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JUSTICIA

Acusaciones y Fiscalía mantienen los 27 años de cárcel para el hombre que acuchilló a Hassna

La defensa del acusado ha reclamado la eximente completa para su representado y su ingreso en un psiquiátrico por "trastorno delirante celotípico"

El acusado por el crimen de Hassna, este jueves en la Audiencia Provincial de Huesca.
El acusado por el crimen de Hassna, este jueves en la Audiencia Provincial de Huesca.
Pablo Segura

La Fiscalía y las acusaciones han mantenido su peticiones de 27 años de cárcel para Abdelkader como presunto autor de un delito de asesinato por haber acuchillado a su exmujer Hassna y los daños psicológicos en dos de los tres hijos menores de edad de 5 y 13 años, que presenciaron los hechos  en el domicilio de Barbastro el 30 de junio de 2021. Tampoco ha variado sus peticiones iniciales el letrado de la defensa que mantiene para su representado la eximente completa por trastorno mental y solicita su ingreso en un psiquiátrico.

Así lo han indicado cada una de las partes en la vista oral después de exponer las conclusiones tras cinco de días de juicio en la Audiencia Provincial y en la que resta el veredicto de los once miembros del jurado popular una vez reciban mañana viernes las preguntas para que se pronuncien al respecto.

La letrada que representa al Ministerio Fiscal, Victoria Arenere, ha explicado los motivos por los que mantiene su petición de asesinato tras las declaraciones del acusado, del que ha recordado "que no negó lo hechos" y del hijo mayor, las vecinas y guardias civiles, la autopsia o la llamada al 112 por parte del hijo mayor, además de las  pruebas forenses, periciales y psiquiátricas expuestas en la vista oral durante los últimos tres días.

En su argumentación, la fiscal ha descrito ante los miembros del jurado que concurren las agravantes de alevosía "para asegurar la muerte de Hassna" y ensañamiento "al aumentar deliberadamente el sufrimiento de la víctima" que recibió doce cuchilladas, ninguna de ellas mortal y morir desangrada.

Además la fiscal, añade como agravantes el parentesco, pesa a estar separados desde hace dos años, tenían tres hijos en común de 1, 5 y 13 años y el de género "como acto de dominación machista, por la superioridad del atacante sobre la víctima además de las concepciones socioculturales en las que convivían".

También Arenere ha hecho hincapié en que Abdelkader amenazaba a Hassna “con la venta de la casa y ha recalcado que la víctima antes de los hechos respondía al perfil “de mujer maltratada y amenazada de muerte”.

Tampoco la letrada ha apreciado “atenuantes para el acusado porque no los hay”. Y respecto a los informe psiquátricos, ha dejado claro que “Abdelkader era consciente de lo que estaba haciendo, en referencia a los informes de los psiquiatras que lo atendieron en los hospitales de San Jorge de Huesca y Miguel Servet de Zaragoza, con “una celotipia en la que falla en el impulso de matar”.

Para la fiscal, "el móvil del asesinato era la venta del piso", en la que vivían su exmujer y sus tres hijos. En base a las pruebas expuestas, el acusado “no padece de una enfermedad mental al reacciona con tranquilidad tras matar a Hassna”.

Por ello, en el asesinato de Hassna, ha recalcado la fiscal, concurren los agravantes de alevosía, ensañamiento, parentesco y género.

Y también ha señalado los dos delitos de violencia doméstica, por las afecciones psicológicas que han padecido los dos hijos de ambos de 5 y 13 años que se presenciaron los hechos en el domicilio de Barbastro, según han expuesto especialistas del Imla y Usmi en la vista con “secuelas irreparables como consecuencia de un estrés postraumático” para dos de los tres menores.

Acusación particular

Por su parte, el letrado de la acusación particular, Alejandro Soteras, quien mantiene la petición de 27 años de prisión para Abdelkader por el crimen de Hassna, ha esgrimido que en su comparecencia inicial, el acusado “muestra frialdad” al actuar con tranquilidad tras acuchillar a su expareja, lo que en su opinión, deja claro “que no actuó por un brote psicótico, al no haber sin un solo cuadro roto y no haber una tercera persona ajena” y ha descartado la enajenación mental al entregar el cuchillo a su hijo, las llaves y decirle que no lo iba a ver en un tiempo.

Ha coincidido con la Fiscalía que el móvil del crimen era la venta del piso tras reconocer un amigo en la vista oral “que Hassna lo iba a vender porque tenía miedo” de su exmarido.

También ha recalcado a raíz de las declaraciones de los agentes de criminalística que el acusado “sometió a la víctima a un sufrimiento innecesario” sin posibilidad de defenderse, a la vez que ha recalcado la “brutalidad del ataque” con un cuchillo de cocina de 23 centímetros en presencia de sus tres hijos.

Respecto a los informes médicos ha dejado claro que los doctores Pelegrín y Sahún que lo tratan desde 2018 y con posterioridad a los hechos, “ratifican el caso de violencia de género, machista por parte de una persona muy violenta y agresiva”.

Por todo ello, el letrado de la acusación particular ha reclamado la pena máxima de delito por “asesinato con alevosía y ensañamiento en el que la víctima no tuvo posibilidad de defenderse y las agravantes de género y parentesco en un caso de violencia de género y machista”.

Acusación popular del Gobierno de Aragón

Por su parte, el letrado de la acusación popular por parte del Gobierno de Aragón, Andrés Crevillén, también ha dejado claro en sus conclusiones que el caso del crimen de Hassna es un asesinato en el que concurren las agravantes de ensañamiento “en una de las doce le sierra el tobillo” y de alevosía “al no existir posibilidad de defensa por parte de la víctima”, a los que añade también los de parentesco y violencia de género.

Para el letrado del Gobierno de Aragón, el acusado es imputable porque “conocía y entendía el acto de los hechos conforme a una norma moral superior” en relación al punto de vista cultural de este. A juicio de Crevillén, “se trata de un trastorno celotípico como en todos los casos de violencia de género”.

También ha considerado “clave” el informe psiquiátrico del doctor Pelegrín en el Hospital San Jorge de Huesca, el primero después de los hechos realizado el 17 de julio del 2021, que describe “ celotipia y trastornos”. Y ha recordado que el acusado “no pidió perdón a Hassna por sus actos” ni siquiera en respuesta a su letrado en el primer día de la vista oral el pasado jueves 21 de octubre.

La defensa defiende el "trastorno mental" de su representado

Por su parte, el abogado de la defensa, Javier Vilarrubí, ha defendido la “inimputabilidad” de su representado por el “trastorno autoreferencial celotípico psicótico”.

En base a las pruebas psiquiátricas practicadas, el letrado ha argumentado que Abdelkader padece un “trastorno psicótico, de difícil diagnóstico y entendimiento” desde el año 2016 en el que su representado “escucha unas voces y alocuciones” y, más tarde, en 2018 “se determina una enfermedad mental cronificada y que no tiene cura”.

También ha enumerado los diferentes ingresos hospitalarios y los tratamientos antipsicóticos con medicación que ha recibido desde el año 2018 hasta que en 2019 se le incapacita laboralmente por “un trastorno delirante, autoreferencial, de ideas delirantes que merman su capacidad de relación con el mundo, celotípico y auditivo”.

En este sentido ha destacado el informe del doctor Cobo al juez de Barbastro en septiembre 2019 que determinaba su estado mental de “potencial peligrosidad” precisaba de “un control y tratamiento psiquiátrico estricto para su estabilización” pero que no se puede curar y con ello ha defendido la “inimputabilidad” de su representada en base a lo afirmado por el doctor Cobo en la vista oral.

En su argumentación de conclusiones ha dejado claro que Abdelkader “no sufría un brote psicótico sino un trastorno de ideas delirantes y celotípicas” que, a su entender, “ocultan las acusaciones”.

Para Vilarrubí, el autor del crimen, “conoce la ilicitud del hecho pero su voluntad se ve anulada porque no puede parar la acción de matar a Hassna”. Y se ha referido a que “la externalización de la enfermedad es imprevisible”. En cuanto a la frialdad que han indicado las acusaciones, el letrado de la defensa ha respondido que “este tipo de enfermos se dejan detener” y ha añadido que tras acuchillar a su mujer “esperó sentado sin ningún tipo de violencia y nerviosismo”. También ha indicado que el doctor Pelegrín modificó su informe “al reconocer la enfermedad” de Abdelkader.

También ha comentado que en el delito por el que se enjuicia a su representado no concurre el ensañamiento. En su opinión, “nadie ha podido definir el orden de las 12 puñaladas” y ha recalcado que “no se puede confundir brutalidad con ensañamiento o buscar el sufrimiento de la víctima”.

Además, ha descartado la alevosía al tratarse de una agresión “que no es sorpresiva al producirse una discusión previa con su excónyuge”.

Para el abogado de la defensa, su representado “sufre unos de los peores trastornos mentales que existen y que son más difíciles para su diagnóstico”.

Por último, ha dejado claro que si al final el veredicto reconoce la inimputabilidad de su representado “este va a ir a un centro psiquiátrico y se le aplicará una medida de seguridad” por lo que, en opinión del abogado defensor, Abdelkader “merece que el sistema jurídico actúe para dar una solución”.

Por último el acusado ha rehusado hacer uso de la palabra en su alegato final esgrimiendo un “nada más señoría”.

Antes de que el juicio quede visto para sentencia, los once miembros del jurado popular deberán emitir un veredicto en base a las preguntas formuladas por los letrados mañana viernes.

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