Cultura

XXVIII FESTIVAL INTERNACIONAL EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Brillante concierto de Los Músicos de Su Alteza

La noche del viernes actuaron en la Iglesia de Santa Mª de Santa Cruz de la Serós

Brillante concierto de Los Músicos de Su Alteza
Brillante concierto de Los Músicos de Su Alteza
S.E.

HUESCA.- Dentro del XXVIII Festival Internacional en el Camino de Santiago, la noche del pasado viernes, la Iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós acogió un precioso concierto de Los Músicos de Su Alteza, bajo el epígrafe de Música entre dos mundos. Entre Italia, España y Nueva España (siglo XVIII) se celebró un intenso y vivo recorrido por músicas que llevaron a un brillante duelo entre las sopranos Eugenia Boix y Olalla Alemán.

El repertorio se compuso de obras de europeos que circularon por América -en particular, por el antiguo virreinato de Nueva España-, muchas de las cuales se conservan en fuentes americanas. El muy aplaudido directo comenzó con la conocida Sonata Op. 2, nº. 12 de Corelli, una hermosísima chacona, para después adentrarse en obras muy raramente escuchadas —e incluso inéditas—, como los fragmentos de autos sacramentales o la cantada de José de Nebra, o los versos instrumentales de Ignacio Jerusalem.

Combinar música de autores bien conocidos, de repertorio, con piezas absolutamente inusuales fue una buena manera de ampliar la escucha. "En cualquier caso, se trata de obras de grandísima calidad, que vale la pena volver a interpretar o escuchar, en el caso de las ya conocidas, o recuperar después de siglos de olvido, como sucede por ejemplo con las composiciones de Nebra", destaca Luis Antonio González, que dirigió con gran ritmo desde el clave.

Algunos de los autores que abordó la formación no necesitan presentación. Fue el caso de Arcangelo Corelli, famosísimo en Europa —e incluso en América— ya en vida; o también "empieza a ser ya innecesario presentar al aragonés José de Nebra, de quien venimos recuperando música desde hace dos décadas, y que hoy día es considerado uno de los compositores españoles más importantes de todos los tiempos. Menos conocidos resultan, quizá, Ignacio de Jerusalem, de origen italiano (de Lecce), que tras pasar un tiempo trabajando en Cádiz, se asentó en Nueva España (hoy México), donde fue maestro de capilla de la catedral de Ciudad de México. Lo mismo sucede con Santiago Billoni (posiblemente, en origen, Jacopo Biglioni, romano), violinista virtuoso que trabajó en la catedral de Durango (México)", apuntó Luis Antonio González, director de Los Músicos de Su Alteza.

Para el grupo, la música antigua, que hace cuarenta años era "algo exótico y casi misterioso, se ha integrado a las programaciones convencionales de conciertos, y su enseñanza ha ido entrando en los conservatorios. Puede decirse que hay un verdadero auge: muchos estudiantes, muchos músicos con buena formación técnica, público receptivo, etc.". "Pero también hay, quizá, -continúa- el peligro de una mayor estandarización -y menos investigación- que hace algunas décadas. En cualquier caso, y sin aventurar perspectivas de futuro, hay un buen presente, al que contribuyen festivales como éste".

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