Cultura

LA MIRADA DE UNA PIONERA

Tamara Marbán: "Divina Campo pudo acceder a lugares donde los fotógrafos de la época no entraban"

La selección sigue la vida de una persona que viviera la época que Campo fotografió

Tamara Marbán: "Divina Campo pudo acceder a lugares donde los fotógrafos de la época no entraban"
Tamara Marbán: "Divina Campo pudo acceder a lugares donde los fotógrafos de la época no entraban"
F.D.C.

HUESCA.- Por las páginas del libro Divina Campo, La mirada de una pionera (Colectivo 4F, editado por la Diputación Provincial de Huesca) discurre la vida de una persona durante los años en los que Divina Campo fotografió. Que fueron sólo cuatro -al menos el grueso de su obra se ubica entre 1954 y 1958, pero que dieron para mucho. Exactamente, para más de 17.000 negativos digitalizados, cedidos en 2018 a la Fototeca de la Diputación Provincial de Huesca.

El libro recoge una selección de más de un centenar de imágenes que muestran "la vida, tal cuál": un pasear por la vida desde el inicio, "un nacimiento"; la infancia toda, y "la primera comunión"; un salto a la juventud, con "las amistades", y luego "las bodas, los hijos, los juegos".

Tamara Marbán, una de las integrantes del Colectivo 4F, explica cómo Divina "está irremediablemente apegada a lo cotidiano. (...) Sospechamos que el hecho de ser mujer le dio un certificado de entrada y pudo acceder a espacios doméstico privados de intimidad, de mayor espontaneidad, lugares menos propensos a estructurar la acción fotográfica; lugares a los que fotógrafos de la época no accedían, porque no podían, o quizás ni querían porque no lo consideraban importante".

Así, sabemos cómo un grupo de enfermeras cuida de bebés recién nacidos en el Hospital Moscardó (actualmente Arnau de Vilanova) en 1956; que niñas y niños habitaban la Calle Las Cortes en el 1954, juguetes en mano; que el 15 de mayo de 1955, para la Romería de San Isidro en Cillas hacía sol y el reflejo obligaba a guiñar la mirada a tres niñas que, todavía con chaqueta de punto, posan ante una Divina inquieta que fotografía profusamente. Fotografías de mujeres en actitudes que desprenden decisión, de niñas alegres, y de hombres tocando la guitarra y la armónica, y niños también, que se asoman al interior de un coche nupcial con el matrimonio ya bendecido.

"Divina fotografía de una manera muy diferente, no tiene un cariz tan tradicional, tan cerrado, es mucho más flexible, más orgánico, más plástico. Esas sonrisas..., se percibe una frescura, en unas imágenes muy alegres", que contrastan con "el dolor, la muerte, los asesinatos" de la guerra y la posguerra y "la represión, la violencia y la injusticia que a las que el franquismo somete a las familias que perdieron la guerra en el 39". También algunas fotografías muestran, "para quienes se adentran en su archivo, una voz propia, muy personal que se desliga de las tendencias de la época y que no obedece a los cánones que los fotógrafos oscenses se sometían", cuenta Marbán. Lo que nos deja una pregunta sin respuesta ¿qué hubiera pasado si Divina hubiera continuado fotografiando?

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