. Javi, es uno de los buenos recuerdos que tengo”.

En los 35 años, “no he tenido accidentes ni incidencias, gracias a Dios”. A partir de ahora, “sentiré nostalgia, pero es normal, he llevado el gigante porque me gusta y he disfrutado, ahora llega el momento de dejar paso. Nos han dicho que había cola de espera para llevarlos, ha llegado ese momento y me alegro”. Termina una etapa, “ha sido un orgullo llevar los gigantes, una maravilla, he disfrutado mucho”.

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