Cultura

EXPOSICIÓN

El fotógrafo Dominique Leyva recoge el prisma internacional de la contienda en un trabajo becado y presentado en el IEA

A través de un mapa literario y visual trae a los voluntarios del 36 al presente

El fotógrafo Dominique Leyva recoge el prisma internacional de la contienda en un trabajo becado y presentado en el IEA
El fotógrafo Dominique Leyva recoge el prisma internacional de la contienda en un trabajo becado y presentado en el IEA
R.G.

HUESCA.- Los voluntarios: un retrato topográfico del Alto Aragón en guerra (1936-1939) es un mapa visual y literario con el que el fotógrafo estadounidense afincado en Huesca, Dominique Leyva, une desde un prisma internacional pasado y presente.

Este trabajo, que presentó este miércoles en el Instituto de Estudios Altoaragoneses en un acto en el que estuvo acompañado del escritor Víctor Pardo, es el resultado de una ayuda de investigación que le concedió el IEA y pasa a engrosar los fondos de esta institución.

"Mi pretensión era documentar el paso de los voluntarios internacionales y dar voz a esas personas que vinieron a la provincia de Huesca a luchar por la República". Para ello Dominique Leyva revisó textos históricos en diarios, libros, cartas..., de los que fue extrayendo elementos en los que se nombraban lugares en los que habían combatido, en los contaban sus experiencias o en los que relataban sus sentimientos.

Una vez recogidos, Leyva recorrió 53 lugares, desde los Pirineos hasta Los Monegros, por los que pasaron "fotografiando elementos de la topografía actual, con el fin de unir dos lenguajes: lo visual y lo literario, así como la historia de la provincia con los elementos topográficos visuales que hay en este momento".

Buscando preservar la identidad de este territorio a través de los internacionales que vinieron a combatir en la Guerra Civil, Dominique Leyva recoge en este archivo digital la llegada a España de esas personas "que vinieron a luchar pos sus ideales en un país alejado de los suyos", para continuar con su llegada y ese viaje por carretera en el que el destino era un sitio donde se hablaba otro idioma y con nombres de pueblos que no podían ni pronunciar, y donde esas personas "también se encontraron con el choque de ideologías entre el mismo bando". "Había fusilamientos, terror en las calles, falta de comida...", temas que salen en los escritos que ha investigado y que completa con "esa huella política y simbología actual que todavía se conserva".

Dominique Leyva también ha dedicado un apartado de su investigación a la vida en las trincheras, "ya que la lucha entre bandos, como la convivencia entre los del mismo, fue en trincheras", y otro a la querencia, "a ese echar de menos tu casa, a tu pareja...", a los que se suman "los rumores, porque ellos estaban aislados y no sabían lo que pasaba", el Sitio de Huesca, impresiones de cuando estaban en batalla y las referencias a los servicios médicos, "ya que muchos vinieron a los hospitales como médicos y enfermeras y se encontraron que, además del trabajo que tenían que desarrollar, eran gente de diferentes países y con distintos idiomas que debían de convivir".

El fotógrafo termina su retrato topográfico con la vuelta a casa de estos voluntarios, "algunos tuvieron como destino la II Guerra Mundial, o en caso de los americanos, al llegar a sus países recibieron la etiqueta de rojos y no pudieron ir a la II Guerra Mundial porque pensaban que eran comunistas, cuando se trataba de los primeros combatientes norteamericanos que lucharon contra el fascismo y podían haber aportado mucho, por su experiencia, a una unidad militar".

Dominique Leyva une las voces de una veintena de voluntarios con su ojo "para establecer un vínculo entre el pasado y el presente".

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