Cultura

CONFERENCIA

Irene Vallejo: "En esta novela Sender trasladó sus recuerdos de la Guerra"

La autora investiga la narración más desconocida del escritor

Irene Vallejo: "En esta novela Sender trasladó sus recuerdos de la Guerra"
Irene Vallejo: "En esta novela Sender trasladó sus recuerdos de la Guerra"
R.G.

HUESCA.- Con motivo del aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender, el Instituto de Estudios Altoaragoneses acogió en el salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca (DPH) la conferencia impartida por Irene Vallejo Una leyenda para dos guerras: el wéstern en Ramón J. Sender. En ella, Vallejo transitó sobre la novela del escritor oscense El bandido adolescente, una obra considerada "aparentemente menor" que le sirvió para reivindicar no solo la figura de "un escritor de prestigio", sino también una obra de aquellas "que no conocemos tanto y que no les damos su justo relieve".

El bandido adolescente fue escrita por Sender en el año 1965 y recrea la figura de Billy el Niño. En ella, Vallejo observa a un Sender contando muchas experiencias de la Guerra Civil española, del exilio, trasladándolas imaginariamente a través de la ficción a ese mundo sin ley del oeste, un mundo previo al Estado, a la ley, al desarrollo de las ciudades y a la llegada del ferrocarril. En ese momento, en el que mandaban las armas, según Vallejo, el autor recrea muchos recuerdos de lo que vivió durante el conflicto armado: "Hay un aspecto conmovedor en el momento de la novela en el que unos pistoleros matan al mejor amigo de Billy el Niño, porque van a buscarlo y no lo encuentran. Esto es una traslación muy clara de lo que Sender pensó que había pasado con su mujer". Convencido de que iban a buscarlo y, al no encontrarlo, mataron a su mujer, Ramón J. Sender en esta novela encuentra "una manera de expresar ese desgarro que había soportado durante años".

La recientemente galardonada con el Premio El Ojo Crítico de Narrativa vincula también la elección de Sender por el wéstern a ese interés que manifiesta desde sus inicios "como periodista y novelista por el elemento bélico", presente en obras como Imán, Míster Witt en el cantón o Contraataque.

El escritor de Chalamera revertió lo que se conocía del subgénero -"muy popular en España, a través de las novelas de Marcial Lafuente Estefanía, pero de poco prestigio", explica- dotando de "gran profundidad", por ejemplo, a los personajes hispanos. "Realiza un análisis interesante de la población de origen hispano en el sur de Estados Unidos, que normalmente en el wéstern no suelen tener ningún protagonismo. Sender investiga las raíces de los hispanos y se nota otra sensibilidad, personajes que son importantes para la acción", llegando incluso a recordar que Billy el Niño hablaba español y exponiendo la influencia que lo hispano tenía en un territorio que acaba de anexionarse a Estados Unidos.

Para la escritora, esta novela de Sender es "una obra pionera muy contemporánea", que anticipó esa nueva visión del wéstern, el subgénero wéstern crepuscular, que se manifiesta en la literatura con Meridiano de Sangre, de Cormac McCarthy, o en películas como Sin perdón de Clint Eastwood, un género que "no esconde la violencia ni tampoco la idealiza sino que la muestra en toda su crudeza".

Vallejo pone en valor esta novela de Ramón J. Sender, "que tiene más importancia de la que creemos", con mucho que ver "con la construcción de mitos, con el porqué los necesitamos o cómo los construimos", explica, en la que el autor nos invita a que comprendamos a los personajes y sus motivaciones, en el caso de Billy el Niño, para convertirse en un delincuente, pero a quien Sender tampoco idealiza. "No es un héroe, pero por otro lado tampoco es absolutamente un villano", descubriendo al final "que pese a todo tiene un código del honor por muy desquiciado que sea".

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