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Cruzando el charco

Argentina tomó el mando en la última edición "online" del festival oscense openMIC con 22 artistas

Cruzando el charco
Cruzando el charco
S.E.

HUESCA.- Zona de Obras es una excelente revista cultural (desde hace años confinada tristemente en internet) que tuvo la brillante idea de conectar los universos latinos de ambos lados del Atlántico. Y el festival oscense openMIC, que durante el confinamiento había celebrado ya dos ediciones "online", replicó esa misma idea este pasado fin de semana en su tercera y última edición a través de instagram. Esta vez el openMIC cruzó el charco y ofreció su edición más latina, internacional y decididamente ambiciosa, con profusión de creadores argentinos. 2 días, 22 artistas.

El oscense Héctor Sánchez de la Serna, desde Buenos Aires, ofició de maestro de ceremonias el primero de los dos días, el sábado 30, con la ayuda de su pareja, Peri Azar, y con su hija Martina mostrando sus habilidades con el hula hoop. Presentó a todos los participantes de esta edición, que dio comienzo con los entrañables juegos de magia del niño Mateo Azar desde Berlín. Al vibrante pop-rock de los fragatinos Nytrons, que interpretaron dos temas, le siguió una de las delicias gourmet de esta edición: la argentina Lucía Tacchetti, que, a pesar de que tuvo que lidiar con un fallo técnico, exhibió su delicada mezcla de pop urbano y R&B en modo íntimo, con temas como Gritan fuerte o una versión de El magnetismo de sus compatriotas El Mató a un Policía Motorizado. El dúo argentino Hijo Único consiguió superar los fallos de sonido para mostrar su vaporosa y melancólica indietrónica con ecos de dream pop y temas como Apolo.

La argentina Natalia Drago, alias Srta. Trueno Negro inició su actuación con una suerte de versión del Sweet Jane de Lou Reed, cuya imagen fue retroproyectada en una pantalla lateral, lo que hacía evocar los tiempos de la Factory de Andy Warhol. Era la misma pantalla que luego emitiría imágenes de Maradona, mientras Natalia desgranaba temas como Auto en pura onda lo-fi. Después, desde un remoto lugar de Colombia, el artista sonoro Kmilo Reyna produjo una hipnótica salmodia a base de drones circulares y anestesiantes. La argentina Peri Azar, que durante varios años vivió en su querida Huesca (a la que volvió el año pasado para presentar su película Gran Orquesta en el Festival de Cine), proyectó una adaptación de su fascinante cortometraje Historia de un hombre, una mujer y sus buenos días, a medio camino entre el found footage, el videoarte en super 8 y el álbum familiar. Y la oscense Anyka Asín tiñó el festival de espiritualidad con una oración de los indios lakota y un mensaje de esperanza.

Otra de las sorpresas de esta edición fue el magnético set del artista experimental neoyorquino Bob Bellerue, de larguísima trayectoria en el ámbito del noise, que trabaja con conceptos como resonancia y disonancia. El cuarteto argentino Fusión Sur pasó como una exhalación con su jazz fusión y su rock progresivo. Y el cierre de la primera jornada le correspondió al gran Sergio Pángaro, un crooner argentino con alma de entertainer, que actuó el año pasado en el Olimpia de Huesca en la presentación del filme Gran Orquesta de Peri Azar y que en este openMIC virtual desplegó su glamour a ritmo de tango y swing con excelentes versiones de My way, el tango Uno de Discépolo o el bolero Tú me acostumbraste del cubano Frank Domínguez, acompañándose con guitarra y piano y a veces con la voz de su pareja Cocó Muro. Se despidió evocando el jazz latino de Tito Puente y Chano Pozo con un whisky en la mano y con el fondo de un salón que parecía surgido de una postal antigua. Todo un personaje, que precisamente se define a sí mismo como anticuado... ¡y a mucha honra!

La segunda jornada, la del domingo 31, estuvo presentada desde Huesca por Ángel Val-Di (o sea, Ángel Valdivia), quien, con humor y buen rollo, fue desvelando los secretos del cartel, además de realizar un breve set acústico con versiones de temas de Antílopez, El Kanka, Los Piratas y Los Delinqüentes. Dio paso a la sección oscense del festival, con Kike Lera, que interpretó en versión unplugged sendas canciones de dos de los espectáculos teatrales en los que colabora, La niña azul y Chef Mostachó , y con Ricardo Constante, que presentó el vídeo confinado con el que ha logrado insuflar nueva vida a su esperanzadora canción Agua de mayo. Y de Huesca a Argentina con la cantautora Paula Trama, que derramó delicadeza poética y mostró su bonita voz en temas como La cascada de tu pelo enredado o ese Limeña en el que se pudo apreciar un cierto deje a lo Smiths.

Sin duda una de las cimas de esta edición #mequedoencasa3 del openMic fue la actuación de Fernanda Cabral. Esta brasileña que ha colaborado con artistas de la talla de Chico Cesar, Ney Matogrosso, Pablo Guerrero o Carlos Núñez, interpretó con su guitarra canciones de sus dos discos, como Hora h dia d, Praianos, Tatuagem zen, La tierra gira en tu vientre o Cerrado, haciendo que flotara en el aire su sutil atmósfera de bossa nova ondulante. Después llegó el momento del indie latinoamericano, con las aportaciones de los peruanos Suerte Campeón (reducidos a uno de sus componentes, con temas en onda shoegaze como Estrella de Internet o Papá) y del tucumano El Asesino del Romance, cuyo sonido indie de tendencias chillwave derivó en un austero lo-fi por necesidades de la transmisión virtual. Terminó con su hit En tu jardín y haciendo sonar el Encanto paraguayo de Arístides Valdez. Esta facción más indie se cerró con Bruno Masino, colaborador del gran Diosque (que actuó hace unos años en Periferias), que, con un plátano como insospechado micro, mostró su inteligente synth pop, muy arty, al cual él mismo define como anti pop.

Otro de los puntos álgidos a nivel de intensidad creativa fue la performance de Charnega, quien, desde Barcelona y armada con unos cuencos de porcelana, se situó entre el ruidismo y el paisajismo sonoro en una acción muy plástica y casi mágica que se podría definir como kitchen music. Pero, sin duda, el pico de audiencia del festival se logró con la actuación de los artistas más conocidos de esta edición, los platenses 107 Faunos, un grupo (reducido aquí a dúo) en la estela de Él Mató a un Policía Motorizado, que se sitúa en la onda del indie de los 90 y que parece tener como referentes a bandas como Pavement o El Niño Gusano. Iniciaron su actuación con el tema Besar la medallita y continuaron con otros como Días dorados o Un pequeño sí y un gran no. Eso sí, como les sucede a otros grupos en su línea, parece que el verbo afinar no entra dentro de su diccionario. El punto final y cierre definitivo de este openMic lo puso el dj oscense Ion, alter ego de Íñigo Barona, que realizó una sesión con cierto aire místico y muy en la línea del andestep, en la que sonaron temas como Colibria de Nicola Cruz (algunos recordarán su paso por el festival Romería y Desengaño de hace unos años) o el Dueños de la cima de Derrok, combinando aires andinos y sutiles sonidos electrónicos. Una relajante y gozosa manera de clausurar la edición más completa y atractiva de este openMic en la red.

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