Cultura

FESTIVAL CASTILLO DE AÍNSA

Diego Peña consigue que las risas traspasen las mascarillas en Aínsa

El humorista zaragozano abrió el segundo fin de semana del festival transformando en chistes sus experiencias vitales

Diego Peña consigue que las risas traspasen las mascarillas en Aínsa
Diego Peña consigue que las risas traspasen las mascarillas en Aínsa
S.E.

HUESCA.- Las risas traspasaron las mascarillas del público asistente a la tercera jornada del Festival Castillo de Aínsa. El responsable, Diego Peña, un zaragozano que, ya cerca de la década de los cuarenta, hace balance de sus experiencias vitales transformándolas en chistes con los que cualquiera puede sentirse identificado.

El humorista hizo acto de presencia en el escenario alrededor de las 22:00 horas con una música circense de fondo y portando un pequeño bote de gel hidroalcohólico con el que roció el pie de micro, el propio micrófono e inclusive a sí mismo para romper el hielo e ironizar a cerca de la situación sanitaria que vivimos en la actualidad. Posteriormente, agradeció la asistencia de las más de 180 personas que allí se reunieron y mostró su satisfacción al volver a subirse a un escenario tras el confinamiento. A los pocos minutos del comienzo advirtió, especialmente para aquellos que acudían a verle por primera vez, que si alguien había venido buscando humor inteligente "hoy no toca, hoy tontadicas una detrás de otra" para no dar margen a la confusión.

Lo cierto es que, humor inteligente o no, Diego Peña se ganó al público con anécdotas de la vida cotidiana, desde los chascarrillos sobre la pandemia, asegurando que la nueva normalidad se parece a cómo fue su adolescencia, hasta sus recuerdos de la infancia en los que "a los niños no se les protegía tanto como ahora" y entonces lo común era llevar las rodillas con heridas que bien parecían la z del zorro hechas por un zorro epiléptico. El aragonés hizo acopio, para este espectáculo, de sus mejores chistes, mezclándolos con historias recientes, ingredientes maños y canciones de cosecha propia acompañadas únicamente de un ukelele. En total, 75 minutos en los que el público no escondió sus ganas de reír y aplaudió al protagonista en diferentes puntos de la puesta en escena.

BUENAS SENSACIONES

El viernes por la noche se cubrió el 80 % del aforo, un número, según los organizadores, muy positivo teniendo en cuenta el contexto en el que se desarrolla el festival. A la salida, "qué bien me lo he pasado", "ha estado divertido" y "hemos pasado un buen rato" eran los comentarios más repetidos, mientras que para Diego Peña fue "una noche genial" y asegura que se sintió muy a gusto.

Durante la tercera jornada del Festival se hizo hincapié en la necesidad de cumplir con los horarios, pues las puertas se abren desde una hora antes para que la entrada sea escalonada y se pueda empezar puntualmente. Y aunque en ese sentido aún se puede afinar más, la realidad es que las personas que hasta ahora han disfrutado de la oferta cultural del evento cumplen con la normativa vigente, portando su mascarilla durante todo el espectáculo y ocupando su asiento hasta el final del mismo.

MÚSICA

El segundo asalto del fin de semana tuvo lugar este sábado por la tarde con el espectáculo infantil Cuentos coloraos a cargo de la compañía de teatro y animación de calle PAI, mientras que este domingo será el turno de la colombiana Urpi Barco, que ofrecerá un concierto en el foso del castillo, a las 20:30 horas.

Esta cantautora lleva más de quince años trabajando en la escena de la música independiente y ahora está dando a conocer su último trabajo, Manglares, "que reúne diferentes canciones que se cantan en las selvas, en los ríos y en las costas de Colombia, reinventadas en formato de jazz con guitarra, saxofón, gaita, percusión con tambores, bajo y voz", tal y como explica la artista.

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