Cultura

47 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE HUESCA

Cine y comida, un maridaje para ver y saborear a partes iguales

Un centenar de personas degustaron el menú de Naya Al Yaluli en El Enebro

Cine y comida, un maridaje para ver y saborear a partes iguales
Cine y comida, un maridaje para ver y saborear a partes iguales
R.G.

HUESCA.- Compartir Una noche con Juan Diego Botto, hacerlo en Benidorm 2017, observando El color de la sed, mientras te toma una Infusión, fue el menú cinematográfico que degustaron el centenar de comensales que se reunieron anoche en la terraza El Enebro, dentro de la actividad Gastrocine del 47 Festival Internacional de Cine de Huesca, en la que Naya Al Yaluli, cocinera del restaurante El Bodegón, sorprendió con un show-cooking, en el que el menú maridó a la perfección con estos cortometrajes, en una velada que despertó los sentidos de la vista y el gusto a partes iguales.

Al Yaluli ejerció de maestra de ceremonias en una velada en la que los comensales degustaron platos inspirados en los cortos que se fueron proyectando a la vez que se los iban comiendo, todos ellos en una apuesta "por productos de la tierra y por la cocina tradicional, con algún toque de vanguardia y una cuidada decoración", explicó la chef a ese periódico antes de comentar cada una de las elaboraciones.

Empezó con el entrante, Lomito de trucha curada con aires de mayonesa de aguacate, inspirado en el cortometraje Una noche con Juan Diego Botto. Cristina ha estado enamorada de Juan Diego Botto desde que vio Historias del Kronen. Veinte años después, parece que por fin se va a hacer realidad su sueño erótico. El sueño de anoche fue gastronómico, un Aire fresco con sorpresa, con el que Naya Al Yaluli aromatizó el plato.

De primero se sirvió Ensalada de mar y montaña con mostaza y miel, y entre los que lo degustaron se encontraba Claudia Costafreda, directora de Benidorm 2017, trabajo que se proyectó al mismo tiempo, condimentado por el No me amargues, que supone que toda una ciudad esté amenaza por un tsunami de gran intensidad.

Con Medardo en la pantalla, un ganadero de ovejas que vive en una remota comarca de España y ve cómo su rebaño desmejora día a día por una dura sequía, Al Yaluli ofreció Cilindro de cordero con sensación de sabores, un Sin vivir, que en esta caso estaba de lo más sabroso.

De postre, la historia de una joven pareja en su nueva casa, contada a través de objetos cotidianos de la cocina en el tiempo que transcurre la preparación de una Infusión, que Naya Al Yaluli puso sobre la mesa en forma de Tarta de queso con frutos rojos del bosque. Ese Ni amargo ni dulce, no esperes nada, fue el broche perfecto para una noche en la que cine y cocina maridaron a la perfección.

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