Somontano

COSAS DE CASA

Casetas y refugios que hablan del pasado

La Asociación Grupo de Estudios de Salas Altas ha hecho un trabajo de campo sobre estas construcciones

Refugio rupestre reacondicionado para uso agrícola y pastoril en ro Mon, cerca de Buera.
Refugio rupestre reacondicionado para uso agrícola y pastoril en ro Mon, cerca de Buera.
José Morillo Freire

CASETAS agrícolas (181), corrales para uso ganadero (11) y refugios o abrigos rupestres de uso agro pastoril (8) localizados durante un intenso trabajo de campo realizado por José Morillo en el monte de Salas Altas son tema de contenido del número 5 de Colezión ra Branquillera, editada por la Asociación Grupo de Estudios de Salas Altas. Los resultados de este trabajo con textos de José Morillo y Pili Lisa se presentaron en el Centro Social, el 3 de diciembre. Paz Ríos es autora de las conclusiones, José María Puig, de la foto de portada y José Morillo de las interiores.

El inventario ha llevado consigo una exhaustiva labor de varios meses de prospección en el término municipal para localizar y deja constancia de “este tipo de construcciones que son un testimonio excepcional de la antropización del paisaje, de indudable valor etnológico, ecológico, cultural, histórico y patrimonial” destacan desde el Grupo de Estudios fundado en 1997. La Colezión ra Branquillera se inició en 2000 y se retoma doce años más tarde con cuatro publicaciones anteriores entre 2000-2010.

Caseta en mampuesto y tejado a dos aguas localizada en la partida de Lazán.
Caseta en mampuesto y tejado a dos aguas localizada en la partida de Lazán.
José Morillo Freire

Los promotores han elegido para la portada el interior de una de las casetas más impactantes, “no solo por tamaño notable sino porque tiene planta cuadrada que transita a un sistema de cubrición de falsa bóveda por aproximación de hiladas”. El propietario fue Pascual Nasarre (fallecido) que presidió el Grupo de Estudios durante años, de quien se guarda un recuerdo imborrable entre los vecinos.

El contenido es un trabajo novedoso en el Somontano, “nunca se había llevado a cabo una catalogación de este patrimonio mal considerado menor. Las construcciones han sido codificadas, georreferenciadas, medidas, descritas, fotografiadas y creado su croquis para recogerlas de forma individual en una ficha”. Además, “se han estudiado aspectos como biodiversidad de los elementos constructivos, tipologías de la arquitectura tradicional de Salas Altas, por uso y localización. Se recoge una reflexión sobre este patrimonio que requiere de una mayor sensibilización de cara a su pervivencia”.

Restos de una de las construcciones estudiadas en el informe.
Restos de una de las construcciones estudiadas en el informe.
José Morillo Freire

Desde el Grupo de Estudios destacan que “con la exhaustiva investigación realizada en nuestro término municipal podemos sumar una nueva comarca aragonesa que aporta datos sobre esta arquitectura. Los cambios sociales, tecnológicos y culturales han provocado que las construcciones se encuentren abandonadas, no se restauren ni rehabiliten las existentes, no se construyan otras y los conocimientos sobre estas técnicas desaparezcan de forma progresiva al ser de transmisión oral”.

En la misma línea, “casetas, corrales y refugios son testigos mudos de unas formas de vida que ya son históricas y casi olvidadas cuando la agricultura y ganadería tenían mucho más peso en el día a día de Salas Altas y de todas las localidades del Somontano”. El trabajo realizado por el Grupo de Estudios sienta un precedente en localidades del Somontano “para que más asociaciones o particulares se animen a caminar sus montes y valoren las construcciones tradicionales que los salpican mediante estudios similares a éste. Así conseguiremos una resignificación de este patrimonio para que su conservación esté garantizada”.

En este sentido, “con este trabajo se quiere sentar un precedente en las localidades del Somontano y que otras asociaciones o particulares se animen a caminar sus montes y valoren las construcciones tradicionales que los salpican mediante estudios similares. Así conseguiremos la resignificación para que su conservación esté garantizada”.

Patrimonio Cultural Inmaterial

Se destaca que “la arquitectura en piedra seca fue declarada Bien Catalogado Inmaterial del Patrimonio Cultural Aragonés por el Gobierno de Aragón en 2016. Este reconocimiento se logró gracias a la labor desinteresada de investigadores como Eugenio Monesma, Carlos Fernández o Félix A. Rivas entre otros y la labor de asociaciones, ayuntamientos y comarcas aragonesas. Estas construcciones se localizan en gran número de comarcas y datan del siglo XX”.

En el transcurso de 2018, la Unesco declaró el Arte de la Construcción en piedra seca, conocimientos y técnicas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y reconoció a nivel internacional “la técnica que se extiende por la cuenca mediterránea y une con nuestros antepasados prehistóricos”. De esta manera, “los valores de casetas, corrales y refugios no son pocos: identitarios, estéticos, paisajísticos, históricos, tecnológicos y medioambientales. Son obras toscas, más o menos simples pero bellas que forman parte de nuestro contrastado paisaje”.

Por último, “son mudos testigos de unas formas de vida ya históricas y casi olvidadas cuando la agricultura y ganadería tenían mucho más peso en el día a día de Salas Altas. Este patrimonio merece una resignificación para que su conservación esté garantizada”.

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