Cultura

OBITUARIO

A Teresa Ramón Palacio

Académica de honor de la Academia de las Artes del Folklore y la Jota, falleció el pasado jueves

A Teresa Ramón Palacio
A Teresa Ramón Palacio
S.E.

HUESCA.- Un arbolico está triste / se fue Teresa Ramón / sus coplas seguirán vivas / en las jotas de Aragón.

Había cumplido ya 97 años. Su cuerpo estaba ya cansado de vivir. Su mente, que en otro tiempo fue clara, privilegiada, se quedó estancada en un callejón sin salida. Sus ojos, que trenzaron versos admirables y llenos de emoción, ya hacía tiempo que se negaban a ver.

Ella nos dejó a los joteros y joteras una letra que se considera ya tradicional, que nos hace presumir cantando de nuestro escudo aragonés, con la intención de que pongamos en valor nuestra historia, nuestro pasado. Dice así: Con cuatro cabezas moras / arbolico del Sobrarbe / firma de Ramiro y barras / ¡Qué escudo, Aragón, tan grande!

Por eso el jueves, ese arbolico se puso a llorar ante la triste noticia de la marcha de Teresa Ramón Palacio.

Ella, que acarreaba en su mochila vital tanto amor a su tierra, comenzó a andar allá en un diciembre de 1922, en el Barrio oscense de San Martín, más concretamente, en la calle de La Campana. Y qué presente tuvo siempre a su Huesca, a su barrio y a su calle. Porque su tierra la ha tenido siempre agarrada, como si ella fuese ese árbol de la copla que extiende sus raíces y que a través de ellas se alimenta, se sujeta a la vida. Y cuanto más avanzaba en su camino, más se aferraba al recuerdo de su niñez, a todo lo que le acercaba a la tradición, a la histórica, al folclore... a todo aquello que le hacía volver su mirada hacia lo auténtico, hacia lo que le daba identidad, hacia todo lo que a través de la sabia de la tierra de su Huesca amada, le llenaba de alegría, le inspiraba para escribir versos que han sido retratos de su alma sencilla y generosa.

Ejerció de maestra en Estadilla, pueblo que también ha considerado siempre suyo. Profesión que la mantuvo siempre cerca de la cultura y desde la que pudo potenciar sus grandes dotes de escritora. En 1979 marchó a Barcelona para seguir ejerciendo, para seguir dando lo mejor de sí misma, a través de su magisterio.

Su pluma ha dejado coplas imposibles de igualar. Coplas perfectas en su métrica, en su composición, en su significado... Con ellas ganó premios en Huesca, en Zaragoza... Pero el mejor de los premios ha sido siempre el reconocimiento y la admiración de joteros y joteras que han cantado sus versos. Porque esos versos llenos hechos de tanto amor, se han adaptado a la perfección a las tonadas aragonesas.

En 1982 se alzó con el premio a la mejor colección del II concurso que convocó el Ayuntamiento de Zaragoza, con coplas como las siguientes: Cuando te ronde esta noche / échame una clavelina / pero procura que sea / sin maceta, maña mía.

Otras coplas, que aún sin obtener premio han sido incorporadas a muchos de los repertorios de las mejores voces aragonesas, son por ejemplo: Tengo un ramico de albahaca / con claveles reventones / que pondré en tu cachirulo / cuando esta noche me rondes. Campos en el Somontano / viñedos en Cariñena / olivares en Teruel / que generosa es mi tierra.

Y la copla Arbolico del Sobrarbe que recibió la mención especial también en el año 1982.

Por supuesto que en Barcelona Teresa Ramón ha sido pieza clave en el impulso de todo tipo de actividades en el seno del Centro Aragonés. Como ejemplo sirva el hecho de que su devoción hacia Santa Águeda, que ella había vivido muy potentemente en Estadilla, le hizo pelear y llegar hasta el propio Cardenal de Barcelona, Luis María Martínez Sistac, para que en la capilla de la Santa, en el Palacio de Jaime I, en plena plaza del Rey, se oficiara misa el día 5 de febrero para todos los aragoneses. Y lo consiguió... Claro que lo consiguió.

Este es un dato de lo mucho que ella trabajó por su Aragón estando lejos de él. Y para ello fundó la peña Alma aragonesa; para poder potenciar todas aquellas actividades que pudieran poner en valor a su tierra, a la historia, a las tradiciones...

Muy cercana a todos los joteros. Dispuesta siempre a colaborar en eventos, festivales, presentaciones... Escribiendo para que a través de su voz, y a través de las jotas, se pudiera engrandecer a Aragón.

Dedicó coplas y romances a las figuras del mundo del folklore. Versos que cada vez que se releen emocionan un poco más. Versos que se llenan de generosidad y de sabiduría. Sirvan algunos como ejemplo de su lucidez, de su escritura siempre perfecta.

Para Camila Gracia y Gregoria Ciprés: Hoy además eres trono / con doselete de estrellas / donde Camila y Gregoria / se sentaron como reinas.

Para Carmelo Betoré: Nací en Aguas, calle baja / y en Aguas me bautizaron / con goticas del Calcón / que es la sal del Somontano.

A Carlos Vidal: Amplitud en tu sonrisa / y nobleza en tu mirada / mucha humildad en tu porte / y en tu baile, ¡qué prestancia! Los pies trenzando mil pasos / que sugieren las guitarras / y que inspiran las estrofas / de nuestras jotas más bravas.

A Rafael Ayerbe: Estudioso de la jota / y su más fiel pregonero / amigo de bailadores / admirador de joteros / guía de los tañedores / e inspirador de copleros.

Precisamente junto a Rafael Ayerbe realizó una gran labor en la Asociación Amigos del Folklores Altoaragonés colaborando estrechamente en muchas actividades que pretendían ser aglutinadoras de los grupos y escuelas que estaban comenzando su andadura, y que esta Asociación ayudaba a canalizar inquietudes e ilusiones.

A comienzos de este año, la Academia de las Artes del Folklore y la Jota, nombró a Teresa Ramón Palacio académica de honor, en un acto celebrado en el Ayuntamiento de Zaragoza, el pasado 28 de enero de 2020.

Seguirán sonando sus coplas. Seguiremos guardando el recuerdo de una mujer poetisa que puso su corazón en cada verso que escribía. Una mujer defensora de su tierra que entregó la esencia de su alma en cada una de las palabras que dibujaba y fue regalando con humildad y con generosidad ejemplares. Teresa Ramón vivirá la raíz de su arbolico, entre barras de oro, al lado del escudo que fue su sueño y su anhelo.

Descanse en paz.

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