Cultura

PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Aforos irreales para un sector que no prevé abrir hasta otoño

Dueños de salas, programadores y promotores lo ven "inviable" con el 30% de la taquilla

Aforos irreales para un sector que no prevé abrir hasta otoño
Aforos irreales para un sector que no prevé abrir hasta otoño
EL VEINTIUNO

HUESCA.- Si todo va como tiene que ir y se cumplen los criterios para que se autoricen los cambios de fase en cada provincia, a partir del día 11 de mayo se permitirán la celebración de espectáculos culturales con menos de 30 personas en lugares cerrados y de menos de 200 personas al aire libre. Y si se "progresa adecuadamente", el 26 de este mes, podrán reabrir sus puertas cines, teatros, monumentos y salas de exposiciones, con un tercio del aforo, así como celebrar actividades culturales de hasta 50 personas sentadas en recintos cerrados y hasta 400 sentadas, si se celebran al aire libre.

Ni la reducción del 30 % del aforo ni las fechas sugeridas representa una posibilidad real de reapertura para propietarios de teatros o salas multiusos o de organizar contrataciones y actuaciones para programadores y promotores. La lenta recuperación de los hábitos sociales y un miedo aún latente dificultan ver certezas en esa "nueva normalidad".

CON LA MENTE EN OCTUBRE

Entre los responsables de salas de teatro, espacios multiusos o salas de conciertos el temor a la desaparición de las ayudas o la incertidumbre de qué pasará con los ERTE que han tenido que aplicar a sus trabajadores cuando el estado de alarma se levante representa una de las principales preocupaciones. "Por mucho que queramos hacer algo a partir del 25 de mayo o el 8 de junio, no es tan fácil cerrarlo con el espectáculo teatral, de ópera o concierto, poner las entradas a la venta y que el público las compre. Tenemos que movernos más allá de estos plazos", explica Carlos López, director técnico del Palacio de Congresos de Huesca.

Manolo Pérez, presidente de la Fundación Anselmo Pié Sopena, observa el futuro más inmediato con resignación, "de una forma u otra tienen que hacerlo, pero si se acaba el estado de alarma, el ERTE se suspende y nosotros tendremos que hacer un ERE". Como teatro privado, "no tenemos ayudas públicas", añade, por lo que, sobre el aforo, es tajante: "Con un 30% no puedo abrir el teatro, porque no es rentable". Tampoco prevé programar ninguna película, a excepción de las sesiones del concurso de cortometrajes del Festival de Cine de Huesca.

Este 30% inicial supone un cuello de botella para la viabilidad de representaciones contratadas a porcentaje de la venta de entradas. "De 700 butacas, un 30 % son como 230. Para un espectáculo que vengan a taquilla no compensa", añade Pérez.

Desde ambos espacios, se tiene la vista y el pensamiento puesto en septiembre y octubre, cuando suele arrancar la temporada de teatros y espectáculos, que en esta ocasión -y a expensas de la evolución de la pandemia- comenzará con algunos de los espectáculos aplazados. "Dos espectáculos y una obra de teatro los hemos pasado a octubre y noviembre", explica el presidente de la Fundación Anselmo Pié Sopena, que recuerda otros tantos que "se cancelaron, como los Premios Aragoneses de la Música, con todo montado, o la Muestra de Cine realizado por Mujeres", además del Cine Club.

Al director técnico del Palacio de Congreso de Huesca le gustaría tener algo más de información, porque "no sólo dependemos de las fechas y de que cumplamos con los parámetros para poder avanzar en las fases, sino saber cómo podemos sacar los espectáculos que tenemos previstos en el último trimestre del año, cuántas butacas se pueden sacar a la venta, cuáles se tienen que anular para cumplir las distancias de seguridad, en qué momento podremos tener el 100% del aforo para, como programadores o alquiladores de sala, poder ofrecer a los promotores que puedan tener una venta de entrada que compense sus gastos de estructura o desplazamiento".

Desde que comenzara el confinamiento, el Palacio de Congresos de Huesca lleva unos 30 espectáculos entre los cancelados, como el Opera per Tutti, con la Federación Aragonesa de Coros, y los aplazados, incluyendo congresos, pequeñas conferencias o reuniones, además de los propios espectáculos culturales u otro tipo de eventos como la Aragón Skills, las Olimpiadas de la Formación Profesional, que por primera vez iban a celebrarse en Huesca, este próximo mes de mayo.

Las pérdidas de ingresos no están calculadas, pero Carlos López remarca que a las del Palacio habrá que sumar "lo que la ciudad de Huesca ha dejado de recibir por esos eventos. Perder un Congreso no es sólo los ingresos que dejamos de tener: es dejar de tener a 200 personas alojadas y que dejan un gasto en la ciudad".

Con cinco espectáculos cancelados, Pérez asegura que el cierre "nos ha hecho polvo. Hay que pensar que en octubre llevaremos seis meses cerrados".

MÚSICA Y GALERÍAS DE ARTE

Aunque para las salas de conciertos, como El Veintiuno, su apertura no se prevé hasta la fase 3 (mediados de junio), Luis Costa, uno de los socios de este espacio de música en directo, también considera lo propuesto en el plan totalmente inviable. "Ninguna sala se lo puede permitir", afirma y califica el plan de desescalada "poco analizado. Como siempre no han dedicado el tiempo suficiente al sector".

El cierre de la sala estas semanas ha supuesto el aplazamiento de nueve conciertos, "más todo lo que estaba pendiente de programar". A estas alturas del año, debería estar a punto de terminar su programación en sala y empezando a preparar eventos para el verano. "En teoría nos tocaría ir a programar a otras localidades, pero ahí son los ayuntamientos los que nos tienen que decir algo".

Las fiestas de Barbastro, las de San Mateo en Logroño, el Festival de Aragón Sonoro de Alcañiz o el recinto de Las Peñas para San Lorenzo son algunos de los eventos para los que se ha trabajado para ediciones anteriores. "Eventos muy grandes, de mucha responsabilidad y de un nivel de programación muy top, para todos los públicos".

Costa muestra sus dudas sobre las opciones de viabilidad que con la reducción y limitación de aforos en el corto plazo pueda tener un concierto con entrada de pago. "Si el concierto es gratuito, el artista va a venir. Si va a taquilla, va a ser complicado, el promotor va a tener que asumir unos riesgos, el artista tendrá que bajar su caché o pensar en otro tipo de formato. Son los ayuntamientos los que deben decidir si les interesa o no", afirma, en referencia a en qué condiciones programar.

En el caso de una galería de arte como La Carbonería, las limitaciones de aforo, según su director, Joseba Acha, "no afectan al funcionamiento normal, aunque impiden celebrar eventos que pudieran ayudarnos a dinamizar el espacio y catalizar el acercamiento de nuevo de nuestros clientes". Sobre las fechas establecidas, cree que "no marcarán tanto la diferencia como la recuperación primero de hábitos y después, la económica".

La Carbonería cerró sus puertas apenas una semana después de la última inauguración, la de la exposición 60 autorretratos, de Dorian Wood, una exhibición que era una "apuesta internacional", dedicada a la obra visual nunca antes exhibida de Wood, quien exponía por primera vez en España. "También estábamos preparando un evento en un espacio alternativo para finales del mes de marzo que ha quedado en el aire", añade. De cara a cuando puedan reabrir sus puertas, la exposición se reabrirá y permanecerá unas semanas para permitir verla a todas las personas interesadas que no pudieron ir en los primeros días, -añade-. El resto de actividad de la galería está en interrogante".

Aunque por actividad, podrían haber abierto este lunes, de momento "no hemos decidido cuándo. Un día de esta semana haremos un "mailing" y concretaremos". Lo más probable, prevé Acha, será mantener "un periodo mayor al estipulado por el plan estatal de apertura con cita previa, realizando algunos cambios en la configuración del espacio para mejorar la experiencia de quienes vengan a vernos durante el largo periodo en el que las precauciones condicionen nuestra vida cotidiana", añade.

Por el momento, la programación de exposiciones "ha quedado en paréntesis, tendrá que ajustarse a las posibilidades que comiencen a delimitarse en los próximos meses, y que dependerán mucho de la capacidad de reacción de la Administración Pública, que aún no ha planteado cómo actuará ante la cancelación de exposiciones, las dudas sobre la financiación a proyectos con los que colaboramos como el Festival Internacional de Cine de Huesca". Tampoco existe seguridad de que las ferias a las que La Carbonería planeaba acudir se vayan a celebrar este año, aunque "tampoco hay liquidez para poder afrontarlas", asegura. Hoy, la digitalización y la venta "online", en las que la galería ha trabajado desde su apertura, "se hacen más necesarias, pero no son la solución, la venta "online" de arte sigue siendo marginal y está centrada en autores ya conocidos".

FUTURO POR INVENTAR

De cara a ese futuro más próximo, previsto para octubre, Carlos López no cree que el parón suponga la pérdida de eventos que llevaban años celebrándose en la capital aragonesa. "Será un paréntesis para los eventos que tradicionalmente se hacían en fechas. Algunos se han pospuesto a otras a lo largo del año, pero eso también va a ser complicado, porque no se va a poder celebrar todo en un trimestre". Por otra parte, añade, "el tema de viajes lo va a condicionar todo".

En el Teatro Olimpia y la Sala El Veintiuno han empezado a darle ya vueltas a la cabeza para reinventarse de cara a esa nueva normalidad. "Algo inventaremos para que la gente venga al teatro, reducción de precios, promociones. Habrá que perder el miedo, además si todos cumplimos las normas...", anhela Pérez.

Por su parte, Luis Costa piensa que una opción pueden ser conciertos en formatos más reducidos "no sólo a nivel de público sino también a nivel estético, que en lugar de adaptarse al formato banda pueda venir el solista y hacerse un acústico, que venga batería y voz. Igual son formas que salen más rentables", comenta.

Para Acha, "el reto que se plantea este año es la supervivencia del proyecto. Hasta que no comiencen a disiparse incertidumbres, no hay posibilidad de marcarse otros objetivos". Recuerda que La Carbonería "siempre ha sido un galería pequeña que ha buscado construir fortalezas en esa limitación más que luchar contra ello".

A medio plazo, Acha estima que la salida es "inventar formas de estar más cerca de quienes vienen a las exposiciones y de quienes nos siguen desde fuera, estrechar la relación con nuestros artistas para llevarlos más lejos,... En definitiva, seguir inventándonos qué puede ser una galería de arte contemporáneo en una pequeña ciudad hoy".

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