Somontano

COSAS DE CASA

José Noguero y sus telares manuales para cintas

Este artesano de gran experiencia y vecino de Costean elabora estas piezas para difundir esta tarea

José Noguero ha hecho dos telares manuales para cintas.
José Noguero ha hecho dos telares manuales para cintas.
Á. H.

JOSÉ Noguero, artesano con dilatada experiencia en el oficio, vecino de Costean, ha hecho dos telares manuales para cintas que ha donado a la Fundación Isabel Martín, en Zaragoza, donde colabora con Balbina Campo. Ambos son referencia destacada en la historia de artesanos altoaragoneses, en general, y por la labor realizada durante 38 años en la Escuela-Taller “El Vivero” que hubo en Barbastro hasta que se cerró en mayo de 2017 por la que pasaron más de 4.000 alumnos y alumnas de dos generaciones familiares.

A partir del primero, basado en el modelo de su padre, Noguero ha hecho doce telares desde 1980, todos para enseñanza de los alumnos y alumnas de “El Vivero”. Al cierre del taller, ofrecieron la posibilidad de cesión de telares y de otros materiales “para sacar provecho” y ante la falta de interés -municipal y social- optaron por regalar algunos a la familia y desmontaron cinco que conservan en Costean.

Cada pieza se coloca con precisión.
Cada pieza se coloca con precisión.
A. H.

Aquella falta de interés a la propuesta realizada nunca la han entendido Pepe y Balbina porque consideran que los telares hechos con piezas originales merecían más atención de la recibida. Uno de ellos lo cedieron para la exposición temporal “Pasión por las personas, la lucha contra la pobreza”, organizada por Alma Mater Museum en febrero de 2017 en el Palacio Arzobispal de Zaragoza. El telar procedente de la colección propia despertó mucho interés entre el público y fue la única pieza expuesta procedente del Somontano.

La falta de sensibilidad que ha habido en Barbastro por esta colección única no ha sido impedimento para que Noguero haya hecho dos telares de cintas que ya han entregado a responsables de la Fundación Isabel Martín que se interesó para realizar tareas y actividades en cuanto se organicen los cursos específicos.

Balbina Campo explica que son “dos telares muy personales con seña de identidad propia con un sistema propio de autor muy definido".

La referencia de telares es antigua “en la Historia de Barbastro, escrita por Saturnino López Novoa (1830-1905), informa que en el convento de las Capuchinas hubo telares de cintas, en casa encontré un cinturón que le regalaron a mi padre y estaba hecho allí.

Dos telares ya finalizados.
Dos telares ya finalizados.
A. H.

A partir de entonces, dedicamos mucho tiempo a preguntar a personas mayores, visitamos artesanos en los pueblos hasta que, al final, conseguimos la información necesaria y todavía es válida”.

El manejo de estos telares no es complicado, “son sencillos, asequibles y cuando se inicien las actividades previstas por la Fundación, enseñaremos a quienes se interesen. Lo más sencillo es tejer y lo complicado, la teoría para explicar como deben ir los hilos. Los telares manuales que hemos donado son ideales para terapia ocupacional porque es una actividad relajante si la comparamos con el modelado en pasta, por ejemplo. De hecho, se van a utilizar con ese criterio”.

El interés por estos elementos surgió por iniciativa de los patronos a quienes conocen desde hace años, “hay relación de amistad recíproca, somos colaboradores en sus actividades y compartimos el entusiasmo que nos lleva a Zaragoza para estas tareas”. La Fundación es una ONG española, privada, aconfesional y apolítica que trabaja en proyectos de Cooperación Internacional al Desarrollo entre actividades de acción social, sensibilización, voluntariado y comercio justo, entre otras.

“Depositarios de la tradición textil”

Pepe Noguero que tiene 79 años ha dedicado horas de su tiempo durante tres meses para hacer los telares, “ha costado más tiempo porque no tenemos la misma infraestructura que en El Vivero. Menos los últimos dos telares de cintas, todos los anteriores se hicieron allí, pero es evidente que el oficio de artesano no se pierde. En la colección propia tenemos para cuatro sistemas diferentes, de cintas y de mesa, todos parten del sistema autóctono del Somontano”.

El ingenio personal, la habilidad propia y las piezas son básicas para cada modelo hecho a mano, “estos son exclusivos si partimos de la base de que somos depositarios de toda la tradición oral textil del Somontano. Nos hemos preocupado durante cinco años de visitar a la gente mayor por los pueblos y nos han transmitido todo lo que sabemos. De telares ya llevamos casi 50 años y nos hemos preocupado porque no se perdiera, hemos dejado constancia en libros. La pena es que nadie ha seguido y duele, también, la falta de interés que vimos en su momento”.

En base a estos datos, hay constancia del arraigo fuerte que tuvo la tejeduría manual en amplias zonas rurales como actividad complementaria de las faenas agrícolas. Por ejemplo, en Barbastro, hubo once telares de cintas en 1798, en el partido judicial, 155 telares de lienzos y 7 de cáñamo. Por ahora, sigue el oficio en tareas de voluntariado para enseñar en la Fundación Isabel Martin, en Zaragoza.

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