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Andrés Senra: "La disidencia sexual se planteó como forma de lucha política"

El brasileño presentó en el CDAN un documental de activistas "queer" de los años 90

Andrés Senra: "La disidencia sexual se planteó como forma de lucha política"
Andrés Senra: "La disidencia sexual se planteó como forma de lucha política"

HUESCA.- Tomar el espacio público para visibilizar otras formas de vivir la sexualidad y la disidencia sexual como estrategia de lucha política fue en los años 90 la filosofía de colectivos que salieron a las calles de Madrid para denunciar a través del activismo.

El brasileño Andrés Senra presentó este sábado en el Centro de Arte y Naturaleza de Huesca 20 retratos de activistas queer de la Radical Gai, LSD y RQTR en el Madrid de los 90, documental que formó parte de un proyecto de investigación en el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía realizado por Cejo Carrascosa, Fefa Vila, Lucas Platero, Guillermo Cobo y Andrés Senra.

Este último realizó un vídeo documental con un componente artístico sobre los colectivos Radical Gai, LSD (Lesbianas sin duda) y RQTR (Rosa, que te quiero rosa).

Senra explica que fueron grupos que "en los primeros noventa se distanciaron de las políticas de otros colectivos planteando una perspectiva más politizada, más radical y de vindicación de términos como "marica" o "bollera".

La lucha coincidió con el momento histórico de la pandemia del sida, en la que la gente se estaba muriendo y los colectivos más institucionales no hacían nada al respecto".

Estas formaciones llegaron tras las surgidas en los años 60, 70 y primeros años 80, cuando la represión era muy dura. "Partían de una necesidad muy reivindicativa, eran activistas que estaban en la lucha y en la calle, enfrentándose a leyes muy represoras".

En los 80 comienza un proceso de normalización, "y los colectivos empiezan a luchar más por adquirir derechos civiles". Su interés se dirigió a cuestiones candentes en los 90 como la insumisión, las campañas contra el militarismo y los espacios okupados.

"Apoyaban, pero no estaban tan interesados en ser aceptados, o tolerados. Querían hacer presente que existían otras sexualidades, de las que estábamos orgullosos, y había un componente muy identitario, y también una parte política".

Los colectivos se posicionaron desde una perspectiva "libertaria y de izquierdas" en todo tipo de cuestiones políticas y tomaron el espacio público con acciones y carteles, producción de fanzines y otros productos.

La cinta se detiene en veinte nombres concretos, una selección con la que quiso recoger "el mayor número posible de testimonios de activistas que formaban parte de colectivos sin estatutos. Había un grupo más o menos continuo y otros que entraban y salían".

Aparecen imágenes de la Radical Gai, fotografías, vídeos de manifestaciones en el ministerio de Justicia por el sida o las primeras fiestas del Orgullo Gay. "El grueso del documental son las opiniones de miembros de estos colectivos, haciendo memoria histórica y analizando lo que significó, no solo para sus vidas sino para los colectivos venideros que han seguido reivindicando".

Senra considera que estas acciones valieron la pena, en cuestiones como el trato a los enfermos de sida o evitar que ser homosexual fuera impedimento para donar sangre. "No eran colectivos de negociar, eran colectivos de denunciar e intentar cambiar, a través de la presión pública. Tuvieron un efecto de megáfono, porque al final eran poca gente, lo que pasa es que tenían mucha presencia visual y hacían mucho ruido". En aquellos años no era habitual ver a personas manifestar abiertamente su condición homosexual, y su presencia tuvo un gran impacto social.

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