Cultura

48 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE HUESCA

Trascendencia y misterio de un payaso brillante y luchador

Huesca acoge este viernes, a las 22:00 horas, en el autocine del Recinto Ferial, el estreno mundial de la película sobre Marcelino Orbés, al que da vida Pepe Viyuela

Trascendencia y misterio de un payaso brillante y luchador
Trascendencia y misterio de un payaso brillante y luchador
E.C.

Qué misterio tiene el circo que casi siempre se encuentra oculto. Dureza, sacrificio, pasión. El cine clásico aportó joyas como El circo (1928) de Charles Chaplin, Freaks (1932) de Tod Browning, El mayor espectáculo del mundo (1952) de Cecil B. DeMille, Noche de circo (1953) de Ingmar Bergman, Lola Montes (1955) de Max Ophuls, La Strada (1954) y Los clowns (1970) de Federico Fellini, o Zafarrancho en el circo (1974) de Jacques Tati. Los contemporáneos, sobre todo, hacen ahora películas sobre el propio imaginario audiovisual que tenemos del circo. Cine sobre cine en el que aparecen trabajos como la interesante Agua para elefantes (2011) de Francis Lawrence y la infravalorada Dumbo (2019) de Tim Burton.

En estas, se nos presenta un docudrama aventurero y explorador, combinando honestidad y mimo al rescate de un identitario con mensaje: la vida y obra de Marcelino Orbés, natural de Jaca, y voz de toda una época de pioneros y precursores. El magnífico trabajo de investigación periodística de Mariano García tiene su continuación en esta gran película, un relato sincero y emocionado sobre la vocación del payaso, a la par que un canto a la vida, aunque pueda parecer chocante. Y es que su realizador ha sabido enrocar el suceso.

Asistimos a una apuesta arriesgada y creativa que sale brillantemente airosa al combinar documental con tintes dramáticos, dejarse llevar por la expresión y el gesto de sus intérpretes, y elegir además una lúcida fotografía en blanco y negro como tono que ahonda en el espíritu más profundo y moral de Marcelino. Roda sabe introducirnos en ese estado del alma que el payaso vivió, oficio, alegrías y sinsabores de un superviviente, y en esa grisura que se adueñó en la noche más oscura del artista, tras los golpes del desamor y la soledad.

Y el mejor mentor de Marcelino Orbés es Pepe Viyuela, actor mayúsculo y contemporáneo clown, que generosamente se desdibuja para dar paso al payaso jacetano en virtuoso salto en el tiempo. Viyuela mira como nadie y se mueve de manera única. Y qué sabias también sus palabras al profundizar en nuestra vulnerabilidad y torpeza: "tenemos que reconstruirnos en cada momento", afirma. Entre la coralidad de protagonistas que entran y salen de su vida destaca el de Ada Holt, su segunda mujer, magníficamente interpretada por Cristina Gallego, con inteligencia, finura y firmeza. Y no me olvido de la omnipresente cama, casi otro personaje, decisión nada gratuita para el director de El encamado.

Sin hacer spoiler, el documental recoge aportaciones preciosas, como las de la investigadora Aránzazu Riosalido, cuando afirma que la valentía es el espíritu del artista circense; las del actor y profesor José Piris, al enunciar el rol del verdadero payaso, que no es otro que el de agitar la humanidad del mortal, y aprender a reírse de uno mismo; o Mariano García, preguntándose por qué Marcelino no pudo ser una gran estrella para el cine, o la grandeza del jacetano al mentar solo el nombre de Slivers Oakley como su posible competidor al mejor payaso. En el libreto, Miguel Ángel Lamata aporta a Roda esa épica cotidiana que tan bien resuelve para que la acción fluya.

Sirva como escena su ficcionado encuentro con Chaplin, reconstruido al final cual confidencia de Pajaritos y pajarracos de Pasolini. Marcelino, el mejor payaso del mundo es un docudrama sobre un tiempo que ya no volverá, poseedor de unos valores imperecederos, maduros a recoger fruto. Como decía Rilke, "No hagas por mí milagros. Da la razón a tus leyes que de generación en generación se tornan más visibles". Está claro que la fragilidad de este Marcelino está lejos de ese psicópata (que no sociópata) llamado Joker, y es una buena noticia para el circo y para el cine.

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