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Luis Toro Nadal: La infancia, en una paleta con muchos colores

Donó varias pinturas murales relacionadas con San Antón que se conservan en la ermita que lleva este nombre

Luis Toro Nadal: La infancia, en una paleta con muchos colores
Luis Toro Nadal: La infancia, en una paleta con muchos colores
S.E.

Luis Toro Nadal nació en Lascellas el 11 de septiembre de 1953, una localidad del Somontano de Barbastro con lugar privilegiado en su corazón, a la que donó varias pinturas murales relacionadas con San Antón que se conservan en la ermita que lleva este nombre. También regaló otras obras a la de San Román de Ponzano, el pueblo de su mujer, Loni Funes, donde aún conservan alguna propiedad.

Su padre se dedicaba a la ganadería, tenía una carnicería y era también el responsable de la cartería. Su madre, además de las labores del hogar y de ayudar en el establecimiento cárnico, lidiaba con la centralita de teléfonos. Más de una vez le tocó ir a buscar la valija de correos al coche de línea, repartir las cartas por el pueblo o ir a regar el huerto familiar. Había tiempo para todo.

Las primeras letras las tomó en la escuela rural y el bachillerato lo cursó en los Salesianos de Huesca, donde estuvo interno seis años. Su padre le llevaba en una furgoneta Citroen los lunes por la mañana y ya no regresaba a buscarle en semanas.

Reconoce que la separación de su entorno fue "algo traumático" para él y, además, era buen comedor y allí no se servían ni los buenos platos que preparaba su madre ni las chuletas y costillas de la carnicería de su familia. Poco a poco, se fue acostumbrando y guarda buenos recuerdos de aquella época.

Los veranos los pasaba generalmente entre Lascellas y el pueblo de sus abuelos, El Grado. Campaba a sus anchas por el monte y por el río, leía en las siestas y dedicaba un tiempo a pintar. Proclama que siempre tuvo el apoyo de sus progenitores para cultivar esta afición. De hecho, era su padre quien le llevaba los materiales, cuando con frecuencia iba a Barbastro a comprar y a vender las pieles de las reses que mataba para su establecimiento.

Luis era un chico muy responsable con los estudios, pero desvela que, de vez en cuando, también hacía alguna trastada, como escaparse de casa a la hora de la siesta o ir a bañarse al Alcanadre sin permiso y sin la compañía de ningún mayor.

Con ocho o diez años, se fumó con un amigo un paquete entero de Diana. "La borrachera fue descomunal, qué mal lo pasamos después", afirma.

Después de muchas dudas iniciales, tuvo la firme determinación de dedicar su vida al arte de la pintura y el dibujo y se formó en Bellas Artes, aunque tuvo que combinar el ejercicio pictórico con la docencia de esta disciplina.

Trabajó durante 36 años como profesor y llegó a catedrático de Dibujo en Enseñanzas Medias.

Luis Toro tiene dos hijos, Natalia y Adrián, y tres nietos: los mellizos Nil y Paula, y Martina.

En ningún momento ha dejado la práctica de la pintura, de hecho sigue exponiendo y ha recibido numerosos reconocimientos.

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